
Iniciaremos esta participación, retomando el concepto de lo que es un modelo híbrido en educación. Básicamente es una combinación de clases presenciales y clases a distancia o en línea, en donde las actividades se diseñan para que las y los estudiantes puedan participar en un “aula virtual” o “aula híbrida”, y poder continuar con su proceso de aprendizaje. Los tiempos que se destinen a clases presenciales y en línea, serán marcados primordialmente por las propias necesidades de aprendizaje de cada comunidad escolar.
Una de las bondades que este modelo ofrece, es que promueve la autonomía de los estudiantes, llevándolos a adquirir mayor responsabilidad con su proceso individual de aprendizaje, y no ser “entes pasivos” que únicamente estén recibiendo información. Otra ventaja la representa en hecho de que los espacios físicos de las instituciones educativas pueden ser aprovechados de forma más productiva.
La Secretaría de Educación Pública anunciaba que para este ciclo escolar 2021-2022, la principal y más importante característica del modelo híbrido propuesto, abarcaría tres elementos fundamentales: la educación a distancia, presencial, y la autonomía apoyada en el uso de la tecnología, para la población que contara con medios electrónicos; parcialmente mediado por la tecnología, al utilizar medios electrónicos e impresos, y sin mediación tecnológica, utilizando solamente cuadernillos y libros de texto, con lo cual estaba enviando el mensaje de que “la educación a distancia no es sinónimo de educación en línea”.
Cuando lo que verdaderamente se requiere es el diseño y adecuación a las necesidades de un modelo híbrido, para solventar los huecos educativos que han resultado como efecto del cierre de escuelas y a la nula planeación por parte de la autoridad, lo largo de los últimos dos ciclos escolares y que representa una espinosa tarea especialmente para los directivos y profesores, quienes al tener alumnos de manera presencial y a distancia, ha requerido de insumos, equipos y recursos de diferente índole, así como mayor tiempo invertido para planificar las clases, la autoridad educativa se ha inclinado por solamente insistir y coaccionar para que ya se retorne a las aulas, como se refleja en el desacertado e inoportuno comentario del presidente López el pasado 07 de octubre, en donde se manifestó diciendo “hay maestros muy cómodos recibiendo sus pagos en casa y no corren ningún riesgo; sin embargo, eso solo es un retraso”.

Ya en su momento, Eduardo Backhoff Escudero, quien es el presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa A.C, había señalado en una entrevista realizada por Reporte Índigo, que el modelo híbrido de enseñanza, a pesar de que se vende por parte del Gobierno federal como la solución al rezago educativo que está viviendo el país, en realidad no resuelve las carencias que hoy enfrentan los alumnos y hace mucho más difícil para los profesores ejercer sus labores.
Apuntalando con las siguientes palabras: “podrá escucharse elegante este término de modelo educativo híbrido, en donde cada quien decide si asiste a la escuela de manera presencial o a distancia, pero la verdad es que es un sistema que se ha ido implementando sin planeación u organización alguna”
El modelo híbrido en la forma como la SEP lo ha querido implementar para que los estudiantes regresen a clases está brindando nula efectividad para revertir el rezago académico y la pérdida de aprendizajes, y continuará en esta ruta, mientras se persista en la necedad de no implementar protocolos homologados de actuación, o bien, de un formato guía para que el modelo funcione, mientras se diseñan contenidos y planes de estudio acordes con este modelo de enseñanza, y a las necesidades actuales de los educandos, la misma OCDE ha hecho el señalamiento de que los países con los resultados más pobres en la evaluación de PISA (entre ellos México), son precisamente los que más han tardado en reabrir las escuelas, y como lo ha evidenciado el Coneval, la problemática se agudiza al no contar con evidencia de evaluación suficiente, que permita conocer cómo es que están retornando a las aulas.
El fundamento central de los pobres resultados al tratar de implementar el modelo híbrido por parte de SEP, se encuentra en que se necesita que las escuelas instalen dispositivos (cámara, micrófono, computadora y desde luego conexión a internet), en cada aula, para de este modo estar en la capacidad de atender a los estudiantes que acudan a presencial, como a aquellos que se quedan en casa, alternando la asistencia de los alumnos de acuerdo a la inicial de su primer apellido, lo que ha representado que las y los docentes se vean en dificultades para avanzar en los contenidos curriculares al verse en la necesidad de resolver las dudas de los alumnos presentes y los que están en casa, pues la estrategia de priorizar los aprendizajes esperados y contenidos de la malla curricular se delegó a cada centro escolar, y tampoco ha resultado efectiva.
Un gran porcentaje de escuelas de sostenimiento particular han realizado importantes esfuerzos por adaptar sus aulas y poder trabajar bajo este esquema, aquí los obstáculos se encuentran en las escuelas públicas, al carecer de lo mínimo indispensable para implementar el modelo híbrido, y esto sin mencionar el adverso escenario en escuelas rurales, indígenas o en aquellas multigrado.

¿El modelo híbrido es adecuado o no?
El modelo híbrido o Blended Learning surgió a finales de la década de los años 90 demostrando efectividad principalmente en el nivel superior, por lo que no debe ser únicamente visto como una “herramienta de emergencia”, sus bondades deben ser valoradas y entendidas en toda su dimensión, ya que este modelo se visualiza será cada vez más necesario a medida que se requiera de educación especializada, lo que orillará a los centros educativos a implementar innovaciones para poder seguir atendiendo a sus comunidades escolares, la realidad es que el modelo híbrido llegó para quedarse.
