
En el año 2006 los profesores Aaron Sams y Jonathan Bergmann, de la Escuela Secundaria en la ciudad de Woodland Park, Colorado, notaron un alto nivel de ausentismo en sus clases lo cual detenía su avance curricular y dejaba un gran rezago educativo en los alumnos. Habiendo leído en un artículo sobre una aplicación que podía grabar una presentación de PowerPoint, incluyendo voz y cualquier nota, y luego convertirla en un archivo de vídeo para ser distribuido fácilmente en línea, consideraron que podía ser una forma de evitar que los alumnos que no podían asistir a clases también se perdieran la enseñanza, comenzaron a grabar sus presentaciones y las colocaron en internet para su fácil acceso, generando de manera incipiente los cimientos de lo que ahora conocemos como flipped learning o aprendizaje invertido, en donde los roles se invierten y el alumno se convierte en el protagonista.
Sams y Bergmann son considerados como los padres del concepto flipped classroom (aula invertida), y que dio un giro a la noción y estructura de las clases tradicionales, en donde lo que se buscó es que los estudiantes se desempeñaran de manera más activa con el apoyo de la tecnología para adquirir y poner en práctica los conocimientos. En términos generales en el modelo de aula invertida el alumno recibe en casa la información a aprender y el tiempo de clase es empleado para hacer tareas, trabajos en equipo y diversas prácticas que refuerzan el conocimiento previamente adquirido apoyándose en diversas plataformas y herramientas tecnológicas, con un profesor cuyo rol sea favorecer el acceso a la información y guiar a sus alumnos en el proceso de aprendizaje, convirtiéndose en un enfoque integral que no deja espacio para la pasividad.
A raíz de la necesidad de transformar la manera de aprender y de enseñar como consecuencia de la pandemia por Covid-19, profesores y alumnos en un muy corto tiempo se transformaron en una “comunidad digital”, y el aula invertida se convirtió en una bondadosa estrategia para fomentar el auto aprendizaje y la autogestión en los alumnos, coadyuvando a dar orden y estructura, fomentando en los estudiantes la importancia de responsabilizarse y comprometerse con su propio proceso de aprendizaje, a través de un modelo digital, con la finalidad de que el tiempo de trabajo frente la pantalla de un dispositivo fuera más efectivo y significativo, ya que las clases virtuales se fueron gradualmente transformando en algo cansado y desgastante tanto para alumnos como para profesores. El flipped classroom muestra importantes beneficios, ya que facilita y promueve un proceso personalizado, fomenta el trabajo en equipo, además de permitir al alumno consultar los contenidos de clase las veces que lo requiera.
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Desde luego que el éxito en la implementación de este modelo pedagógico, dependerá en gran medida de la previa planeación de clase, en donde el profesor debe tener bien claro lo que espera que sus estudiantes aprendan, para poder facilitar los recursos digitales, diseñar actividades interesantes y considerar la estrategia de evaluación que permita comprobar el logro de los aprendizajes.
Como todo modelo pedagógico, el flipped classroom o aula invertida, se sustenta en cuatro pilares para su desarrollo: 1) ambientes flexibles; 2) cultura del aprendizaje; 3) contenido intencional y 4) docente profesional.
Para poder implementar esta forma de enseñanza y aprendizaje, se necesita tener objetivos claros de la asignatura a abordar, que el alumno tenga conocimiento preciso del propósito de las actividades a realizar y entienda lo que debe hacer con los recursos facilitados.
Considerar que el aula de clase ya no es más un espacio físico determinado, ya no se limita a cuatro paredes, puede y debe haber interacción a través de videoconferencias, tutoriales, o plataformas institucionales, para que las actividades realizadas en clase puedan ligarse al trabajo individual. El material de trabajo/estudio debe ser sencillo, atractivo y significativo, buscando que el conocimiento adquirido persista más allá del periodo de evaluación, generando un crecimiento personal tanto en los estudiantes como en los profesores.
Tener en cuenta que el alumno es el centro del aprendizaje y el profesor es su “coach” en este proceso, el alumno deja de ser un sujeto pasivo para transformarse en una persona motivada, creativa e involucrada desde el primero momento. En este modelo, la tecnología facilita que el aprendizaje sea bastante más dinámico, interactivo y enriquecedor, ya que la intención de que el aprendizaje “inicie” antes de la clase, es que precisamente el tiempo de la misma sea aprovechado para afianzar los conocimientos, resolver dudas, realizar dinámicas de aprendizaje activo, resolver retos, trabajar en equipo y las actividades diseñadas por el docente para promover el conocimiento.
Ahora bien, como se ha podido observar, el aprendizaje invertido se encuentra inmerso dentro del flipped classroom, ya que una parte de la clase como son las instrucciones, explicaciones, avances, etc., se llevan a cabo fuera del aula, para que el tiempo presencial sea empleado para el desarrollo de dinámicas que permitan brindar atención un tanto más personalizada a los estudiantes, por lo que es fundamental seguir un orden para su instrumentación:
Programación: elegir el o los temas a tratar, definir los objetivos de aprendizaje y las competencias a desarrollar.
Preparación de materiales: incluye aquellos que permitirán al estudiante familiarizarse con el o los principales conceptos del tema a tratar (presentación, videos, o materiales preparados especialmente por el profesor).
Visualización y lectura de materiales en casa: enviar los materiales didácticos seleccionados a los alumnos, e indicar que lo estudien o lean en casa. Enviar un cuestionario que pueda ser útil en clase, para resolver las dudas sobre los temas estudiados.
Diseño de las sesiones de clase: planificar las sesiones y preparar materiales fundamentado en las dudas de los estudiantes. Desarrollo de actividades individuales y en equipo para atender a la diversidad, así como actividades colaborativas que demanden de los alumnos un aprendizaje activo.
Resolución de dudas: los primeros momentos de la clase utilizarlos para resolver las dudas de los alumnos respecto al tema estudiado, y a la resolución del cuestionario o formulario enviado.
Actividades de consolidación: actividades que impliquen ejercicios para reforzar los aprendizajes y comprobar su adquisición.
Trabajo colaborativo: promover el trabajo colaborativo a través de resolver un reto, desarrollar un proyecto, participar en un debate, realizar una investigación, etc.
Aprendizaje fuera del aula: gradualmente ir incentivando a los alumnos a trabajar en equipo y de manera colaborativa fuera del aula, orientándolos y supervisándolos en la organización.
Revisión y repaso: revisar el trabajo realizado por los alumnos, promover que lo compartan en clase, así como qué fue lo que aprendieron y cómo se sintieron. Si surgen dudas, es momento para abordarlas y aclararlas.
Evaluación y autoevaluación: evaluar el trabajo de los alumnos a través de una rúbrica, donde se encuentren señalados los objetivos cognitivos o de aprendizaje y las competencias a desarrollar señaladas desde el principio. Promover la autoevaluación y la coevaluación ayudará a desarrollar la autocrítica y reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje.
Finalmente, el flipped classroom, permite a las y los docentes brindar mayor tiempo de atención a la diversidad, brinda al estudiante la posibilidad de volver a repasar los contenidos educativos generados o facilitados por sus profesores. Se transforma en una oportunidad para que los y las docentes puedan compartir experiencias y conocimientos entre sí, con los estudiantes, con las familias y la comunidad, al permitir crear un ambiente de aprendizaje colaborativo en el aula, además de involucrar a las familias desde el inicio en el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.

