
La práctica reflexiva se refiere a la metodología de formación docente basada principalmente en la reflexión sobre la práctica y en las experiencias individuales de cada participante. Con esta metodología, se pretende fomentar el interés investigativo y crítico de los docentes, y se sustenta principalmente en tres tipos de conocimientos: Neurociencias, Psicología cognitiva, Investigaciones sobre el proceso reflexivo de los docentes.
La metodología no es nueva, si se revisa con atención ya Ronald Barnett. filósofo, teórico y analista de la educación superior, quien es profesor emérito de educación superior en el University College de Londres, mencionaba en 1992 que “la Práctica Reflexiva es un medio para estimular el desarrollo de la capacidad de observarse a sí mismo y de emprender un diálogo crítico consigo mismo y con todo lo que se piensa y se hace; es un procedimiento reflexivo en el que nos interrogamos sobre nuestros pensamientos o acciones”.
Igualmente, Philippe Perrenoud, sociólogo y profesor en la Universidad de Ginebra, señala que “La práctica reflexiva se constituye en una posibilidad, como medio intencionado de formación para docentes, que asume la reflexión como principio fundamental desde sus tres momentos: en la acción, sobre la acción y sobre el sistema de acción” (PERRENOUD, 2007).
Por otro lado, de acuerdo con Angels Domingo (2021), quien es licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona, y Doctora en Pedagogía por la Universidad Internacional de Catalunya, “el profesional reflexivo es un docente que percibe las realidades educativas como fenómenos complejos, dinámicos y, por lo tanto, cambiantes. Desde esta perspectiva, el profesional reflexivo analiza su contexto antes de diseñar y estructurar su intervención, realizando ajustes considerando la diversidad y el contexto. Domingo considera que el profesional reflexivo -dispone de un amplio abanico de habilidades personales que le capacitan para la investigación, el análisis, la reflexión y la creación”.
La riqueza y ventajas que aporta a los docentes esta práctica reflexiva, les permite:
- Analizar sus práctica y experiencias, percepciones, suposiciones, prejuicios y presuposiciones en la labor cotidiana.
- Cuestionar los marcos teóricos y metodológicos que planteados para lograr las metas de aprendizaje.
- Valorar la información que se recibe, y seleccionar la que sea adecuada.
- Salir de la zona de confort, descubrir estrategias diferentes.
- Formular preguntas que enriquezcan su trabajo.
- Identificar lo que necesitan mejorar en su práctica
En los tiempos actuales en donde se prioriza la educación inclusiva, sustentada en el reconocimiento de la igualdad de los derechos, en la no discriminación y en el derecho a la educación, así como brindar una educación de calidad con equidad que respeta y valora la diversidad, basados en los ODS de la Agenda 2030, se requiere reflexionar constantemente sobre la práctica docente de una manera sistemática.
Al promover la educación inclusiva, se brinda a las y los estudiantes el derecho a ingresar a los centros escolares, garantizando la participación activa en su proceso de aprendizaje, así que uno de los principales retos a los que se enfrenta la educación inclusiva es precisamente la formación y capacitación docente, y replantear las prácticas educativas existentes al interior de las escuelas, que necesitan orientarse hacia el desarrollo de programas y acciones que se encuentren basados en valores inclusivos y principios éticos como son el respeto, la empatía, la colaboración y la tolerancia.
En México, en el año 2018, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) elaboró y difundió el documento titulado Directrices para mejorar las políticas de formación y desarrollo profesional docente en la educación básica, con el cual se pretendía transitar hacia una conceptualización más clara del desarrollo profesional docente, mencionando con precisión “la reflexión permanente, individual y colectiva, en la práctica y sobre ella”, refiriéndose no solo al docente reflexivo, sino, de manera más amplia, a una reflexión sistemática que no necesariamente posee el docente como parte de su formación, sino que requiere aprender a reflexionar de manera crítica, por lo que necesita ser guiado y acompañado en este proceso.
El mencionado documento, resalta como Prioridades Estratégicas:
- La relevancia de una visión sistémica del desarrollo profesional docente.
- El fortalecimiento técnico, institucional y operativo de las políticas nacionales de desarrollo profesional.
- La asesoría y el acompañamiento docente como elementos clave en sus trayectorias profesionales.
- El impulso al trabajo colegiado y colaborativo.
- La autonomía profesional docente como un aspecto prioritario para la mejora del desempeño docente.
- La generación de condiciones que contribuyan al reconocimiento social de la profesión docente.
- El aprendizaje de los estudiantes como eje del desarrollo profesional de los docentes.
Como puede observarse, la ruta y la estructura para la mejora en la calidad educativa, han estado diseñadas desde 2018, recordando que el INEE fue un órgano constitucional autónomo, creado en el año 2002, y extinguido por decreto en mayo de 2019, para ser reemplazado por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación.
Como corolario, se sugieren a las y los docentes las siguientes herramientas y estrategias para desarrollar y/o fortalecer la práctica reflexiva:
- La bitácora. Es un registro diario, que incluye: fecha, número de estudiantes, tema, logros, dificultades y eventos relevantes.
- El diario reflexivo. Permite documentar lo que ocurre en la práctica, puede contener descripciones, opiniones y experiencias vividas.
- Estudio de caso. Se utiliza frecuentemente en educación especial. Esta información ayuda a la mejora de las prácticas y toma de decisiones.
- Registros anecdóticos. Se refiere a la observación directa de las y los estudiantes, a diferencia de la bitácora, que solo se registra cuando se considera que un hecho es significativo o inusual.
- El diálogo reflexivo entre pares. Parte de las experiencias que vive el docente en su contexto son aquellas cuando se le brinda acompañamiento al docente o entre colegas que narran buenas prácticas o retos que enfrentan.
Con el uso de estas herramientas, se promueve y fortalece la reflexión sobre la práctica docente, necesitando realizarse de manera sistemática, para que se conviertan en instrumentos que brinden información valiosa para el análisis de la práctica docente.

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