
En marzo de 2020, y como respuesta educativa al confinamiento y cierre de escuelas debido a la pandemia por Covid-19, el entonces Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, anunciaba el programa Aprende en Casa con las siguientes palabras: “diseñado y evaluado por maestros, pone a las y los estudiantes en el centro de todos los esfuerzos de la educación pública en el país” y con esta herramienta poder concluir el ciclo escolar 2019-2020 de manera satisfactoria, comentando “que la educación a distancia no sustituye a las maestras y maestros, quienes en ningún momento han dejado de prestar los servicios educativos a pesar de la pandemia de COVID-19” (Boletín No. 113 SEP).
El programa inició transmisiones el 23 de marzo de 2020 por televisión y radio, teniendo como propósito brindar el servicio educativo de tipo básico a través de los medios disponibles como la televisión, internet, radio y Libros de Texto Gratuitos a niñas, niños y adolescentes para garantizar su derecho a la educación, aun en contextos de emergencia.
Desde sus inicios, Aprende en Casa estaba destinado al fracaso, pues por más que la autoridad educativa en ese tiempo se haya empeñado en establecer que fue diseñado y evaluado por maestros, la verdad no tardó en salir a la luz, ya que en realidad se trato de una estrategia sin pies ni cabeza, en donde no se consideraron datos tan básicos y fundamentales como que solamente el 53% de los hogares en México en ese momento, tenían acceso a internet, que nada más el 44.9% contaba con una computadora (base de datos INEGI), lo cual representaría, que en el mejor de los casos y si la estrategia resultara exitosa, solamente se estaría atendiendo a la mitad de los estudiantes de educación básica del país.

Con base en datos brindados por FORBES, 32 millones de hogares mexicanos (92.9%) cuentan con televisión, y 20 millones de familias tienen acceso a la radio, y podría suponerse que entonces las clases a través de estos dos medios abarcarían a mayor cantidad de estudiantes, lo cual tampoco fue cierto, al no haber contemplado la calidad de los contenidos, la eficacia en las transmisiones y lo más importante, la equidad en la educación.
Desde el punto de vista de la pedagogía, se brindaron argumentos acerca de que la educación vía remota sin una verdadera planeación y adecuación curricular, no garantiza la adquisición de aprendizajes por parte de los estudiantes, corriendo el riesgo de convertirse en solamente una “instrucción”, es decir, donde los alumnos solamente recibirían indicaciones de qué hacer, sin garantizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Esto se sustentaba aun más con la discrepancia surgida sobre cómo certificar que el alumno(a) está verdaderamente atendiendo a la información aportada en los programas televisivos, la ausencia de interacción entre profesor-alumno y entre pares, qué ocurriría con las dudas que surgieran por parte de los estudiantes, quién las resolvería en tiempo real, sin embargo, todos estos razonamientos externados por directivos y docentes nadie los escucho.
Por el contrario, lo que se observó fue una actitud insensible por parte de las autoridades educativas, al tardarse en reconocer las necesidades socioemocionales de los estudiantes y sus familias, así como del personal directivo y docente, generadas por la emergencia sanitaria, pérdida de empleos, fallecimiento de familiares, el aislamiento y en no pocos casos, el hacinamiento en que viven gran número de familias, y que todo ello impacta en el aprendizaje de las niñas, niños y adolescentes, las autoridades educativas olvidaron o no quisieron, ni han querido entender que mientras no se resuelvan los problemas de fondo y apremiantes de las familias mexicanas, y si tampoco se cambian las políticas públicas en el rubro de educación, fortaleciendo y readecuando los programas académicos, no habrá modelos educativos, ni estrategias, ni planes emergentes que sean eficaces, y mucho menos en una modalidad para la que no estamos preparados suficientemente, como lo es a distancia o vía remota, y aun así, se concluyó el ciclo escolar 2019-2020 con enormes tropiezos.
Para el ciclo escolar 2020-2021,y muy cercanamente a concluir el mismo, la Organización “Mexicanos Primero”, presidida por David Calderón, argumentó que la estrategia estaba siendo un fracaso aportando datos preliminares de una investigación de campo y que resultaron abrumadores, ya que de los 2000 (dos mil) estudiantes que participaron, el 61.6% de las y los alumnos de entre 10 y 15 años no fueron capaces de comprender la lectura de un texto para cuarto grado de primaria; el 41.8% no mostró comprensión a la lectura de un texto para segundo grado de primaria, y el 14.8% se mostró carente de capacidad para leer una historia.
En el área de matemáticas, de esa misma población (2000 estudiantes), se encontró que el 88.2% no pudo resolver un problema de tercer grado de primaria, 36.4% mostró dificultades para resolver restas simples, el 25.8% no pudo realizar sumas de transformación, y el 96.5% fue incapaz de ejecutar satisfactoriamente operaciones con fracciones, por lo que se hizo un llamado a que con la clara afectación que estaban mostrando las y los estudiantes, el fallido programa no podía ser considerado como referente para evaluar un ciclo escolar que concluiría el 9 de julio de 2021.
Para Octubre de 2021, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval, 04 de octubre 2021) en la evaluación realizada con base en los resultados obtenidos de Aprende en Casa, señala que “no tiene un marco de acción definido que permita evaluar su eficacia o cumplimiento durante su vigencia”.
A este respecto, Juan Ramón Flores Gutiérrez, director de Comunicación Social de la SEP, argumentó que la pandemia “tomó por sorpresa a todos, pero que a pesar de las limitaciones se pudo armar el programa en tiempo récord sin recursos extraordinarios”, pero que al tratarse de una emergencia se tuvieron que hacer modificaciones constantes, lo cual contrasta con lo que el entonces Secretario Moctezuma Barragán aseveró sobre Aprende en Casa: “diseñado y evaluado por maestros, pone a las y los estudiantes en el centro de todos los esfuerzos de la educación pública en el país”.
