
Incheon es una ciudad surcoreana que limita con la capital del país, Seúl, y que tomó relevancia en 2015 debido a que ahí se llevó a efecto el Foro Mundial sobre la Educación, y se formuló la Declaración de Incheon para la Educación 2030. Este documento representa un compromiso histórico entre naciones para “transformar vidas” a través de una nueva visión de la educación, en donde quedó asentado el pacto de los países y la comunidad educativa mundial con la Agenda Educación 2030, una agenda integral, ambiciosa y que propone medidas firmes y urgentes para cambiar las políticas educativas, con miras a que nadie quede rezagado, fundamentándose en la equidad, igualdad de género y sobre todo, la educación de calidad en todos los niveles del proceso educativo, donde se generen oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos, teniendo como apoyo las tecnologías de la información y la comunicación para robustecer los sistemas educativos, difundir el conocimiento permitiendo así el acceso a la información y el aprendizaje efectivo y de calidad.
Es precisamente la UNESCO, en alianza con UNICEF, el Banco Mundial, el UNFPA (Fondo de población de las Naciones Unidas), el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), ONU Mujeres y el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) quienes se dieron a la colosal tarea de reunir a más de 1,600 participantes de 160 países y que se aprobara la Declaración de Incheon para la Educación 2030, para transformar la educación en los próximos 15 años, de los cuales ya han transcurrido 6 y los cambios a nivel mundial todavía no son notorios.
Sin lugar a dudas la educación es un punto por demás relevante, y por ello tiene un lugar primordial en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, siendo crucial para el logro y consecución de todos los demás ODS, puesto que las metas del ODS4 se ven integradas con otros ODS, principalmente en los referentes a salud, crecimiento y empleo, el consumo y la producción sostenibles, y desde luego, el cambio climático.

La Agenda de Educación retoma los aspectos fundamentales de los objetivos de la EPT (Educación Para Todos) y los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) relativos a la educación, para generar estrategias que permitan hacer frente de manera eficaz a los desafíos mundiales y nacionales en materia de educación, tanto los que estamos viviendo actualmente, como los futuros, sustentándose en la aplicación de un enfoque humanista de la educación y el desarrollo, basado en los principios de derechos humanos y dignidad, justicia social, paz, inclusión y protección, así como de diversidad cultural, lingüística y étnica y de responsabilidad y rendición de cuentas.
La fuerza de este enfoque de la Educación 2030, radica en el apuntalamiento y consolidación del acceso, inclusión y equidad, así como de los resultados que se obtengan derivados de una educación de calidad en todos los niveles, desde el enfoque de aprendizaje a lo largo de la vida. De este modo, con la aprobación de la Declaración de Incheon, la Educación 2030 necesita encuadrarse dentro de contextos más amplios de desarrollo, por lo que los sistemas educativos a nivel mundial precisan de ser pertinentes y adaptables a los mercados laborales reales, los cuales se encuentran en rápida evolución, considerar siempre los avances tecnológicos, aspectos como la urbanización, la migración que se está convirtiendo en una seria problemática internacional, la inestabilidad política, una creciente y alarmante degradación ambiental, y los inminentes riesgos y desastres naturales, no olvidar que la competencia por los recursos naturales ha generado notables desafíos demográficos. Otros aspectos a tener en cuenta son el aumento del desempleo, agravado por la pandemia de COVID-19, niveles persistentes y crecientes de pobreza, una creciente desigualdad social que conlleva a mayores amenazas a la paz y seguridad en el planeta.
De aquí a 2030, los sistemas educativos deberán atender a cientos de millones más de niños y adolescentes para lograr la universalidad de la educación básica (enseñanza preescolar, primaria y secundaria), así como brindar un acceso equitativo al ciclo de educación media superior y oportunidades para todos de cursar estudios superiores. Al mismo tiempo, es esencial proporcionar atención y educación de la primera infancia para garantizar el desarrollo, el aprendizaje y la salud de los niños a largo plazo.
Irina Bokova, quien fuera la Directora General de la UNESCO cuando se aprobó la Declaración de Incheon, declaró al respecto: “Esta Declaración es un enorme paso adelante. Refleja nuestra determinación de velar por que todos los niños, jóvenes y adultos puedan adquirir el conocimiento y las habilidades necesarios para vivir dignamente, desarrollar su potencial y contribuir a la sociedad como ciudadanos mundiales responsables. La Declaración también alienta a los gobiernos a proporcionar oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, de modo que las personas puedan seguir creciendo y desarrollándose positivamente. Además, reafirma que la educación, como derecho humano fundamental, es la clave para la paz y el desarrollo sostenible en el mundo”.
