
En la actualidad, escuchar términos como “ciberciudadanía, ciudadanía digital, e-ciudadanía” se ha vuelto cotidianos al encontrarnos inmersos en la era del internet y de la inteligencia artificial. Estas expresiones hacen referencia a los “derechos y deberes de los ciudadanos en su interacción con la sociedad de la información a través de las tecnologías, que utilizan el internet de forma regular y efectiva”, como lo afirma Karen Mossberger, profesora de Frank and June Sackton en la Universidad Estatal de Arizona.
Es importante resaltar que la ciudadanía digital implica también comprender los temas humanos, culturales y sociales relacionados con el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) así como conocer y aplicar los principios de ética, legalidad, seguridad y responsabilidad en el uso de Internet, las redes sociales y las tecnologías disponibles, y estos principios o normas de comportamiento se encuentran habitualmente organizadas en 9 áreas generales que tratan de incluir todas las implicaciones del correcto o incorrecto uso de la tecnología:
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1.- Educación: formación en el uso de las TIC, incluyendo alfabetización y competencias digitales.
2.- Acceso y participación: derecho de acceso a Internet, para evitar la brecha digital.
3.- Responsabilidad: en los hechos y acciones en los medios electrónicos.
4.- Derechos: las libertades que tienen todas las personas en el mundo digital.
5.- Ergonomía: bienestar físico en un mundo tecnológico digital, estando conscientes de los daños físicos que puede ocasionar el abuso de la tecnología
6.- Riesgo: (auto protección) precauciones para garantizar la seguridad en los medios electrónicos
7.- Democracia electrónica: permitir la participación más directa, la organización de grupos y la transparencia.
8.-Netiqueta: (etiqueta) estándares de conducta o manera de proceder con medios electrónicos.
9.- Comercio electrónico: enseñar a los estudiantes el peligro que tiene el robo de identidades y de qué manera pueden protegerse.
(Mike S. Ribble, Gerald D. Bailey, y Tweed W. Ross, “Digital Citizenship, addressing appropriate technology behavior», 2024)
Con base en los puntos anteriores, queda claro que la integración curricular en las escuelas del uso seguro de Internet resulta imprescindible si se pretende la formación integral de ciudadanos/as digitales, y para lograr este proceso de integración se considera necesario tener en cuenta distintos aspectos como:
- La protección de la infancia: se requiere continuar trabajando para sensibilizar a las personas en el uso del internet seguro, los teléfonos inteligentes y los videojuegos por parte de los menores de edad.
- Educación para contar con Internet seguro en los centros escolares: este aprendizaje resultará más efectivo si se considera incluirlo dentro de los planes académicos, y se hace vivencial desde el aula.
- Formar una ciberciudadanía activa y responsable: a través de un aprendizaje que incluya información relativa a las situaciones de riesgos y las medidas preventivas y correctivas a adoptar, con la intencionalidad de formar ciudadanos digitales capaces de disfrutar de sus derechos respetando con los derechos ajenos
Va quedando claro, que para ser ciudadanos digitales, se requiere mucho más que “estar conectados a Internet”, implica adquirir conocimientos, desarrollar pensamiento crítico, competencias y habilidades digitales que permitan a los ciudadanos desenvolverse en la sociedad, por medio del uso responsable de las nuevas tecnologías, manteniendo una ética participativa, y desde luego, conociendo los derechos digitales y siendo conscientes del impacto que todo ello representa en la vida personal y la del entorno inmediato. Al respecto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), refiere que el concepto de ciudadanía digital necesariamente promueve que niños, niñas y adolescentes se puedan involucrar de manera más activa, segura y efectiva en el uso de tecnologías digitales, en ambientes como su hogar, en la escuela y posteriormente en sus lugares de trabajo.
Trabajar para detener la brecha en el uso de la tecnología digital y las correspondientes habilidades, principalmente en niños, niñas y adolescentes considerados como población de riesgo
Por su parte, la UNESCO plantea que es necesario ir más allá de las habilidades digitales mediáticas e incluir capacidades cognitivas, críticas y creativa, por lo que su definición de ciudadanía digital la plantea como el «poder encontrar, acceder, usar y crear información de manera efectiva; interactuar con otros usuarios y con contenido de forma activa, crítica, sensible y de manera ética y navegar en el entorno en línea y de las TIC de manera segura y responsable, al mismo tiempo que conocer los propios derechos» (UNESCO, 2016), impulsando también que es necesario apegarse a la educación 2030, que tiene como objetivo asegurar una educación de calidad, inclusiva y equitativa, así como oportunidades de aprendizaje permanente para todos, abordando principalmente la brecha generacional y la de género.
Finalmente, es preciso comprender que formar ciudadanos digitales es parte fundamental en la democracia, pues implica que la sociedad está en libertad de ejercer libremente el uso de las tecnologías, lo cual tendrá impacto en su vida cotidiana, para analizar y evaluar de manera crítica, la información que circule por Internet, lo que, a su vez, le facilitará la selección y utilización de información certera y confiable para la toma de decisiones fundamentadas. La ciudadanía digital empodera a los alumnos para que puedan participar con iniciativas en la construcción de políticas públicas. Si la utilización de las tecnologías no promueve la construcción de un conocimiento; y si ese conocimiento no permite a los estudiantes comprender el entorno digital, identificar y responder a los nuevos retos que genera el universo on line, entonces la tecnología solamente servirá para fines instrumentales o lúdicos, y por lo tanto, no se logrará que los alumnos sean ciudadanos digitales.
La ciudadanía digital es fundamental en el siglo XXI debido a que promueve la inclusión social, su contraparte, la falta de acceso y apropiación de las tecnologías e Internet, por el contrario, profundiza la exclusión, lo cual, a mediano y largo plazo, representará sin duda, menores oportunidades educativas, laborales y sociales.


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