En su evaluación inicial Coneval deja al descubierto la inexistencia de una Matriz de Indicadores o MIR, (herramienta de planeación que identifica en forma resumida los objetivos de un programa, incorpora los indicadores de resultados y gestión que miden dichos objetivos; especifica los medios para obtener y verificar la información de los indicadores, e incluye los riesgos y contingencias que pueden afectar el desempeño del programa), y que de acuerdo con los Lineamientos Generales para la Evaluación de los Programas Federales de la Administración Pública Federal, todos los programas presupuestarios están obligados a contar con una (Coneval).
Entre los resultados obtenidos de la evaluación, también quedó en claro que los elevados índices de abandono escolar estuvieron dados principalmente por las brechas tecnológicas que representó el programa Aprende en Casa, sumado a la crisis económica del país, que llevó a que un gran número de niños, niñas y adolescentes se vieran obligados a dejar de estudiar para insertarse a un trabajo y contribuir a la economía familiar. El 80% de los pater familias señalaron que un factor clave fue la conectividad a internet o telefonía móvil para ingresar a las clases, pues ambas están directamente relacionadas con el ingreso económico familiar.
Guillermo Cejudo, investigador académico del Coneval argumenta muy acertadamente “así como la pandemia no es un hecho del que sólo podamos hablar en pasado, el regreso a clases tampoco es un proceso que podamos dar por concluido, ni el despliegue de herramientas tecnológicas como algo que ya ocurrió y ha dejado de ser relevante”… es importante que las políticas de educación futuras trabajen para “cerrar las brechas reales que no son consecuencia de la pandemia, sino de prácticas mal empleadas”.
Sin embargo, el tema de contenidos académicos, diseño de programas, brecha digital, etc., no son los únicos puntos de alerta del mencionado programa, con base en la solicitud de acceso a la información pública realizada por Serendipia a la Secretaría de Gobernación (SEGOB), sobre los registros de compra así como los contratos realizados para transmitir por televisión los programas de Aprende en Casa II, se revela que el gobierno mexicano otorgó 450 millones de pesos para la transmisión de dicho programa educativo en cuatro televisoras, así como 1.5 millones de pesos para la creación de contenidos educativos, todo esto hasta la fecha de consulta que fue diciembre de 2020, y se encuentra en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).
La información obtenida de los cuatro contratos que tienen por objeto la prestación del servicio de distribución y transmisión de los contenidos audiovisuales educativos “Regreso a Clases. Aprende en Casa II” por un monto total de 449.9 millones de pesos son:
- Televisa, S.A. de C.V. 149.9 millones de pesos
- TV Azteca S.A.B. de C.V 149.9 millones de pesos
- Cadena Tres I, S.A de C.V 74.9 millones de pesos
- Multimedios, S.A. de C.V., 74.9 millones de pesos
La responsabilidad y compromiso de estas televisoras consiste en distribuir contenidos educativos de cuatro mil 545 clases para cubrir 16 grados escolares de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, así como los Programas de Educación para madres, padres y tutores durante 24 horas los siete días de la semana (Serendipia)
Los resultados académicos de Aprende en Casa han sido nulos, tanto para los estudiantes como para profesores, directivos escolares y padres de familia, ya que se detectaron errores en los contenidos académicos, principalmente en matemáticas para primer grado de secundaria. La elaboración de los “guiones educativos” mostró una vasta pobreza, los contenidos académicos carecieron de interés y motivación para los estudiantes, los recursos pedagógicos utilizados en las transmisiones dejaron mucho qué desear y las personas que “impartían” la clase no contaban con experiencia para hacer comprensible la información.
Ignoraron por completo que para transformar los contenidos de una asignatura en un guión pedagógico, se debe conocer y manejar el programa académico para realizar la ubicación temporal de la materia y el peso cognitivo en el mapa curricular, en relación a las demás asignaturas, si es teórica, metodológica o técnica, y todos estos referentes deben ser considerados en el momento de elaborar el guión para darle sentido pedagógico y comunicativo dentro del contexto curricular.
Y aunque la pusilánime e incompetente Secretaria de Educación, ha defendido los inexistentes aciertos de Aprende en Casa al informar que “fue posible ofrecer recursos educativos a distancia para garantizar los aprendizajes fundamentales en preescolar, primaria y secundaria, con base en los libros de texto gratuitos, al ser la principal herramienta pedagógica de las comunidades escolares”(Boletín SEP No.147), ahora anuncia con bombo y platillo que para el próximo mes de noviembre, todos los alumnos de educación básica regresarán a clases presenciales, siguiendo ciegamente el mandato de su titiritero López.
Surge una pregunta básica ¿el regreso a clases presenciales es solamente una necia y errónea maniobra política queriendo dar una falsa imagen de que todo está bien?, o será que ¿el descalabro de Aprende en Casa ya no tiene nada más que ofrecer?
Y mientras estudiantes, profesores, directivos, administrativos y demás personal que labora en los centros escolares se verán apremiados a retornar a las aulas por 30 días antes del periodo vacacional decembrino, debido a que el mes de noviembre marca en el calendario oficial SEP de 3 días de suspensiones de labores, 1 día de descarga administrativa, y un día de CTE, las dudas y la falta de transparencia sobre los recursos designados a este fiasco de programa quedan en espera de respuestas convincentes, y lo más probable es que nunca lleguen.
Laura Águila Franco
Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.
Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.
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