Con base en estos preceptos, la Agenda de Educación 2030 apremia para que los niños, jóvenes y adultos obtengan y desarrollen a lo largo de la vida, las aptitudes y competencias necesarias para vivir y laborar en un mundo cada vez más seguro, sostenible e interdependiente, basado en el conocimiento y respaldado por la tecnología. Urge garantizar que todas las personas logren desarrollar un pensamiento creativo y crítico, así como destrezas para la colaboración, que se estimule su curiosidad y emoción por aprender, y forjar un carácter basado en la resiliencia.
Cabe destacar que los fundamentos en los que este Marco de Acción se respalda, provienen de instrumentos y acuerdos internacionales, como son: el Artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, la Convención sobre los Derechos del Niño, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de las Naciones Unidas, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación en situaciones de emergencia.
Entre dichos principios que avalan la Declaración de Incheon figuran los siguientes: “La educación es un derecho humano fundamental y un derecho habilitador. Para hacer realidad este derecho, los países deben garantizar un acceso universal e igualitario a una educación y un aprendizaje inclusivos y equitativos de calidad, que deberán ser gratuitos y obligatorios, sin dejar a nadie rezagado. La educación deberá tener por finalidad el desarrollo pleno de la personalidad humana y promover el entendimiento mutuo, la tolerancia, la amistad y la paz. La educación es un bien público, cuyo principal garante es el Estado. La educación es una causa común de la sociedad, que conlleva un proceso participativo de formulación y aplicación de políticas públicas. La sociedad civil, los docentes y educadores, el sector privado, las comunidades, las familias, los jóvenes y los niños cumplen todos funciones clave para hacer efectivo el derecho a una educación de calidad. La participación del Estado es esencial para establecer y regular estándares y normas. La igualdad de género está estrechamente relacionada con el derecho a la educación para todos. Lograrla requiere un enfoque basado en los derechos que garantice no solo que las niñas, los niños, las mujeres y los hombres obtengan acceso a los distintos niveles de enseñanza y los cursen con éxito, sino que adquieran las mismas competencias en la educación y mediante ella”.
Puede concluirse que como bien lo señala el ODS4 “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”, rige las bases de esta Declaración, y que para alcanzar dicho Objetivo es apremiante reunir y movilizar esfuerzos locales, nacionales, regionales y mundiales que lleven a establecer y consolidad alianzas estratégicas eficaces e inclusivas, mejorar las políticas educativas y su funcionamiento real, ser garantes de sistemas educativos equitativos, inclusivos y de calidad para todas y todos, generar, activar y movilizar recursos que permitan financiar adecuada y eficazmente a la educación, asegurando a su vez, una supervisión, seguimiento, evaluación y replanteamiento de acciones en caso de ser necesario.
Para lograr lo anterior, naturalmente se requiere de diseñar mejores sistemas y prácticas para mejorar la calidad de los aprendizajes, y ello significa evaluar de manera constante los entornos, procesos y desde luego, los resultados, tanto en el campo cognitivo como en el no cognitivo, como parte fundamental del proceso de enseñanza y aprendizaje, puesto que la calidad educativa lleva inmerso el desarrollo de aptitudes, valores, actitudes y conocimientos que posibilitan a las personas el tomar decisiones razonadas y fundamentadas, hacer frente a los desafíos de carácter local y mundial, elegir llevar una vida sana y plena. Fortalecer la educación basada en proyectos STEAM (ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas) por sus siglas en inglés
Orientar los esfuerzos a establecer sistemas de evaluación más sólidos e integrales que permitan analizar los resultados del aprendizaje en puntos críticos, en especial durante la enseñanza primaria y el ciclo inicial de educación secundaria y al finalizar ambos, que incluyan la evaluación de aptitudes básicas de lectura, escritura y cálculo, así como de aptitudes no cognitivas. Diseñar evaluaciones formativas como parte integral de los procesos de enseñanza y aprendizaje en todos los niveles, en relación directa con la pedagogía, lo que lleva de la mano el que los docentes y educadores formen un equipo competente, cuyo enfoque pedagógico continúe centrado en el estudiante, y con la visión de favorecer el aprendizaje por medio de recursos adaptados al contexto de sus necesidades
Como podemos observar, el reto es mayúsculo y para México todavía más recordando que al ser uno de los países firmantes de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, es primordial que cumpla con los compromisos pactados, aunque tal parece que se ha quedado en el olvido, ya que uno de los rubros que más afectado y en retroceso se encuentra es precisamente el referente a educación.
Se necesita que los responsables despierten de su marasmo y se pongan a trabajar, diseñando e implementado política educativas acordes a la realidad, con la creación de planes y programas con visión de futuro, de otro modo estaremos encaminados a un rezago educativo cada vez más alarmante y grave.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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