
Sin duda alguna, evaluar los aprendizajes es un rubro delicado para todo aquel que se dedique a la educación, si consideramos que desde hace poco más de 20 meses las características de trabajo que se manejaban en un aula física han sido inexistentes a causa del confinamiento, y que derivado de ello la educación en línea ha tomado una relevancia sin precedentes ya que a través de ella se ha podido garantizar la continuidad académica en los diferentes niveles educativos.
La Dra. Katherina Gallado (docente e investigadora, miembro del Sistema Nacional de Investigadores SNI-I) ha establecido que “La modalidad virtual exige mucho más de los profesores, pero también nos permite ser más estratégicos al priorizar lo que aprenderán los alumnos, en el caso de la evaluación, son los procesos de aprendizaje que tendrán que ejercitar los estudiantes y los mecanismos adecuados para lograrlo”, por lo que es conveniente tenerlo presente desde el momento de la planeación, la instrumentación, así como el ejercicios de los principios éticos de la evaluación ante estas nuevas necesidades en los diferentes ambientes educativos.
Tengamos en cuenta que evaluar representa un proceso continuo y personalizado, y que forma parte de ese sistema conocido como enseñanza – aprendizaje, y que tiene como objetivo conocer la evolución de cada estudiante, por lo que se considera una herramienta de gran utilidad y valor en la toma de decisiones pedagógicas para mejorar el desempeño de cada estudiante. Con base en ello, se necesita considerar una apreciación holística de los aspectos evaluativos en las comunidades escolares (docentes, directivos, y personal educativo en general), para poder reflexionar todas las nuevas necesidades que señala la educación remota y presencial, en tiempos de pandemia.
Se dice que “evaluar es un arte”, y realmente no se encuentra tan alejado de esta definición pues las variables a tener en cuenta para evaluar los aprendizajes son diversas, y transcurren desde la asignatura que se imparte, la disciplina a la que pertenece, ubicación y peso de la asignatura en el plan de estudios, el modelo educativo que cada centro escolar ha elegido, y no perder de vista la información o hipótesis que cada docente tenga acerca de lo qué es y para qué se utiliza la evaluación. Mucho se ha elucubrado acerca de las diferencias de cómo evaluar en sistema presencial y cómo hacerlo en la modalidad virtual, y aquí es relevante resaltar que “existen tres intenciones esenciales” en el proceso de evaluación, y no se modifican si es virtual o presencial, lo que anteriormente se les conocía como “tipos de evaluación”. Estamos refiriéndonos a 1) Intención diagnóstica, cuya función es conocer los conocimientos previos de los estudiantes; 2) Intención formativa, y se refiere a los procesos que se aplicarán durante el aprendizaje para que los alumnos alcancen de manera eficaz o eficiente los objetivos o competencias; y 3) Intención sumativa, entendiéndose como el panorama final con una visión holística de cómo finaliza el alumno al término del periodo escolar.
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Lo anterior desmenuza con precisión que la planeación si cambia en un modelo remoto o en línea, ya se ha expresado en otros espacios que es inaplicable intentar replicar la forma de trabajar una clase presencial a través de una pantalla de dispositivo, por lo que la necesidad de priorizar diferentes alternativas y materiales está presente. Así que el proceso de evaluación SI es diferente cuando se trabaja en línea, y no se habla únicamente de cambiar el papel por un formato digital, sino de utilizar eficientemente las diversas herramientas tecnológicas y digitales que ofrecen los dispositivos, por lo que de ninguna manera se trata de reproducir lo que se hace en un aula presencial a través de una cámara.
Otro aspecto relevante es la retroalimentación, y esta no cambia en un formato remoto o virtual, se debe brindar puntualmente a los alumnos para mantenerlos informados con respecto al alcance de los objetivos esperados, y de los aprendizajes logrados o no logrados.
Elaborar una rúbrica de evaluación o tabla de especificaciones es una herramienta de mucha ayuda, ya que en ella se describe lo que serán capaces de hacer los alumnos (objetivos específicos o elementos de la competencia), los temas que se cubrirán, el nivel taxonómico, la intención formativa y la intención sumativa.
Conocer y aplicar los estándares y principios éticos de la evaluación por parte de los profesores, mayormente ante esta nueva realidad en los escenarios educativos. Desde la planeación se debe de considerar la evaluación y no dejarse hasta el último momento, viéndose obligados a improvisar y exponiéndose a que el instrumento de evaluación no permita la recopilación de información certera sobre el proceso de aprendizaje de los estudiantes.