Es conveniente visualizar que la flexibilidad de la educación a través del modelo híbrido, tendrá sus repercusiones en la variedad de servicios y opciones que las escuelas puedan ofertar dentro del blended learning, y que ya deberían estarse contemplando y adaptando en los centros escolares de vanguardia: 1) Rotación por estaciones, que es el que se optó por implementar, e implica que las escuelas puedan dividir una clase en varios grupos o estaciones de trabajo, con la mitad de la clase en formato presencial y el resto a distancia; 2) Clase invertida, representa un cambio en la dinámica alumno-profesor, en el que la educación deja de ser un proceso vertical para convertirse en una dinámica horizontal, con una inmersión total del maestro en el aprendizaje de los alumnos; 3) Laboratorio de rotación, en donde se forman estaciones de trabajo que alternan la teoría y la práctica de un tema o asignatura. En la primera estación los alumnos pueden estudiar y analizar los aspectos teóricos de un tema desde casa, con el seguimiento constante del profesor, y la estación práctica ejecuta los experimentos necesarios que luego reforzará en el trabajo en casa.
Estas son las modalidades son básicas del blended learning para cualquier escuela de educación superior, y su correcta aplicación se refleja en el desempeño exitoso de alumnos y maestros, adaptarlas a educación básica y media superior es el verdadero reto a enfrentar, más aun cuando ello representa también mayor capacitación para directivos y docentes.
Nuestra lamentable realidad es que desde Palacio Nacional se siguen emitiendo las órdenes de lo que su inquilino desea que se haga, y ahora ha indicado que en el próximo mes de noviembre deberá regresarse a las aulas, como si el simple hecho de estar presencialmente en las escuelas resolviera las problemáticas que se vienen arrastrando en materia educativa. Regresar a un ambiente que, se ha dicho reiteradamente, no será el mismo al que estudiantes y maestros estaban acostumbrados, en donde los espacios físicos que permitan la distancia entre cada uno será un obstáculo para algunas escuelas, la higiene y sanitización son puntos importantes, pero mayormente la adecuada ventilación de las aulas, cómo se enfrentará el trabajo académico sin una adecuación real a las nuevas necesidades, de qué manera se afrontarán los aspectos emocionales de alumnos, docentes, familias y demás personal, etc.
La duda que surge es cuál será el modelo o estrategia a seguir una vez que se reincorporen los y las estudiantes a clases presenciales, ¿se mantendrá el fallido intento de modelo híbrido?, ¿ya existen planes y programas académicos que contemplen como resarcir el rezago?, o se continuará sin ruta estratégica en las escuelas únicamente llenando libros y cuadernos, tampoco se conoce qué ocurrirá con aquellas familias en donde se decida no enviar a sus hijos a los centros escolares, y mucho menos si se ha diseñado una estrategia de inclusión para las y los alumnos con alguna discapacidad. En este punto es necesario que la SEP defina los pasos a seguir, o es que acaso simplemente darán la orden oficial de manera autoritaria y tiránica, cuando es perfectamente conocido que no todos los centros escolares oficiales y particulares, cuentan con los requerimientos para garantizar un retorno seguro.
La Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum declaró el pasado lunes 18 de octubre que «La idea es que todos regresen a presencial, ese es el objetivo, desde preescolar hasta las universidades, porque no solo es un tema de covid, sino también de todos los impactos que ha tenido el dejar de ir a la escuela», y cuando se le cuestionó si se continuaría con el modelo híbrido, la mandataria se limitó a responder ambiguamente con «nuestro llamado es: a la escuela con todo, todos a la escuela».
Lo cierto es que después de 19 meses de pandemia, los responsables de la educación en México han desdeñado las recomendaciones nacionales e internacionales de expertos en salud y educación, desatendiendo las prioridades de las y los estudiantes, queriendo implementar estrategias “emergentes” sin planeación, sin organización, y como todo lo que tocan, el modelo híbrido también lo estropearon, lo desvirtuaron al no comprender como se debía aplicar correctamente. La estrechez de pensamiento y de ideas solamente ha servido para generar confusión y deteriorar más, nuestro ya de por sí agotado y decadente sistema educativo.
Se está imponiendo un retorno a clases presenciales, vulnerando los derechos humanos de las y los estudiantes, así como de los docentes, directivos y demás personal educativo, al manipular un semáforo epidemiológico a conveniencia y negar la vacunación a menores de edad, en aras de complacer al resentido y frustrado personaje que funge como presidente, porque lejos de reconocer que han fallado en las tácticas implementadas por negligencia, ignorancia, apatía e indiferencia hacia la educación, toman el camino fácil de escudarse en que “ya es tiempo de volver”, “vamos a reunirnos, a reencontrarnos en las aulas”, “ya fueron vacunados…ya no corren riesgo”.
La falta de éxito en los procedimientos implementados son debido a la carencia de visión y experiencia de quienes dirigen la educación en el país, no a los métodos seleccionados, el 90% de honestidad y 10% de experiencia nos está costando muy caro a los mexicanos, y es lo que está llevando al tremendo descalabro y hundimiento de este país.
Presencial, a distancia, en línea, híbrido o cualquier forma en que se decida trabajar en educación, precisa de manera apremiante un cambio de fondo (no de forma), alineado a las nuevas necesidades y principalmente con orientación a actualizar y modernizar los planes y programas de estudio, incluyendo la inaplazable capacitación docente.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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