
En las últimas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la variante Delta del coronavirus se ha transformado más “eficaz”, siendo el motivo por el cual los contagios han mostrado un incremento hasta de un 80% a nivel mundial, preocupando grandemente que su prevalencia se manifieste con una dominancia de hasta cinco veces mayor en jóvenes y niños, debido en gran parte a que esta mutación presenta índices de trasmisión muy elevados.
La Dra. Karen Arenas (especialista en epidemiología en GlowDx México), subraya que una característica de los virus es que muestran una constante propensión a la mutación y “la variante Delta es un 60% más transmisible con respecto a la alfa, la cual a su vez es 50% más contagiosa que la cepa original”. En el caso de México, el primer caso de esta variante se detectó en mayo pasado en San Luis Potosí, derivando también en estados como Jalisco, Nuevo León, Michoacán, Baja California, Sinaloa, Quintana Roo y Ciudad de México, por lo que en palabras de la propia especialista «la rapidez con la que se diagnostique es vital para una pronta recuperación y hay que tomar todas las medidas de seguridad conocidas, desde ir al médico de inmediato y aislarse para cuidarse y cuidar a los demás», pues el incremento de casos entre los niños y jóvenes es factor para que también se intensifiquen los contagios e infecciones en la población adulta que no se encuentre vacunada.
Por su parte, Marco Sánchez Guerra, epidemiólogo ambiental mexicano (Investigador en Ciencias Médicas Departamento de Neurobiología del Desarrollo Instituto Nacional de Perinatología), hace la recomendación de que no es conveniente el regreso a clases presenciales debido a la falta de una habilitación correcta en las aulas, y a la alta incidencia de contagios. Realizar solamente la limpieza ordinaria no es suficiente, ya que está más que demostrado que el covid se contagia por el efecto aerosol (por el aire) mayormente en espacios cerrados, sumando que el Gobierno federal no ha podido brindar respuesta adecuada y oportuna a la elevada tasa de contagios derivadas de la variante Delta, de hecho no se ha observado cambio alguno desde que la pandemia inició, momento aquel en que se nos informaba a los mexicanos por parte del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que el Covid-19 era menos mortal que la influenza, y que la realidad se ha encargado de demostrar la incapacidad, irresponsabilidad e insensatez del mencionado funcionario, dejando en claro que en México no existe ni ha existido una verdadera estrategia para atender y contener la pandemia, fuera del esquema de vacunación que avanza a paso de tortuga, y que además no muestra interés por contemplar vacunar a los menores de edad.
Por estas razones principalmente, es que el Gobierno debe ser precavido y prudente al manejar y proponer un retorno a clases presenciales, en primera instancia debe acelerarse el proceso de vacunación, reforzar la importancia del uso de cubrebocas de calidad, no cualquier cubrebocas o un simple pañuelo, como se han atrevido a sugerir la propia SEP, reforzar la realización de pruebas, en poblaciones sintomáticas y asintomáticas, investigar con quienes se han reunido las personas que resulten positivas, y realizar un seguimiento de casos, pues en palabras del Dr. Guillermo Torre, Rector de Tec-Salud, “se está saturando en una forma acelerada el sistema hospitalario por la mayor transmisibilidad de la variante Delta, la cual provoca una más severa enfermedad”.
Como puede observarse, diversas voces de especialistas señalan con evidencia científica, el tremendo y grave error que significará regresar a las aulas en este mes de agosto como lo anunció el presidente López en días pasados, en un intento de dejar en claro que la pandemia solamente afecta a las personas de mayor edad, sin que antes se haya planteado un plan completo de vacunación contra Covid-19, lo que provocaría contagios masivos para este segmento de la población.
Con una desafortunada declaración de “Vamos a reiniciar las clases, va a iniciar el nuevo ciclo escolar a finales de agosto, llueve, truene o relampaguee. No vamos a mantener cerradas las escuelas ya fue bastante”, seguida de si los padres de familia “no quieren que vayan sus hijos a la escuela, pues no los manden”, el presidente López demuestra una vez más su absoluto desdén y carencia de empatía hacia la población más vulnerable: los niños, además de una profunda ignorancia respecto a temas de salud, específicamente en lo que a la pandemia se refiere, como si esta emergencia sanitaria se resolviera “por decreto”. Recordemos que el pasado mes de junio, la terquedad de regresar inútilmente a las aulas a escasos días de concluir el ciclo escolar, culminó en el registro de contagios entre alumnos, profesores y padres de familia.
Mientras en otros países como Estados Unidos ya vacunan a su población a partir de los 12 años para prevenir contagios en el retorno a clases, al igual que Canadá, en Europa Italia, Francia, Alemania, Polonia, Rumania, Dinamarca, Israel y Reino Unido también han optado por proteger este sector de la población, Países Bajos y Portugal vacunan a partir de 16 años, en México sin embargo, la respuesta del presidente ha sido “Hay que tener cuidado, porque, como es lógico, las farmacéuticas quieren hacer negocio, y quisieran estar vendiendo siempre vacunas para todos. Pero tenemos que priorizar, debemos saber si se requieren. No estar sujetos a que las farmacéuticas nos digan que falta una tercera dosis o faltan los niños, hay que ver científicamente si es necesario” y el subsecretario López-Gatell fiel a seguir la línea marcada por su jefe aseveró que no hay evidencia científica sobre resultados favorables de la vacunación anticovid para niños ni de dosis de refuerzo para adultos.
