Efectivamente este controversial asunto, nos permite dilucidar varias posturas. Primero, deja claro que el Presidente no respeta ni confía en la función de las Instituciones. LLámese Tribunal Superior de Justicia, Judicatura, Instituto Nacional electoral, CONEVAL, Auditoría Superior de la Federación, etc, etc. El Presidente sólo lo interesa que hombres y mujeres independientemente del cargo que ostenten, se sometan a los caprichos de su voluntad autocrítica. Eso de que «al Juez Zaldivar le tengo confianza», es una muestra de que para López Obrador están primero los sujetos y muy atrás los órganos jurisdiccionales. Segundo, la Constitución establece en el artículo 97 párrafo V, que el presidente del TSJN sólo debe estar en el puesto 4 años y no debe repetir para «el periodo inmediato posterior». La ley es muy clara, pero a don Manuel, eso no tiene importancia, vale más su confianza, no lo que diga ese libro viejo que llamamos Carta Magna.

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