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Día Mundial de las y los Docentes | Enfoque educativo con Laura Aguila Franco

10/10/2024
Laura Aguila Franco

En el año 1994, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), instauró el 5 de octubre como el Día Mundial de los Docentes, la fecha, además, conmemora la suscripción de la Recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la UNESCO sobre la Situación del Personal Docente, que se firmó en 1966. Esta Recomendación establece criterios de referencia en cuanto a los derechos y responsabilidades del personal docente y normas para su formación inicial y perfeccionamiento, la contratación, el empleo, y las condiciones de enseñanza y aprendizaje. La Recomendación relativa a la Condición del Personal Docente de la Enseñanza Superior fue adoptada en 1997 para completar la Recomendación de 1966, abarcando así el personal docente y de investigación de la enseñanza superior.

El objetivo fundamental de esta celebración es reconocer y valorar el trabajo de los docentes, promoviendo la igualdad de oportunidades en la educación; así como subrayar la importancia de las y los maestros en la construcción de sociedades sostenibles y equitativas, brindando una educación de calidad. Igualmente, es importante reflexionar acerca del apoyo que necesitan para reforzar y enriquecer su talento y vocación, visualizando el camino que está por delante en referencia a la profesión a nivel mundial.

Este 2024, el mensaje que de manera conjuntamente emiten Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, Gilbert F. Houngbo, Director General de la Organización Internacional del Trabajo, Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF, y David Edwards, Secretario General de la Internacional de la Educación, con motivo del Día Mundial de los Docentes, es un fuerte y poderoso llamado a todos los países, ante la escases mundial de docentes, una escasez que amenaza el derecho a la educación de millones de niños y niñas en todo el planeta:

«Al empoderar a los docentes para cumplir su función de intelectuales transformadores y líderes comunitarios, podemos construir sistemas educativos resilientes y equitativos que estén al servicio del bien público y mejoren las comunidades en las que trabajan. Juntos podemos crear un nuevo contrato social para la educación que realmente valore y refuerce las voces de quienes son indispensables para su éxito.

Poco se reconoce y valora en que los profesores desempeñan una función sustancial en la ardua tarea de labrar el futuro, formando a los alumnos e impulsando el progreso educativo, se necesita reconocer que es elemental que sus voces sean escuchadas y valoradas en los procesos de toma de decisiones que afectan a su profesión, para conocer sus necesidades reales para  abordar los retos sistémicos a los que se enfrentan los profesores y establecer un diálogo más inclusivo sobre su papel en la educación.

Es por ello que este 2024, el lema de la celebración ha sido “Valorar la voz de docente: hacia un nuevo contrato social para la educación», haciendo hincapié en lo trascendental que es el hecho de integrar las perspectivas de los profesores en las políticas educativas, para así fomentar un entorno propicio para su desarrollo profesional. 

Para nadie es desconocido el hecho de que las y los docentes son mal remunerados, sobrecargados de trabajo e infravalorados, docentes de todo el mundo están abandonando la profesión de manera masiva, provocando así una crisis que va dejando al alumnado sin docentes calificados, lo cual obstaculiza el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. A este respecto, la UNESCO calcula que se necesitan 44 millones de docentes adicionales en todo el mundo para poder cumplir con el compromiso de alcanzar una educación primaria y secundaria universal en 2030. En su informe, remarca que las causas son claras: bajos salarios, malas condiciones laborales y cargas de trabajo excesivas, alejan a trabajadoras y trabajadores de la educación de las aulas, disuadiendo a las personas más jóvenes de unirse a la profesión. Aunado a ello, en una encuesta global realizada en 2023, la mayoría de docentes reportaron un aumento del estrés y el agotamiento, factor clave en su decisión de dejar la profesión.

Ante este panorama mundial, el Secretario General de la Internacional de la Educación (IE), David Edwards, subrayó que para poder revertir la escasez, y retener y atraer al personal docente que se necesita, la medidas decisivas son: «Hay que pagar, respetar y, también, escuchar al personal docente», advirtiendo que, si no se abordan estos problemas fundamentales, «los esfuerzos por mejorar la educación pública a nivel mundial fracasarán”.

Por su parte, y también en respuesta a esta crisis, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, convocó este año a un Grupo de Alto Nivel sobre la Profesión Docente, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo y la UNESCO, y este grupo de expertos internacionales acordaron emitir un conjunto de recomendaciones clave para abordar la escasez docente, enfocándose en revertir el empleo precario, reducir la carga de trabajo, abordar la salud y el bienestar docente y aumentar los salarios. Estas recomendaciones destacan la participación docente en la toma de decisiones políticas, el fortalecimiento del diálogo social, la creación de comisiones nacionales para mejorar las condiciones laborales y salariales, la inversión en formación docente y desarrollo profesional continuo, la promoción de la equidad salarial de género, y la transición de docentes interinos, y no cualificados, a posiciones permanentes, y con cualificación profesional.

En este año 2024, por primera vez, el mundo cuenta con un plan integral para revertir la escasez de docentes y fortalecer la profesión, las recomendaciones del Grupo de Alto Nivel son muy claras y esperemos que sirvan de hoja de ruta para transformar los sistemas educativos según las necesidades reales de las y los estudiantes. “El siguiente paso es que los gobiernos hagan realidad este plan, para cada docente y estudiante», que financien adecuadamente la educación pública, inviertan en la profesión, y mejoren las condiciones laborales de quienes son el pilar fundamental de los sistemas públicos educativos. Apoyarlos es esencial si queremos garantizar una educación de calidad para cada estudiante, tomando en consideración que las habilidades fundamentales que el World Economic Forum resalta para desarrollar en los docentes son: aprendizaje activo, gestión emocional adecuada, cultura del esfuerzo, creatividad, empatía, iniciativa, liderazgo y participación social, pensamiento analítico, innovación, originalidad, resolución de problemas y trabajo en equipo.

Laura Aguila Franco

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