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Cómo estimular el pensamiento científico y el razonamiento en los estudiantes | Enfoque Educativo con Laura Águila Franco

22/08/2024
Laura Aguila Franco

En la sociedad moderna y apoyados en los avances en el campo educativo, hablar de pensamiento científico no se limita exclusivamente a biología, física o matemáticas,  involucra el conocimiento del entorno, la capacidad de análisis, la comprensión de relaciones de causa y efecto, la formulación de hipótesis, el desarrollo de estrategias para resolver problemáticas de la vida cotidiana, lo que conlleva a un concepto más dinámico y amplio: la destreza para construir aprendizajes cada vez más complejos.

De este modo, desarrollar en las y los estudiantes un pensamiento lógico, favorece que identifiquen las relaciones existentes entre los hechos, las causas y los efectos de lo que ocurre a su alrededor.

Es valioso tener presente que, el pensamiento científico no solamente ocurre o se da dentro de un salón de clases, o en el ámbito académico, sino que se desarrolla cotidianamente en la vida diaria y en la formación del niño como persona, ya que la capacidad de razonamiento lógico permite adaptarse a nuevas situaciones, solucionando los retos que se presenten.

A través del desarrollar y fomentar el pensamiento lógico y científico, las y los estudiantes desarrollan habilidades para:

  • Transitar de nociones básicas a argumentos más complejos.
  • Aprender a resolver problemas en situaciones reales.
  • Construir su propio aprendizaje.
  • Fortalecer su capacidad deductiva, aprendiendo a crear estrategias y soluciones propias.
  • Comprender su relación con el entorno físico, con las partes y el todo.

Como es bien sabido en el campo de la educación, promover el pensamiento científico en los niños les inyecta interés para realizar y realizarse preguntas, investigar y experimentar, siempre esperando respuestas y explicaciones a sus razonamientos y dudas, haciendo que la ciencia se transforme en una manera simple y divertida de relacionarse con el mundo, a través de un aprendizaje significativo.

¿Cómo desarrollar el pensamiento científico y el razonamiento en las y los estudiantes?

Se antoja como un gran reto para los educadores en la actualidad, en donde las generaciones de estudiantes son en una gran mayoría dispersos, acostumbrados al mínimo esfuerzo, buscando o esperando que la tecnología y la inteligencia artificial les resuelva todo. Se recomienda retomar un principio fundamental que la neuroeducación nos ha enseñado: para aprender se necesita curiosidad y emoción, y la gamificación puede ser un recurso productivo y positivo para combinar curiosidad-emoción-placer, una triada poderosa para propiciar el aprendizaje.

Si se resalta el hecho de que el pensamiento científico facilita una interpretación y comprensión más completa y real de los acontecimientos que surgen en la cotidianidad, favoreciendo el desarrollo de argumentos claros y sólidos que ayudan en la toma de decisiones razonadas, entonces queda bastante claro que lo que se requiere es impulsar la curiosidad, el cuestionamiento y la posibilidad de pensar las explicaciones de los fenómenos naturales desde todas las perspectivas, y construir una interpretación propia.

En el aula, puede comenzarse con algunas acciones sencillas y de gran impacto:

  • Alentar la curiosidad de los estudiantes, invitándolos a que investiguen, que intenten comprender funcionan los objetos que utiliza cada día y realice pequeñas pruebas de acierto/error.
  • Si las y los estudiantes no manifiestan ser curiosos, ayudarlos a despertar su interés planteándoles preguntas sobre el mundo que les rodea y animándolos a que traten de encontrar una explicación para aquello que no entienden.
  • Dejar que lo intenten, siempre y cuando las prácticas sean seguras y bajo supervisión; darles espacio para que traten de solucionar de manera autónoma, según su propio criterio, los problemas que le surgen respecto al manejo de un objeto o situación.
  • Utilizar el juego y la imaginación, proponiendo retos o problemas cotidianos para que intenten resolverlos.
  • Fomentar el aprendizaje activo, es decir, que los niños se concentren y sigan intentando resolver los retos, aun cuando encuentren dificultades, y así, disfruten de sus logros.
  • Creación y pensamiento crítico: los niños expresan y desarrollan sus propias ideas, hacen conexiones entre ideas y desarrollan estrategias para crear cosas.

Es indispensable también, enseñar a las y los estudiantes que el pensamiento científico es objetivo y racional, demostrable y verificable, que se requiere de ser sistemático y metódico, por lo tanto, llegar a este tipo de pensamiento llevará su tiempo, ya que es un proceso que inicia en la curiosidad por saber y conocer, generando preguntas, planteando hipótesis, desarrollando argumentos, entendiendo y respetando la diversidad.

Hay que alimentar esa curiosidad innata que niños y niñas tienen, y orientarlos para que busquen, indaguen y obtengan información que les sea interesante para comprender su mundo, partiendo de la exploración y el juego, promoviendo de este modo,  la motivación, la observación, el razonamiento, el análisis, la resolución de problemas a mediano y largo plazo; y desde luego, los procesos cognitivos y de pensamiento, cada vez más elaborados, que hacen que la mente de los niños sea más permeable al pensamiento y razonamiento científico.

Laura Aguila Franco

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