
En el ciclo escolar 2007-2008, la Dirección General de Desarrollo de la Gestión e Innovación Educativa, coordina e inicia el funcionamiento del Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC), con base en una iniciativa presidencial incluida en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2007-2012, como una propuesta innovadora. El objetivo fundamental del programa radicaba en coadyuvar a fortalecer la calidad de los servicios en la educación pública, primordialmente a niños y niñas que se encontraban en grupos sociales vulnerables, con la finalidad de ir acortando la brecha de inequidad en el acceso al conocimiento y el desarrollo de competencias, debida a una calidad educativa deficiente y pobres resultados en el aprendizaje.
Sus principales características fueron incrementar el horario escolar, promoviendo el uso efectivo del tiempo en la escuela, contando con la integración gradual de una propuesta pedagógica conformada por seis líneas de trabajo, que estaban contenidas en el Plan y Programas de estudio de educación básica: Fortalecimiento de aprendizaje sobre contenidos curriculares; Uso didáctico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación; Aprendizaje de lenguas adicionales; Arte y cultura; Vida saludable y Recreación y desarrollo físico
Los objetivo general del programa fue “contribuir a mejorar las oportunidades de aprendizaje de los alumnos de las escuelas públicas de educación básica mediante la ampliación del horario escolar” (SEP, 2011), y como objetivos intermedios elevar la calidad de la educación a través de la mejora del nivel de logro educativo de los alumnos; reducir las desigualdades entre grupos sociales en las oportunidades educativas; impulsar el desarrollo y utilización de nuevas tecnologías en el sistema educativo, y ofrecer una educación integral de calidad. Es importante resaltar que la implementación del modelo de Escuelas de tiempo Completo en México, tuvo sus cimientos en las políticas internacionales recomendadas en su momento por la UNESCO y la OCDE, quienes reconocieron en el Programa, uno de los factores para el desarrollo y la mejora de la infraestructura educativa (IIPE-UNESCO). Estas políticas tomaron como soporte el desarrollo de la escuela de tiempo completo finlandesa donde además del programa educativo regular, el alumno experimentaba actividades extra curriculares en las que se cubrían aspectos socio afectivos.
En América Latina, la adopción del modelo fue más hacia la continuidad de las actividades curriculares, con base en recomendaciones del Banco Mundial (BM) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de este modo, si bien países como Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela y México; implementan programas de escuelas de tiempo completo con características diferentes, todos tuvieron un objetivo en común: elevar la calidad de la educación y la cobertura en zonas menos privilegiadas (IIPE-UNESCO, 2010).
En su inicio, el Programa se piloteo en 500 escuelas de 15 estados del país con la extensión del horario escolar a ocho horas, donde en este tiempo extra se reforzaron conocimientos escolares y se complementó con actividades extra curriculares, dependiendo de las condiciones y necesidades de las comunidades asistentes a los centros escolares, y el número de alumnos beneficiados fueron más de 130,000.
En el ciclo 2008-2009, participaron 953 escuelas, beneficiando a 192,834 alumnos en 30 entidades del país; los estados de Oaxaca y Michoacán no participaron en este ciclo. En el ciclo 2009-2010, las escuelas participantes en el PETC fueron 2,000 y se atendieron a 365,269 alumnos en 30 entidades federativas. En el ciclo 2010-2011, un total de 2,273 escuelas atendieron a 427,988 alumnos en 31 Entidades Federativas del país, ya que se incorporó Oaxaca. En el ciclo 2011-2012, participaron 4,751 escuelas atendiendo a más de 935,000 alumnos de los tres niveles de educación básica. Michoacán finalmente se integró en el ciclo escolar 2012-2013. De esta forma, el ciclo escolar 2012-2013 rebasó la meta de atender a 5,000 escuelas establecida en el Programa Sectorial de Educación 2007-2012, ya que 6,715 escuelas distribuidas en las 32 entidades federativas se integraron al PECT beneficiando a 1,385,179 alumnos, demostrando con ello la efectividad y el éxito del programa, ya que el PETC promovía condiciones positivas que facilitaban el que los alumnos ejercieran su derecho a la educación en entornos escolares seguros y equitativos, fundamentalmente en zonas de alta vulnerabilidad y escasos recursos, al incorporar estrategias de aprendizaje y de enseñanza que buscaban desarrollar conocimientos, competencias, valores y actitudes favorables en los estudiantes. Con la extensión del horario en las escuelas de tiempo completo, igualmente se pretendía que los docentes diseñaran estrategias que permitieran a los alumnos consolidar los aprendizajes, principalmente en lectura, redacción, expresión oral, pensamiento crítico, pensamiento matemático, y el desarrollo de estrategias de investigación apoyadas por las TIC como herramientas de estudio.
El PETC funcionó a través de la coordinación de los gobiernos federal, estatal y municipal, los recursos eran regulados por la federación quien verificaba, registraba y controlaba la rendición de cuentas de las escuelas participantes, así como también gestionaba la rendición de cuentas y la transparencia de operación, como se señaló en su momento en el Diario Oficial de la Federación (DOF, 2012).
