
La gestión de Andrés Manuel López Obrador, en el ámbito de la salud, ha resultado en recortes presupuestarios significativos, falta de transparencia en el uso de fondos públicos y una disminución en la atención médica para enfermedades graves como el cáncer. Esto ha dejado a miles de personas sin acceso a tratamientos vitales y ha generado una crisis en el sistema de salud de México.
Durante los años 2021 y 2022, el gobierno de AMLO transfirió 157 mil millones de pesos destinados a la atención de enfermedades catastróficas a la Tesorería de la Federación (Tesofe), dificultando la rendición de cuentas sobre su destino, ya que se mezclaron con otros fondos. Esta cifra equivale al presupuesto del Tren Maya en 2023 o seis veces el presupuesto del INE.
Este traslado de fondos es uno de los efectos derivados de la eliminación del Seguro Popular en 2019, reemplazado por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).
Anteriormente, el Seguro Popular proporcionaba tratamientos completos para enfermedades costosas como el cáncer, financiados por el Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud, que tenía un saldo de 119 mil millones de pesos en 2018. Sin embargo, para diciembre de 2023, el nuevo Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos (Fonsabi) solo tenía 45 mil millones de pesos, una disminución del 62% en cuatro años, sin claridad sobre su destino.
Además, el Fonsabi se utilizó para mover fondos dentro del gobierno, mediante grandes transacciones financieras, lo que genera preocupaciones sobre su uso adecuado y transparente.
Esta desaparición del Seguro Popular y su reemplazo por el Insabi, generó efectos negativos inmediatos, como la suspensión de acuerdos con organizaciones civiles que brindaban atención médica, como la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam), dejando a miles de pacientes sin acceso a tratamientos vitales y creando una situación desesperada para ellos y sus familiares.
Insabi admite no pagar tratamientos en 2022
Según un análisis realizado por México Evalúa, se ha detectado una manipulación en el gasto de salud a partir de 2019, cuando el gobierno introdujo nuevos criterios en la Ley de Ingresos de la Federación y en la Ley General de Salud. Estos cambios permitieron que, en caso de haber excedentes, el Fonsabi transfiriera los recursos a la Tesorería de la Federación (Tesofe).
Durante los años 2021 y 2022, el Fonsabi acumuló excedentes debido a incrementos en su presupuesto provenientes de la Secretaría de Hacienda. Sin embargo, en lugar de destinar estos fondos a financiar tratamientos médicos, fueron devueltos a la Tesofe según los nuevos lineamientos establecidos. En 2021 se regresaron 92 mil 745 millones de pesos, y en 2022, 64 mil 700 millones de pesos, sumando un total de 157 mil 400 millones de pesos. Aunque esta cantidad fue registrada como gasto, al ser transferida se perdió la trazabilidad de su utilización al ser añadida al fondo general de la Tesorería.
El Insabi, en su informe de 2022, admitió que no realizó ningún pago por tratamientos médicos durante ese año. En la sección destinada a reportar los tratamientos efectivamente pagados, el Insabi indicó que solo utilizó los recursos del Fonsabi para saldar deudas con seis proveedores.
Presupuesto para salud en 2023 fue inflado: México Evalúa
Durante los años 2022 y 2023, se asignaron grandes sumas de dinero para inversiones financieras en salud, pero no se utilizaron; esto implica que el presupuesto destinado a salud fue inflado en esos periodos. A pesar de la promesa de que 2023 tendría el gasto en salud más alto de la historia, el país experimentó recortes debido a medidas de austeridad selectiva.
En marzo de 2022, apenas dos años después de la eliminación del Seguro Popular, el Gobierno federal anunció la supresión del Insabi y el cambio hacia el IMSS-Bienestar. La puesta en marcha de éste órgano añadió otra complicación al cumplimiento de la promesa de asegurar el derecho humano a la salud.
Durante su último año de funcionamiento, el Insabi gastó 43.5 mil millones de pesos, lo que representó una disminución del 63.9% (77 mil millones de pesos) en comparación con 2022, o un 59% (63.3 mil millones de pesos) menos de lo presupuestado para 2023. Este recorte se debió al proceso de transición, pero el gasto adicional de 48 mil millones de pesos por parte del IMSS-Bienestar no fue suficiente para compensar la disminución, lo que resultó en pérdidas para los usuarios.
Para el presente año, se ha asignado un presupuesto de 127 mil millones de pesos para el IMSS-Bienestar, lo que representa un aumento del 13.7% (15 mil millones de pesos) respecto al presupuesto del Insabi en 2023, pero aún por debajo de lo alcanzado por el Seguro Popular en 2013.
Según México Evalúa, siguiendo la tendencia, existe la posibilidad de que este presupuesto no se cumpla, y persiste la posibilidad de simular el gasto.
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