
Los avances científicos y tecnológicos se han visto acelerados de manera importante para dar respuestas a la emergencia sanitaria por pandemia de Covid-19, y uno de ellos ha sido la inteligencia artificial. Hablar de Inteligencia Artificial (IA) incluye también considerar los riesgos y retos que sobre políticas y normativas para su uso deben contemplarse, ya que justamente a través de la inteligencia artificial es que se ha podido hacer frente a los desafíos en el ámbito educativo, al desarrollar prácticas de enseñanza y aprendizaje innovadoras, convirtiéndose en un soporte real en la consecución del ODS-4.
Recordemos que la Inteligencia Artificial en su definición más básica, es aquella que busca imitar las capacidades de inteligencia del cerebro humano, si nos remontamos un poco a 1936 con Alan Turing, en aquel famoso artículo titulado “On computable numbers with an application to The entscheidungsproblem” (Sobre números computables con una aplicación para el problema de decisión) es la descripción matemática de un dispositivo informático imaginario diseñado para replicar los «estados mentales» matemáticos y la capacidad de manipulación de símbolos de una computadora humana , es considerado la base de la informática teórica y donde se origina el concepto de “Máquina Turing”, a través de la cual se formalizó la concepción de algoritmo que llevaría al diseño de las computadoras digitales.

Es en 1956, en la conferencia de Dartmouth donde John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon acuñaron el término de Inteligencia Artificial, siendo hasta el año 1997 en que el ordenador de IBM denominado Deep Blue vencería al campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov lo que hizo que el mundo volteara a realizar una reflexión sobre el uso de la inteligencia artificial desde diferentes ámbitos como la ciencia ficción, informática, matemáticas, áreas sociales e incluso las humanidades, y que también originó que Isaac Asimov planteara aquellas famosas “tres leyes de la robótica”:
1º. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
2º. Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la 1º ley.
3º. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª ley.
A partir de los avances trascendentales que las nuevas necesidades han propiciado en educación durante los últimos meses, representado la migración a sistemas virtuales para el aprendizaje, la comunidad docente a nivel mundial se ha enfrentado a desarrollar contenidos y modelos de trabajo para permitir la continuidad de la formación en los estudiantes, y cabe la pregunta de ¿cómo incluir la inteligencia artificial (IA) en los procesos educativos? A este respecto la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), sustenta que las tecnologías basadas en IA en el campo de la educación necesitan estar orientadas a la mejora de las capacidades humanas y la protección de los derechos humanos, y con la visión a una eficaz colaboración humanos-máquinas, para un mejor aprendizaje, y favoreciendo el desarrollo sostenible, a través de “la IA para todos” , para que todas las personas estén en condición de beneficiarse de la revolución tecnológica, de la innovación y el conocimiento.
Ya en 2019, Stefania Giannini Subdirectora General de Educación de la UNESCO, en la Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial y Educación, que tuvo lugar en Beijing en mayo de ese mismo año argumentó que “debemos renovar este compromiso, ya que nos acercamos a una época en que la inteligencia artificial – la convergencia de tecnologías emergentes – transformará todos los aspectos de nuestras vidas (…)”, “Debemos orientar esta revolución hacia la dirección correcta para mejorar los medios de subsistencia, reducir las desigualdades y promover una mundialización justa e inclusiva.”
Desde esta óptica, la Inteligencia Artificial puede ser organizada en tres categorías para ubicar y entender cómo puede anexarse esta tecnología en la vida cotidiana y específicamente en la educación.
Nivel 1: Categoría Revolucionaria. Promovida por grandes empresas tecnológicas como Google, Microsoft y Hanson Robotics que buscan mejorar las condiciones de vida tanto en lo cotidiano como en el hogar, autos, alimentación, salud.
Nivel 2: Categoría de Ampliación. Busca impulsar la producción a escala, la comunicación, el mercado cotidiano y el análisis de riesgos en la bolsa de valores, como el Aprendizaje Automático de Amazon.
3: Categoría de Comunicación. Se refiere a los procesos básicos de interacción con software libre que buscan responder a través de programación, o emulando el aprendizaje de forma mecánica las respuestas probables que puedan brindar para satisfacer las necesidades de los usuarios.
En el campo educativo se han realizado ensayos para insertar trabajos en el nivel 3 (Comunicación) con la intención de considerarlas como posibles alternativas que den respuesta a las necesidades actuales del personal docente, básicamente con el chatbot, el cual es un programa informático que simula y procesa conversaciones humanas (ya sea escritas o habladas), permitiendo a los humanos interactuar con dispositivos digitales como si se estuvieran comunicando con una persona real. Por lo que enseñar la inteligencia artificial (AI) en las escuelas representa estructurarlas en tres ámbitos primordiales: aprender con la IA, utilizando las herramientas IA dentro de las aulas; aprender sobre las IA, es decir sus tecnologías y técnicas, y finalmente prepararse para la IA, que abarca el que todas las personas conozcan y comprendan la trascendencia y consecuencias potenciales de la IA en la vida humana, por lo tanto, la propuesta para su inserción en las escuelas, se basa en dos componentes:
1) Contribuir a la integración de los aspectos humanos y técnicos de las IA en los programas de formación dirigidos a los jóvenes, y 2) orientar el desarrollo de las capacidades de los responsables de crear los planes y programas de estudio y de los formadores, para así buscar empoderar a las nuevas generaciones.
Este ambicioso e innovador proyecto está estructurado en tres importantes ejes:
- Elaboración de un marco de competencias en IA para los centros educativos;
- Creación y gestión de un repertorio en línea que abarque los recursos pedagógicos seleccionados en materia de IA, los planes de estudio nacionales sobre la IA y otras formaciones en competencias digitales esenciales.
- Organización de talleres para integrar la formación en materia de IA en los planes de estudio nacional o institucional en determinados países.
En todo este entorno, hay que tener muy presente que hace unos días la propia UNESCO dio a conocer el documento “Declaración Universal de la Inteligencia Artificial”, como producto del “Proyecto de recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial”, cuya finalidad se centra en “afrontar de manera responsable los efectos conocidos y desconocidos de la inteligencia artificial en los seres humanos, las sociedades, el medio ambiente y los ecosistemas”, constituyéndose como una referencia a nivel global para el desarrollo y uso ético de estas herramientas tecnológicas. Nombrado como un “texto histórico” por la propia Audrey Azoulay, directora general de UNESCO, debido a que centra su importancia en que “este texto establece por primera vez un marco normativo mundial para el uso de la inteligencia artificial. Se basa para ello en tres pilares: el respeto de los derechos humanos, el Estado de Derecho y la lucha contra la discriminación”.
Finalmente, esta Declaración Universal de la Inteligencia Artificial, precisa que los gobiernos deben brindar importancia a educar a sus ciudadanos sobre los derechos digitales que se quieren proteger, ya que en palabras de Gabriela Ramos “al educar a una nueva generación de consumidores digitales sobre sus derechos y con las habilidades de pensamiento crítico que necesitan para navegar en el ámbito digital, los capacitaremos para que tengan en cuenta la gran tecnología y exigimos que la IA se desarrolle de esta manera humana y moral ”.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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