
Mediante un comunicado por parte de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), se han solicitado consultas de resolución de disputas con México, bajo el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA).
La embajadora Katherine Tai señaló que, en varias ocasiones, expresaron “serias preocupaciones” sobre diversos cambios en la política energética de México “y su consistencia con los compromisos de México bajo el USMCA”.
Además, recalcó que esos cambios de política afectan los intereses económicos de diferentes sectores en Estados Unidos, por lo que desincentivan la inversión de los proveedores de energía limpia y de aquellas empresas que buscan comprar esa energía.
“Hemos tratado de trabajar de manera constructiva con el gobierno mexicano para abordar estas preocupaciones, pero, lamentablemente, las empresas estadounidenses continúan enfrentando un trato injusto en México”, enfatizó.
México ha incurrido en acciones que priorizan la distribución de energía generada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre fuentes de energía más limpias que son proporcionadas por proveedores del sector privado, como es el caso de la energía eólica y la solar.
A su vez, las políticas del país han cortado las inversiones estadounidenses y de otros países en cuanto a la infraestructura de energía limpia, “incluidos pasos significativos para revertir las reformas que México realizó anteriormente para cumplir con sus objetivos climáticos”.
Según el comunicado, estos cambios en las políticas amenazan con expulsar la innovación del sector privado del mercado energético mexicano.
Cabe destacar que, en 2013, México emprendió varias reformas energéticas entre las cuales, las empresas extranjeras establecieron y operaron granjas de energía eólica y solar, así como instalaciones de cogeneración y ciclo combinado en México que contribuirían con electricidad a la red eléctrica del país.
También se generaron contratos de interconexión para la distribución de electricidad a través de la frontera y de combustibles de origen estadounidense importados a México para su venta en estaciones de servicio.
“Sin embargo, desde diciembre de 2018, México ha seguido una política energética centrada en restablecer la primacía de su empresa eléctrica estatal, CFE, y la compañía de petróleo y gas, PEMEX (Petróleos Mexicanos)”, se lee en el informe.
Por lo tanto, Estados Unidos iniciará consultas a diferentes partes interesadas para “escuchar sus serias preocupaciones sobre la trayectoria de deterioro de las políticas energéticas de México”.
