
Los estudios en este campo, señalan que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se encuentra relacionado con al menos el 50% de las dificultades en el aprendizaje en aquellos estudiantes con bajo rendimiento académico, abandono escolar, problemas de conducta en la escuela, lo cual genera barreras para el aprendizaje.
Cuando un alumno se encuentra con diagnóstico de TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), es posible que le cueste prestar atención, mantenerse concentrado en la tarea y demostrar habilidades organizativas y sociales, todo esto en conjunto, puede hacer que un entorno como el escolar sea altamente desafiante.
Habitualmente los estudiantes afectados por TDAH provocan grandes niveles de estrés en los ambientes escolares, en los profesores y demás alumnos, razón por la cual es necesario coordinar los esfuerzos con el apoyo psicopedagógico para contar con estrategias de trabajo a aplicar con estudiantes que se encuentren con estos diagnósticos.
El papel de las escuelas. –
Una de las responsabilidades de las escuelas, es trabajar de manera inclusiva, desarrollando e implementando estrategias para atender a las y los alumnos con TDAH, considerar a estos alumnos con necesidades educativas especiales y llevar a cabo adaptaciones específicas para cada caso. Las investigaciones demuestran que el manejo más efectivo del comportamiento inadecuado en el centro escolar se logra a través de utilizar técnicas pedagógicas para realizar adecuaciones a los programas académicos, que se ajusten a las necesidades de los alumnos.
Uno de los fatores más preocupantes en alumnos con TDAH, es el bajo rendimiento académico, producto de la escasa atención y concentración en las tareas académicas, y que los docentes deben estar alertas para detectarlo y comenzar a actuar, se tenga un diagnóstico o no.
- La calidad del trabajo: su trabajo por lo general ser pobre e incompleto, con mala presentación, aunque en ocasiones puedan hacerlo bien.
- La cantidad de trabajo: con frecuencia no terminan sus trabajos, tareas, exámenes, etc.
- La velocidad del trabajo: muchos niños trabajan más despacio, otros se precipitan, lo hacen muy rápido y cometen errores. En general, no revisan sus tareas y, cuando lo hacen, tienen gran dificultad para detectar los errores que cometen durante la ejecución del mismo.
- Su rendimiento puede variar significativamente de un momento a otro e incluso de un día a otro.
- Tienen dificultades para iniciar el trabajo que deben hacer, evitar la distracción y mantenerse atento en situaciones monótonas.
- Presentan patrones de pensamiento indefinidos, de manera que al perder detalles de la información que reciben y procesan, en ocasiones, no son capaces de recuperar lo aprendido de su memoria en el momento que lo requieren para llevar a cabo una tarea.
- Manifiestan dificultades en “Prestar atención a dos estímulos a la vez”: Copiar lo que está en el pizarrón en su cuaderno, etc.
- Poseen un tiempo cognitivo lento, lo que los lleva a no lograr responder a las exigencias en el tiempo requerido y a no reaccionar de inmediato.
- Cometen en la escritura múltiples errores de tipo conceptual, sintácticos, ortográficos (faltas de ortografía); disortografía (trastorno de la capacidad de escritura que se manifiesta en los niños como una dificultad para transcribir las palabras de forma correcta y seguir las normas ortográficas y disgrafía (trastorno de la escritura que implica dificultad o incapacidad para componer textos escritos), ocasionando trabajos de baja calidad.
En la práctica cotidiana dentro del salón de clases, las estrategias de apoyo para tratar de subsanar estas conductas pueden orientarse a:
- Planificadores para tareas y otras ayudas para mantenerse organizado
- Informes diarios
- Comunicación con los padres
- Agendas visuales
- Enseñanza en grupos pequeños
- Asignaciones más breves
- Opciones de asientos alternativas, especialmente para los niños más pequeños
- Más descansos
- Tiempo adicional en pruebas y tareas
- Limitación de las distracciones en el aula
- Refuerzo positivo y comentarios regulares
De igual manera, las medidas que han resultado ser más exitosas para trabajar con alumnos que presentan TDAH, y lograr un mejor rendimiento académico, incluyen las siguientes acciones:
- Ubicar al estudiante en un lugar estable y controlado dentro del aula. Siempre delante y cerca del profesor para no distraerse.
- Dar información personalizada y concreta. Cambiar el énfasis en el discurso para mantener la atención o captarla, escribir en el pizarrón las palabras clave para focalizar la atención y modificar el centro de atención.
- Buscar actividades con movimiento. Darle tareas con movimiento, llevar mensaje a otra profesora, borrar el pizarrón, etc. Si el niño es mayor y es capaz de reconocer el estado de inquietud y necesita salir del aula, se puede acordar con él que sin pedir permiso pueda abandonar la clase 5 minutos y dar un paseo.
- Incentivar la participación en clase. Que exponga información con la que vaya a tener un buen desempeño para fomentar su autoestima.
- Evaluaciones personalizadas según las características del alumno, generalmente necesitar más tiempo para acabar las tareas, por lo tanto, se les puede alargar el tiempo o modificar el examen.
- Diversidad de recursos. En la medida de lo posible presentar el material con colores vivos.
- Comunicación bidireccional y regular con los padres del alumno para tener un seguimiento de la evolución, cambios y ajustes en los tiempos de trabajo.
- Mantener una colaboración positiva con el niño y su familia, acordando con ellos soluciones apropiadas para los problemas académicos y de conducta, estableciendo el compromiso y la responsabilidad de cada uno.
- Monitorear y revisar los progresos periódicamente.
- Ayudar al niño a integrarse socialmente y no tener una conducta disruptiva en clase, como resultado de sentimientos de culpa o fracaso previos.
- Asegurar canales efectivos de comunicación con el niño, empatía, asertividad, repetir las instrucciones de forma clara y concisa, sin mostrar enfado, exasperación o sarcasmo.
- Evitar la confrontación, anticipando los problemas para evitarlos, dándole oportunidad de expresar su punto de vista sobre el problema antes de demostrarle que está equivocado.
A manera de conclusión. –
En los años recientes, el TDAH ha sido considerado como un trastorno neurobiológico, con un fuerte componente genético, en el que los niveles de dopamina se ven afectados. Esta alteración a su vez, genera importantes afectaciones cognitivas y desordenes conductuales, emocionales, motivacionales y sociales, que impiden la adecuada adaptación al entorno de las personas que lo padecen. Es verdad que, si bien el ambiente no fabrica el TDAH, lo modula y estructura, contribuyendo de manera significativa al progreso o deterioro de la calidad de vida de las y los pacientes.

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