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Coronavirus: ansiedad y depresión en los estudiantes de educación básica

04/02/2021
aprende en casa

En marzo del  2020 se informaba en México que debido al Covid-19  se implementaría la estrategia “Quédate en casa”, como medida preventiva. El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez expresó “es solo un mes”, y comprendía del 23 de marzo al 19 de abril de 2020, sumando un total de 27 días. A la fecha han transcurrido más de 300 días y contando.

Esta medida impactó fuertemente en todos los sectores del país, y la educación no fue la excepción, las escuelas se vieron en la necesidad de cerrar sus puertas y generar, de manera emergente, un plan para concluir el ciclo escolar de la mejor manera posible: dejar tareas de investigación, utilizar plataformas educativas como Google Classroom, Hangouts, Meet, Zoom, así como mantener contacto con sus estudiantes y familias vía telefónica, y Whats App.

La Secretaría de Educación Pública también ofertó su programa “Aprende en Casa”, con lo cual también se pretendía cubrir lo que restaba del ciclo escolar, cabe resaltar que los contenidos de estos programas dejaron mucho que desear.

El propio Secretario de Educación en funciones en ese momento, Esteban Moctezuma Barragán, instruyó sobre la forma en que se evaluaría en trimestre restante del ciclo escolar, considerando que ya había transcurrido la mayor parte del mismo, promediando los dos primeros trimestres, para “no afectar a los estudiantes.” Hasta ahí todo hacía parecer que las cosas tenían organización, y era “entendible”, la pandemia nos tomó por sorpresa, no se tenía un plan emergente diseñado, se cumplió con el ciclo escolar, etc.

Sin embargo, lo preocupante es que para iniciar el ciclo escolar 2020-2021, tampoco se contó con un plan estratégico para que las escuelas subsanaran haber concluido un ciclo escolar al vapor, e iniciar otro sin ruta definida, habiendo tenido 5 meses para desarrollarlo.

Lamentablemente no se consideró realizar una adaptación curricular, en donde lo recomendable hubiera sido dar prioridad a los contenidos más relevantes de cada asignatura, que permitieran a los estudiantes adquirir los aprendizajes fundamentales y evitar el rezago académico que a estas alturas ya es significativo.

La SEP decidió continuar con el fallido programa “Aprende en Casa II”, y “Aprende en casa III”, que parecen ser una mala copia de “Plaza Sésamo» o «Barrio Sésamo» en otros países, aquel programa transmitido en los años 70,  dejando de lado un elemento esencial en el proceso educativo: la evaluación, tal vez considerando que los estudiantes consolidarán los aprendizajes viendo videos, personajes animados, y recibiendo información de personas que no son significativas para ellos, y como ya se ha señalado anteriormente, sin contar con quien aclare sus dudas y brinde retroalimentación pertinente.

Y si la parte académica no fue reorganizada y estructurada para trabajar en tiempos de pandemia, la parte emocional de los actores del proceso educativo tampoco fue de interés para las autoridades correspondientes.

El cierre de las escuelas y el confinamiento en los hogares, han aislado de forma considerable a niños y adolescentes de sus compañeros de clase, de sus maestros, de algunos familiares y de compartir con su comunidad inmediata.

Esta condición genera sentimientos de soledad, ansiedad, irritabilidad, fallas en la concentración y atención  y baja tolerancia a la frustración, condiciones que definitivamente lastiman la salud mental de las personas, se estima que uno de cada cuatro niños y niñas en nuestro país, está enfrentando este panorama.

Sumemos ahora el entorno familiar, padres que han perdido sus empleos debido a la pandemia, y que se encuentran en la angustiante y fallida búsqueda de una vacante, que les permita solventar las necesidades de sus familias. Aquellos padres que si cuentan con un empleo, y que luchan diariamente por no perderlo, igualmente sometidos a ese estrés de hacer todo lo humanamente posible por conservarlo.

Aunado a esto,  enfrentan la ardua tarea de acompañar a sus hijos a tomar sus clases, ya sea con “Aprende en Casa”, o con la modalidad de una plataforma (Zoom, Meet, etc), que también ha venido a robar la privacidad de los hogares, tanto de los estudiantes como de los docentes. Si además se reflexiona que realizar actividad física en casa en complejo, más aún si no se cuenta con espacio suficiente como patios o jardines, lo que conlleva a que los niños y niñas tengan mucho tiempo de inactividad, pasando varias horas frente a una pantalla, y teniendo como resultado la ganancia de peso, alteraciones del sueño, entre otros rasgos, que incrementan lamentablemente, la probabilidad de que se presenten cuadros depresivos.

Podría pensarse que sentirse deprimido en este momento de confinamiento e inactividad, así como la constante incertidumbre sobre nuestra salud, es normal o inevitable, y que la mayoría de las personas se están esforzando por mantener una actitud positiva. 

Sin embargo, la depresión es más que sentirse triste o tener días malos. Un niño o niña  que presenta constantemente  un estado de ánimo negativo, observándose desesperado y sin poder disfrutar de lo que antes le era agradable, puede ser un indicador de depresión y puede necesitar ayuda para entenderlo y superarlo.

La depresión es un trastorno que generalmente inicia en la adolescencia, sin embargo, puede tener observancia en niños  pequeños desde la edad preescolar, por lo que es de suma importancia considerar que  aquellos pequeños que tienen antecedentes de depresión, se incrementará potencialmente la probabilidad de presentar estos eventos al enfrentarse a agentes estresantes y/o perturbadores significativos, como la pandemia, pudiendo también incluir a aquellos en niños que no han mostrado ningún síntoma depresivo con anterioridad.

Importante también es considerar, que la salud emocional y mental de los docentes incide en la forma de trabajar con los estudiantes, mayormente ahora que se hace vía remota. Los dueños y administradores de escuelas particulares se están enfrentando a un panorama complicado: la pérdida de matrícula, debido a que algunos padres de familia han decidido cambiar a sus hijos a escuelas públicas. Ello representa que han prescindido de personal tanto administrativo como docente, y los empleados se han convertido en “multifuncionales”, sumando mayor presión, ansiedad y estrés, a una labor que ya de por sí es ardua.

En esa carrera por ganar alumnos, las escuelas privadas tratan de implementar actividades extras, para convencer a su comunidad de no cambiar a sus hijos, y la responsabilidad por crear y generar  esas actividades recae nuevamente en el personal docente, que ya se encuentra agotado realizando un trabajo para el cual no ha recibido la capacitación suficiente y necesaria para mudar su clase presencial a vía remota, y sobre todo, lograr que sus estudiantes consoliden los aprendizajes esperados.

La salud física, emocional y mental de las personas es de relevancia mayor, es urgente que a quien corresponda, volteen a observar la imperiosa necesidad de atender este rubro, tanto en los estudiantes, como en el personal docente y quienes estén al cuidado de niñas, niños y adolescentes. Se establezcan programas que aborden esta esfera, de manera urgente, dejar atrás los intereses personales o políticos, y brindar apoyos en esta tan importante área. 

No es con dibujos animados, videos que muchas veces no están contextualizados en el entorno real de los estudiantes, como se atenderá la salud mental, evitemos ser un país en donde los suicidios en nuestros niños y jóvenes se incrementen por no haber actuado a tiempo.


Laura Águila Franco

@laura_aguila

Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.

Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI. 

Certificada en el Curso “Aprendizajes Clave para la Educación Integral” (SEP 2018), participante en el Taller “Aprendizaje Efectivo y el Rol del Coordinador en Colegios UNOi” (2020), así como en el Webinar “Herramientas Digitales para la Enseñanza” (UNETE-SEP 2020).