“Al momento, respecto a la vacunación a menores de edad, no existe evidencia científica que sugiera que es algo imprescindible, algo necesario, en el contexto actual de la epidemia; aun en países que tenemos amplia cobertura de vacunación y alto acceso a las vacunas”, aseguró. Este embustero funcionario engaña y miente al expresar que “hay una importante carencia de información científica que apoye la recomendación de aplicar vacuna a los niños…o que haya especial preocupación porque sean más virulenta la variable Delta”.

En contraparte, los datos de UNICEF establecen que aproximadamente 13 por ciento de las personas que se han infectado con el virus han sido menores de 20 años, algunos sin desarrollar síntomas, otros enferman gravemente, y hasta quienes siendo, asintomáticos, terminan con cuadros de gravedad.
Probablemente los menores de edad no hayan mostrado tanta incidencia en contagios debido al confinamiento en casa durante ya casi 17 meses, y el no tener contacto con otros niños y personal escolar en general, por lo que el regresar a las aulas, aun cuando sea con acceso controlado, puede detonar contagios masivos, implicando un alto riesgo para ellos y sus familias, y como lo recalca el Dr. Malaquías López Cervantes epidemiólogo y catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM, es importante organizar un regreso a clases presenciales, y “ello no debe ocurrir por decreto”, menos aun esperando que en términos epidemiológicos se plantee una fecha determinada para que todo esté bien y los escolares se reintegren tranquilamente a las aulas, lo relevante es evitar que se continúe diseminando el virus y reducir los riesgos de contagio.
El especialista, quien cuenta con una maestría en Epidemiología por la Universidad de Yale, advierte que “antes del retorno a las aulas, se tienen que realizar los preparativos necesarios, como salones limpios, ventilados, con sana distancia, baños con agua. También hay que estar preparados en caso de que pueda seguir creciendo la epidemia, y ahí es donde yo veo el problema, porque sólo se dice que se van a reabrir las escuelas, pero no qué se hará ante el incremento de número de casos de Covid-19”, y rechaza categóricamente que los niños no se contagian de Covid-19.
En nuestro país, el presidente no está interesado en realizar un plan para vacunar a niños y adolescentes para que puedan retornar a las aulas, una inversión para comprar vacunas para este sector de la población no está en la mira de este gobierno, para quien no queda claro o no le importa que en la pandemia la población que tiene algún nivel de pobreza, son altamente vulnerables, es la que más ha perdido la vida, se ha visto perjudicada social y laboralmente, y que en gran medida son quienes regresarán a las aulas en escuelas oficiales, con escasos o nulos controles sanitarios. Teniendo presente además que en nuestro país afectaciones fuertes se presentan en los menores de edad, como el sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión, cardiopatías, hígado graso, o bien desnutrición, que agravarían considerablemente la condición de salud de un menor en el caso de contagiarse por Covid-19.
Sin embargo y ante esta intrincada panorámica, el Gobierno de la CDMX también hace oídos sordos a los argumentos de los padres de familia, y simplemente respalda la incongruente y descabellada decisión de regresar a clases, aduciendo que “la afectación en la salud física y mental de los menores por el confinamiento amerita responder con el regreso a las aulas” (Oliva López Arellano, Secretaria de Salud CDMX), un regreso desorganizado, sin un plan de acción viable para atender las necesidades de las comunidades escolares, con escuelas sin agua potable, sin espacios suficientemente ventilados y amplios para marcar la sana distancia, con mobiliario difícilmente acorde a las nuevas necesidades, con protocolos que distan mucho de haber tenido una correcta difusión, y aunque la SEP y la AEFCM consideran que las escuelas pueden ser espacios seguros, protegidos, ventilados, donde se tenga mucha más contención y seguridad sanitaria que en todo el resto de los espacios, como lo dice la Dra. López Arellano, la verdad es que estas afirmaciones se encuentran un tanto alejadas de la realidad.
Lo espinoso de este asunto, se centra en que las decisiones que se toman de manera unilateral por parte del presidente López, haciendo caso omiso de la información científica con que se cuenta y la opinión de expertos epidemiólogos, las realice por el simple hecho de que es el presidente, minimizando peligrosamente los graves efectos que esta tercera ola tendrán precisamente en niños y adolescentes, considerándolos en su muy estrecho y escaso entender, que no son susceptibles de enfermar gravemente por covid.
Luis Arturo Solís Bravo, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) expresó firmemente que “La palabra del señor presidente no es la última, existe un estado federalista y afortunadamente hay gobernadores que han actuado de forma muy responsable en este regreso a clases”, la triste realidad es que, mientras en otros países ya están protegiendo a sus niños y adolescentes, en México, la caricatura y remedo de presidente que tenemos se da el absurdo y perverso lujo de jugar con la vida de los mexicanos.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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