Como ya se ha venido mencionando, el empleo cada vez más generalizado de dispositivos electrónicos abrió innumerables posibilidades para diseñar y administrar las posibilidades de evaluación, debido a que han incorporado diferentes enfoques de medición con respecto de las tradicionales “pruebas impresas”. Hablamos de que en las evaluaciones que se realizan a través de dispositivos electrónicos se aprovechan exitosamente el software y hardware para interactuar con los usuarios, a través de incluir sonidos, gráficos, animaciones o videos, capturar las respuestas de los estudiantes en tiempo real, manipular figuras e interactuar con las posibles soluciones, son algunas de las opciones con las que se cuenta. Por lo que al tipo de reactivos que incorporan estas capacidades de las computadoras –adicionales a las utilizadas ya en pruebas impresas– se les ha denominado reactivos de innovación, reactivos mejorados por la tecnología o reactivos alternativos.
El principal beneficio que poseen estos tipos de reactivos, es su potencial para mejorar la calidad de la medición, si se diseñan y desarrollan cuidadosamente, pueden incluso llegar a aumentar la cobertura del constructo de una prueba, medir procesos cognitivos importantes, ampliar la manera en que los examinados emiten sus respuestas o recopilar una gama más amplia de comportamiento de los examinados; aumentar la fidelidad a situaciones reales de la práctica profesional; incrementar la oportunidad de medir habilidades cognitivas de nivel superior; disminuir aspectos que contaminan a la medición como la adivinación y posibilitar la calificación de los procesos realizados por los examinados como parte de la respuesta, así como de sus productos. Cabe mencionar que en la evaluación internacional PISA, la inclusión de reactivos de innovación para la evaluación de 2015 permitió medir aspectos nuevos y expandir los dominios ya evaluados con anterioridad.
De este modo, conocer, valorar y aplicar la variedad de tipos de reactivos de innovación existentes puede beneficiar la implementación del aprendizaje adaptativo y con el avance de la tecnología, lograrlo en tiempos cada vez más cercanos. Algunas de las clasificaciones que se conocen hasta el momento, abarcan siete dimensiones
- Formato del reactivo
- Acción de respuesta
- Inclusión de medios
- Interactividad
- Complejidad del reactivo
- Fidelidad del reactivo al mundo real
- Método de puntuación
A diferencia de los reactivos de opción múltiple, que se desarrollaron y perfeccionaron durante muchos años en una diversidad enorme exámenes, los reactivos de innovación aún no cuentan con ese nivel de conocimiento y comprensión, por lo que existe mucho menos información psicométrica sobre ellos, lo que implica que haya menos experiencia por parte de los elaboradores de reactivos para desarrollar reactivos de alta calidad.
Con la finalidad de orientar el diseño de exámenes, Parshall y Harnes (Improving the Quality of Innovative Item Types: Four Tasks for Design and Development) sugieren un proceso de diseño de seis pasos que ayudarán a mejorar la calidad y utilidad de los reactivos de innovación en cualquier programa de exámenes. Recomiendan que este proceso se lleve a cabo a través de múltiples rondas de retroalimentación y revisión antes de su administración en su fase operativa. La intención es minimizar los riesgos y maximizar los beneficios.
Los pasos son los siguientes:
- Analizar las necesidades de construcción del programa de pruebas.
- Seleccionar innovaciones específicas.
- Diseñar prototipos iniciales para su discusión.
- Refinar iterativamente los diseños de reactivo.
- Realizar una prueba piloto de los reactivos innovadores.
- Producir materiales finales.
La limitante actual de la creación de este tipo de reactivos, es su aplicación básicamente en educación superior a través de instrumentos para evaluar competencias, como es el caso de CENEVAL (Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior), en donde teniendo el obketivo de que las pruebas aplicadas midan con un margen mayor de validez, confiabilidad y eficiencia las competencias, conocimientos y habilidades, ha integrado reactivos de innovación en nueve de los 39 nuevos Exámenes Generales para el Egreso de la Licenciatura, conocidos como EGEL-Plus, cuya aplicación es exclusivamente a través de una computadora, para no causar antagonismo con las pruebas impresas.
Con toda seguridad, en un futuro muy próximo y en la medida en que se convierta el uso de las computadoras o dispositivos electrónicos en algo cotidiano para el proceso de evaluación, será posible anexar reactivos de innovación en otro tipo de exámenes, y en todos los niveles educativos.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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