
Una encuesta realizada por la revista Nature, evidencia que científicos que han publicado en las redes sociales o hablado con los medios de comunicación sobre la Covid-19, han sido acosados durante la pandemia.
De acuerdo con la publicación de la revista, una cuarte parte de los encuestados dijeron que “siempre” o “usualmente” fueron abordados por trolls o sufrieron ataques personales después de hablar sobre Covid-19.
“El 15% experimentó amenazas de muerte y el 22% recibió amenazas de violencia física o sexual”, Nature.
Los investigadores encuestados que informaron con mayor frecuencia de ataques personales en las redes sociales también fueron más propensos a considerar que sus experiencias habían afectado en gran medida su disposición para hablar con los medios en el futuro.
Algunos otros que escribieron de manera anónima, declararon que dudaban a la hora de opinar sobre los temas referentes a la pandemia debido a las agresiones recibidas por otras personas. Más del 40% de los encuestados experimentó angustia emocional o psicológica.
A Nature survey of more than 300 scientists who have given media interviews about COVID-19 has found wide experience of harassment or abuse – with 15% having received death threats https://t.co/BdtKftwkmf pic.twitter.com/9yzVxuB7ub
— nature (@Nature) October 19, 2021
Ataques personales más que cuestiones científicas
La historiadora Heidi Tworek de la Universidad de British Columbia en Vancouver, Canadá, considera que muchos de los ataques que los investigadores han recibido no tienen que ver con cuestiones científicas.
“Si eres una mujer, o una persona de color de un grupo marginado, la agresión incluirá probablemente insultos sobre tus características personales”, asegura Tworek.
Tal es el caso de la investigadora Krutika Kuppalli, quien, en 2020, llegó a recibir amenazas de muerte por teléfono, además de sufrir descalificaciones racistas por su país de origen y color de piel.
El inmunólogo español Alfredo Corell, denunció los graves insultos que recibió por su preferencia sexual, así como por sus opiniones respecto a la pandemia. Mientras que, el médico Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, tuvo que recibir protección ante las amenazas hacia él y su familia.
La revista Nature sugiere que, aunque los investigadores continúan intentando ignorar el abuso, es posible que esto haya tenido un “efecto paralizador” en la comunicación científica.
“Es una gran pérdida si un científico que estaba comprometido con los medios de comunicación, compartiendo su experiencia, es sacado de un debate público en un momento en el que nunca lo habíamos necesitado tanto”. Fiona Fox, directora ejecutiva del UK Science Media Centre.
