
Es bien sabido que las y los niños pequeños pasan por diferentes momentos y comportamientos, que hasta los niños “mejor portados” pueden pasar por etapas difíciles y mostrarse “desafiantes”, e irreverentes. Sin embargo, cuando estas conductas se convierten en un patrón constante y cotidiano de comportamiento, mostrando también ira, irritabilidad, actitudes de resentimiento, discusiones frecuentes y constante desobediencia hacia las figuras de autoridad: madre, padre, profesores, etc., podría estarse hablando de un trastorno oposicionista desafiante.
El DSM-V, señala que los criterios diagnósticos de este trastorno son:
“Un patrón de enfado/irritabilidad, discusiones/actitud desafiante o vengativa que dura por lo menos seis meses, que se manifiesta por lo menos con cuatro síntomas de cualquiera de las categorías siguientes y que se exhibe durante la interacción por lo menos con un individuo que no sea un hermano”. (American Psychiatric Association (2013). DSM-5. Diagnostic and statistical manual of mental disorders ,5th Edition. 313.81 (F91.3)
Desde luego que estos rasgos emocionales o de conducta, generan preocupación y contrariedades importantes en la dinámica familiar, las actividades sociales, la escuela y el trabajo. Importante es tener en cuenta que los padres de familia difícilmente lograrán manejar o controlar la situación sin el apoyo profesional de un especialista.
Así, la mayor duda que surge en los padres de familia, se refiere a cómo saber si mi hijo(a) presenta esta condición, cómo distinguir entre la desobediencia, las rabietas o los momentos de desafío, si todos ellos forman parte del proceso de desarrollo de las niñas y niños, especialmente entre los dos y cinco años, cuando todavía no conocen bien a bien como expresarse y están aprendiendo a regular sus emociones.
Síntomas
Especialistas de la Clínica Mayo (Rochester; Minnesota, Estados Unidos), señalan que: “Los síntomas del trastorno de oposición desafiante, TOD, por lo general, comienzan durante los años preescolares. A veces, este trastorno puede manifestarse más tarde, pero casi siempre antes de los primeros años de la adolescencia. Los comportamientos oposicionistas y desafiantes son frecuentes y continuos. Causan problemas graves en las relaciones interpersonales, las actividades sociales, la escuela y el trabajo, tanto para el niño como para la familia” (Sawchuk CN., Mayo Clinic, Nov. 25, 2022).
De manera general, los síntomas conductuales y emocionales del trastorno oposicionista desafiante suelen durar, como mínimo, seis meses, e incluyen un estado de ánimo de enojo e irritable, así como un comportamiento combativo, desafiante, hiriente y vengativo. Cuando estas conductas se extienden más allá de estas edades y se repiten de forma constante y con gran intensidad, las discusiones se tornan más constantes con los adultos, cuestionan reglas y normas, se niegan a cumplir peticiones y molestan a otros de forma deliberada, el comportamiento del niño se vuelve lo bastante grave como para dañar las relaciones con los demás y/o el trabajo escolar.
Los expertos en el área, señalan que, si bien no se conoce con exactitud la causa del trastorno oposicionista desafiante, pueden incluir una combinación de factores genéticos y ambientales:
Genética. La personalidad y el temperamento natural de un niño, pueden contribuir al desarrollo de dicho trastorno; las diferencias en la forma en que funcionan el sistema nervioso y el cerebro también pueden influir.
El entorno. Los problemas de crianza que pueden implicar una falta de supervisión, disciplina incoherente o estricta, maltrato o descuidos pueden contribuir también a que se presente el trastorno de oposición desafiante.
- Temperamento: un niño con un temperamento que incluye dificultad para controlar las emociones, como tener reacciones emocionales fuertes en determinadas situaciones o tener problemas para tolerar la frustración.
- Problemas con el padre o la madre: un niño que sufre abuso o descuido, que está sujeto a una disciplina severa o contradictoria, o que no está supervisado de manera adecuada.
- La exposición a un ambiente caótico o abusivo.
- El abandono emocional o la negligencia.
- La falta de habilidades parentales adecuadas.
- Presencia de otros trastornos como el déficit de atención e hiperactividad, ansiedad o la depresión.
Es fundamental conocer que el trastorno de oposición desafiante TOD, se presenta en tres estadios, leve, moderado o grave, y se hace necesario estar muy alertas para poderlo identificar en los diferentes ambientes donde se presente:
Leve: Los síntomas se presentan en un solo entorno: solo en el hogar, en la escuela, en el trabajo o con los compañeros.
Moderado: Algunos síntomas se dan en al menos dos entornos.
Grave: Algunos síntomas se presentan en tres o más entornos.
En algunos niños, es posible que los síntomas primero se noten solo en casa, pero, con el tiempo, el comportamiento problemático puede trasladarse a otros entornos, como la escuela, las actividades sociales y con los amigos. Hay que tener presente que los niños y adolescentes con trastorno de oposición desafiante pueden tener problemas en casa con sus padres y hermanos, en la escuela con los maestros y en el trabajo con los supervisores y otras figuras de autoridad. Los niños y adolescentes con este trastorno pueden tener problemas para hacer amigos y entablar relaciones con los demás, así como mantenerlas, lo cual afecta de manera relevante su vida social, escolar, familiar y cualquier tipo de relación que desee entablar.
Se requiere que el niño (a) o adolescente que presenta TOD, asista a terapia, para que fortalezca sus habilidades sociales y mejore su manera de relacionarse con otras personas, a través de aprender formas adecuadas de expresar sus sentimientos y emociones, lo que abonará a controlar los episodios de ira.
A manera de prevención, se sugiere la práctica de una crianza positiva y contar con un tratamiento temprano, para ayudar a mejorar el comportamiento y evitar que la situación se complique más.

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