
La educación musical es una actividad pedagógica que involucra diversos aspectos de instrucción, recreación, desarrollo y personalidad de los niños, la música es capaz de involucrar aspectos de diversión, disciplina y creatividad que son un positivo soporte para beneficiar el desarrollo social, emocional y cognitivo de niños, adolescentes y adultos.
A través de la música se aprende también a manejar y modular el nivel y tono de voz, “afinar” el oído, expresarse corporalmente, desarrollar los sentidos de una forma muy natural, es por ello que se requiere trabajar en desarrollar e implementar programas educativos que incluyan la parte musical en los centros escolares acordes a la edad de los estudiantes, para el desarrollar de forma integral las habilidades del ser humano.
Howard Gardner en 2005 ya señalaba que la música es un elemento importante en la estimulación de la inteligencia y las facultades del ser humano, como la capacidad creadora, la memoria y el recuerdo, la motivación cognitiva y el desarrollo de habilidades matemáticas, lectoras, de escritura y del lenguaje verbal.
A este respecto, conviene recordar que la música tiene una parte creativa y otra lógica, la parte creativa ayuda a preparar al cerebro para poder construir soluciones a problemáticas cotidianas, desde un ámbito no tan estructurado. La parte lógica tiene que ver con las matemáticas, y esto es casi imperceptible para los estudiantes, porque el lenguaje de la música construye un ambiente que atrapa la atención sin tornarse aburrido o monótono y por medio de la música los estudiantes aprenden patrones numéricos que habilitan esa parte del cerebro relacionada con los números, porque está más que demostrado que la música y las matemáticas están fuertemente relacionadas.
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La música estimula la creatividad, la forma de pensar, el lenguaje y la memoria, debido a que estimula el área emocional y la cognitiva favoreciendo así la capacidad para aprender. La orientación espacial y temporal también se ven favorecidas puesto que la música lleva armonía y ello facilita el poder lograr equilibrar las partes de un todo, además de que, sin duda alguna a través de la educación musical iniciada en edades tempranas las y los estudiantes aprender a auto disciplinarse.
Anna Díez Bereziartua, maestra de música de la Escola L’Horitzó de Barcelona, con más de 30 años de experiencia en la enseñanza de niños, adolescentes y adultos, también ha expresado que“El trabajo melódico favorece la memorización de textos y la correcta acentuación de las palabras e incluso mejora la dicción. El trabajo auditivo con melodía y timbre beneficia la capacidad de concentración y el aprendizaje de otras lenguas. Mientras que el trabajo rítmico ayuda a la comprensión de las relaciones matemáticas”.
En este continuo de describir los beneficios de la educación musical, resalta el hecho de que las habilidades sociales también se ven favorecidas, se aprende a colaborar unos con otros, a construir juntos como ensamble desde cero y así fomentar el compartir ideas y opiniones, si ya las y los niños muestran que por naturaleza son hábiles para socializar con otros, las habilidades musicales ayudan a no perder esa cualidad. Asimismo, los adultos enriquecen sus relaciones personales al compartir sus mismos intereses y aficiones por la música, pudiendo expresar gustos, aprendiendo de otros y culturizándose.
Otra área que se ve fortalecida es la habilidad motora, debido a que la música enseña coordinación, disciplina y ayuda a desarrollar destreza en las diferentes partes del cuerpo, genera memoria analítica y muscular sin depender tanto de las direcciones del cerebro, y debido a que no todas las personas aprenden de la misma manera la educación musical permite la utilización en los programas educativos, de juegos didácticos orientados al aprendizaje del tema a abordar, expresión musical que posibiliten aumentar sus habilidades y capacidades de expresión y comunicación al interactuar con diferentes sonidos e instrumentos.
Con base en los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Northwestern (en Illinois, Estados Unidos) habiendo utilizado técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética funcional (RNM funcional), se ha podido observar cómo las estructuras encefálicas experimentan diversos cambios tanto a nivel anatómico como funcional, lo que permite constatar que las capacidades de procesamiento neuronal de los niños que tienen contacto con la música desde edades tempranas se ven beneficiadas reflejándose principalmente en áreas como la atención y concentración, al estimularse las diferentes regiones del cerebro: el lóbulo frontal, que interviene en la atención, la planificación de la actividad motora, la integración de la información auditiva y motora, la imitación y la empatía. También se activa el lóbulo temporal, que se relaciona con el proceso de decodificación de la información sonora-musical, la memoria y la expresividad emocional; el lóbulo parietal procesa los aspectos somato sensoriales y espaciales y se encarga de la integración sensorial, y el lóbulo occipital que interviene principalmente en los aspectos visuales, sin olvidar que la música es de las pocas actividades que hace trabajar los dos hemisferios del cerebro, haciendo que se conecten.
Existe evidencia de que también funciona como un “tranquilizador” al actuar sobre el hipotálamo, el núcleo de accumbens y el área tegmental ventral (conocida también como cerebro medio), activando los centros de recompensa y placer del cerebro. La música también ayuda a la liberación de serotonina, propicia la reducción de los niveles de cortisol, la hormona responsable del estrés y la ansiedad.
Se ha observado que la música tiene la facultad de estimular las neuronas de igual manera con las personas que escuchan música de forma colectiva, dando lugar a una especie de “sincronización” que puede generar una experiencia o conexión emocional compartida a través del ritmo.
Haciendo un poco de historia, cabe recordar que la música se ha considerado como la primera forma de expresión en la evolución del ser humano, pues el lenguaje hablado fue antecedido por unas primitivas “estructuras musicales”, por lo que se dice que la música es parte de nuestra esencia y que ha ido a la par de la evolución y de nuestra naturaleza, razón de más para considerarla como el lenguaje que permite transmitir y expresar mensajes dentro de un proceso comunicativo, por lo que puede decirse que la música es un “potencializador cognitivo” del cerebro y que cualquier actividad musical puede ser estimulante en todas las etapas de la vida. Si la música empieza desde la infancia, el trabajo cerebral del niño tendrá más plasticidad neuronal para la asimilación de conocimientos nuevos.
Ludwig van Beethoven lo expresó claramente en la siguiente frase:
“Lo que tengo en mi corazón y en mi alma debe encontrar una salida. Esa es la razón de la música”.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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