En el año 2008 los resultados generales por grados escolares de la prueba ENLACE indicaron que en las escuelas donde se implementó el PETC en las áreas de español y matemáticas registraron 25% y 21.3%, respectivamente de alumnos, en nivel Bueno y en ambas áreas el 48.3% de los estudiantes se ubicaron en el nivel Elemental y un 3% se registró en el nivel Excelencia. De acuerdo con los resultados del 2011, en las ETC participantes, el total de alumnos registrados en el nivel de Excelencia fue de 8.1% en español y 10.4% en matemáticas. En el nivel Bueno, español registró el 28.5% de los alumnos y en matemáticas el 24.8%. En el nivel Elemental, se reportó un 44.8% de estudiantes en español y un 45.5% en matemáticas.
Fundamentalmente, las Escuelas de Tiempo Completo compartían los mismos propósitos educativos que aquellas escuelas de jornada regular, ya que en ambas modalidades se propiciaban los aprendizajes activos y significativos, así como un proyecto escolar de corte transversal. El factor que hizo al Programa de Escuelas de Tiempo Completo innovador es que promovió la planeación de las actividades con base a las necesidades de los alumnos, optimizando los tiempos de y generando ambientes de aprendizaje propicios, a través de la famosa “Caja de Herramientas”, la cual orientaba didácticamente las Líneas de Trabajo para la correcta y eficiente organización de los tiempos, los espacios, las actividades, el uso de los materiales y las formas de evaluación, que finalmente abrieron un abanico de oportunidades que facilitaban el camino para desarrollar en los alumnos las competencias definidas por la UNESCO, conocidas como los cuatro pilares de la educación: aprender a conocer, aprender a hacer , aprender a vivir juntos y aprender a ser (Jacques Delors,1996), y encaminados a los objetivos del milenio propuestos por las Organización de las Naciones Unidas de “Lograr la enseñanza primaria universal” (ONU, 2010).
Sin embargo, en los últimos años las áreas de oportunidad del Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC) plantearon grandes retos a resolver, principalmente en los recursos económicos destinados para cubrirlo, ya que naturalmente cada año se requiere mayor cantidad de los mismos, y el ampliar el número de escuelas en el programa representa una mayor inversión. Por otro lado, la propuesta pedagógica también demandaba ya una actualización continua, que posibilitara incorporar al currículo temas de relevancia social apegados a las nuevas necesidades (equidad de género, prevención de conductas de riesgo, fortalecer la corresponsabilidad de las familias) por mencionar algunos.
Evidentemente enriquecer las oportunidades de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes en una sociedad que se plantee como meta central la educación, no es una tarea exclusiva de las escuelas o del sistema educativo nacional, es una vinculación y corresponsabilidad que involucra a sistemas gubernamentales, no gubernamentales, políticas públicas, programas federales, estatales y municipales y lograr esta afinidad, este empalme, representa grandes desafíos para las autoridades educativas en México, ya que esta meta solo puede lograrse si el esfuerzo es conjunto, integrado y soportado por todos y cada uno de los involucrados.
Desafortunadamente para nuestras niñas, niños y adolescentes, tenemos a funcionarios indolentes y con escasa capacidad para visualizar las problemáticas y generar soluciones a una condición que es esencial: la educación y atención de las necesidades de este grupo poblacional, además de que el PETC había sido un apoyo y sostén a las familias de esos estudiantes.
La pregunta que surge es al eliminar las Escuelas de Tiempo Completo ¿esos 3.6 millones de niñas, niños y adolescentes, en 27 mil 063 escuelas en el país pasarán al cuidado de quién?, ya que el PETC buscaba atender las necesidades laborales a las que se enfrentan cada vez más familias. Con ambos padres trabajando, los menores podrían permanecer seguros dentro de las escuelas. Los están arrojando a un vacío no solo educativo, sino también social, sumando el hecho de que ya no recibirán el programa alimentario, fundamental para un desarrollo sano.
Una duda aflora: ¿verdaderamente alguien analizó las repercusiones de desaparecer el PETC?, o el inquilino de palacio en su ciego afán de venganza contra todo lo desarrollado por el ex presidente Calderón decidió desparecerlo, ignorando una vez más la recomendación de Unicef de no solamente mantener, sino extender el servicio de alimentación con el que contaban las Escuelas de Tiempo Completo, ya que de acuerdo con datos de la propia Unicef, el 74.3 por ciento de las escuelas que tenían el PETC se ubicaban en regiones con un grado de marginación alto. Al menos un 65.8 por ciento de los beneficiarios señaló que el alimento que recibía en la escuela era de los primeros que consumía en el día.
Es vital que se entienda que las becas del gobierno federal utilizadas como política educativa no resuelven ni resolverán el problema de la deserción escolar, ni mucho menos el rezago educativo y la pérdida de aprendizajes, con la eliminación del Programa de Escuelas de Tiempo Completo, también se perjudica la autonomía de gestión y organización de las escuelas, mismas que son dimensiones clave para mejorar la calidad de los aprendizajes.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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