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Aprendizaje socioemocional, una base sólida para la educación del futuro / Laura Aguila Franco

02/11/2023
Laura Aguila educadora

En palabras de Kim Gulbrandson, PhD, Coordinadora de Investigación y Evaluación, en el Wisconsin RtI Center, “el aprendizaje social y emocional (social and emotional learning, SEL) es el proceso mediante el cual, de manera eficaz, los niños y adultos adquieren y aplican los conocimientos, las actitudes y las habilidades necesarias para comprender y manejar las emociones, establecer y alcanzar metas positivas, sentir y mostrar empatía por los demás, establecer y mantener relaciones positivas y tomar decisiones responsables”.

De este modo, cuando estas habilidades se encuentran fortalecidas permiten que las tareas habituales en la vida de las personas, como el aprendizaje, la resolución de problemas, el autocuidado, toma de decisiones informadas, trabajar en equipo sean exitosas, ayudando también a desarrollar una autoestima equilibrada. Estas habilidades pueden ser enseñadas y promovidas, desde la edad preescolar hasta la vida adulta, este aspecto adquiere relevancia porque las personas “no nacen sabiendo cómo manejar las emociones, resolver problemas y llevarse bien con los demás”, por lo que se hace necesario desarrollar y utilizar las competencias sociales y emocionales, que permitan:

  • Desarrollar el autoconocimiento.
  • Comprender y autorregular las emociones y su expresión.
  • Motivarse para establecer y alcanzar objetivos positivos.
  • Empatizar con los demás.
  • Desarrollar el cuidado y la preocupación por otros.
  • Construir y mantener relaciones positivas.
  • Tomar decisiones de manera responsable.
  • Enfrentar situaciones desafiantes de manera efectiva.

Como puede observarse, las habilidades socioemocionales son esenciales para el buen desempeño en la escuela, el trabajo y la vida, por lo que es importante que padres, cuidadores y agentes educativos promuevan el desarrollo de estas, al integrar actividades de aprendizaje emocional en los centros escolares, que fomente un clima de aprendizaje en el aula, ayudando a potenciar el desarrollo integral de las y los estudiantes.

Desde el año 1996 la UNESCO reconoce como pilares fundamentales de la educación el aprender a ser y vivir juntos. En su Cartilla 3: Aprendizaje socioemocional, se expresa la importancia de aprender tempranamente estas habilidades, como un factor positivo y primordial para el crecimiento individual, de las sociedades y de las naciones, esto principalmente porque un adecuado desarrollo socioemocional en los primeros años de la vida va ligado también a las habilidades del lenguaje y pensamiento, lo que redunda en índices de desempeño más positivos, mayor cooperación y disposición hacia el aprendizaje.

Todo lo anterior propicia la reducción de dificultades en conducta, como podrían ser el aislamiento social, comportamiento agresivo, conductas dispersas, entre otros, es por ello que para los docentes y estudiantes e instituciones educativas, se hace evidente la necesidad de integrar en los programas y planes de estudio el desarrollo de las habilidades blandas (soft skills) como parte integral del desarrollo humano, conceptos como autorregulación, responsabilidad, empatía y colaboración, son cada vez frecuentes en los entornos escolares, y existe una razón: desde hace ya varios años la educación ha sido reconocida como el agente sustancial para la “cultura de paz”, promoviendo un mundo más justo y humano, como bien lo señala la UNESCO, “ es desde la educación que podemos construir la paz, erradicar la pobreza e impulsar el desarrollo sostenible”.

El verdadero valor de incluir en un plan y programa educativo la educación socioemocional de manera real y sostenida, se encuentra en que estará orientado para reducir la violencia, fomentar y desarrollar el sentido de colaboración y cooperación, fortaleciendo la autoestima tanto de las y los estudiantes, como de todos los agentes educativos involucrados, y desde luego, para llegar a cumplir el ODS-16, Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, que básicamente promueve la consolidación de sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles, sumado al ODS-4: Educación de Calidad.

¿Por qué es importante la educación socioemocional dentro del aula?

Rafael Bisquerra, director del posgrado en Educación Emocional y Bienestar y del posgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones de la Universidad de Barcelona, señala que “la educación emocional es un constructo que abarca la formación integral de la persona. Por tanto, debe ser un complemento que responda y atienda las necesidades no solo intelectuales, sino también sociales que a menudo quedan relegadas a un segundo plano en el ámbito académico”.

Y también destaca que la educación emocional en el aula ayuda a los estudiantes a desarrollar habilidades para reconocer y regular sus emociones, mejorando el bienestar emocional.

  • El rendimiento académico se ve beneficiado, al favorecer la atención, memoria, concentración, ingredientes que enriquecen el proceso de aprendizaje.
  • Trabajar la educación emocional en el aula también coadyuva para que las y los estudiantes resuelvan conflictos de manera pacífica y más efectiva, previniendo así las violencias en las escuelas.
  • El desarrollo y fortalecimiento de la autoestima también se ve robustecido en el estudiantado, al tener mayor confianza en ellos mismos, permitiéndoles cimentar una actitud positiva que les facilite alcanzar sus metas personales, académicas y sociales.
  • Se ha observado que los cuadros de ansiedad y depresión pueden disminuir su prevalencia cuando se trabaja la educación emocional, debido a que las y los estudiantes aprender a tener un manejo del estrés y la ansiedad, brindando indicadores de una mejor salud mental.

Es por esto que la educación socioemocional requiere ser entendida como una “prioridad compartida”, cuyos agentes involucrados son las familias, las y los estudiantes, los colegiados docentes y los centros educativos, no es posible continuar considerándola solamente “algo” que algunos docentes “trabajan” en las aulas de clase, si no se promueve un compromiso real de asumirla como la estructura que nos llevará a edificar una sociedad más sana, con ciudadanos responsables de su entorno y de su comportamiento con quienes les rodean, continuaremos enfrentando una descomposición social que solamente incita a la violencia.

Laura Aguila Franco

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