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En memoria de Jacques Delors | Enfoque Educativo con Laura Águila Franco

04/01/2024
jaques delors

Probablemente para la mayoría de las personas, el nombre de Jacques Delors no evoque recuerdos o acciones que identifiquen la labor realizada por este personaje, y su valiosa aportación a la educación.

Un poco de historia…

Jacques Delors fue un político y economista francés de la vieja guardia, ya que trabajó para la Administración de la Quinta República desde su instauración por De Gaulle (1959), en 1973 toma el cargo de consejero del Banco de Francia, paralelamente se desempeña como catedrático de Gestión de Empresas en la Universidad de París. Su desempeño brillante le da el acceso a una diputación en el Parlamento Europeo de 1979 a 1984, así como Ministro de Economía y Finanzas en el primer periodo de gobierno de François Mitterrand de 1981-1984.

Como presidente de la Comisión Europea en el periodo de 1985 y 1994, promovió en ingreso a la misma de España y Portugal en 1985, así como de Austria, Finlandia y Suecia en 1994. Formalizó la integración de los países miembros con la firma del “Acta Única” en 1986, y del Tratado de Maastricht, que generó el nacimiento de la Unión Europea en 1992.

En 1996, Jacques Delors elaboró el informe para la UNESCO denominado “La educación encierra un tesoro”, en la comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI, para establecer objetivos estratégicos de políticas educativas en las instituciones, que aportó los cimientos para la educación basada en competencias, dicho informe alertaba ya sobre los efectos del abandono educativo temprano.

Tan solo cinco años después, en 2001, Jacques Delors realiza otra importante labor para la UNESCO, al proponer “Los cuatro pilares de la educación para el siglo XXI”, una aportación de inmenso valor para las personas comprometidas con la práctica pedagógica de calidad. Delors afirma en este documento, que la expansión del conocimiento permite comprender el entorno en el que uno vive, fomentar la curiosidad, provocar la conquista de la autonomía y utilizar el sentido crítico para entender la realidad, argumentando que el niño es eficaz para tener conocimientos científicos mediante procedimientos adecuados, acercándolo a la ciencia. 

Los Cuatro Pilares de la Educación para el siglo XXI

Los cuatro pilares de la educación son definidos como los cuatro fundamentos que sostienen el proceso educativo como uno de los más importantes de la sociedad, y son:

  • Aprender a Conocer. – Aborda la comprensión del mundo que habitamos y de nosotros mismos, del objetivo de vivir dignamente, de la necesidad de desarrollar capacidades adecuadas a la realidad actual, centradas en el razonamiento lógico con autonomía, por lo que es indispensable despertar en los estudiantes desde edades tempranas, el interés por nuevos descubrimientos, instrumentalizando el conocimiento con paradigmas actualizados.
  • Aprender a Hacer. – Se refiere a que la competencia personal hace que el conocimiento inteligente se ponga en práctica, lo cual se valora al hacerlo. No basta con hacer, es necesario ser creativo e innovador, hacer por su inteligencia estudiada y organizada, facilitando el trabajo y ganando en producción. Esto se traduce en requisitos educativos que van más allá del trabajo rutinario, para la formación técnica y profesional, la adaptación al trabajo en equipo colectivo, que ejercen la creatividad, la iniciativa, son audaces y propensos a los desafíos.
  • Aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás. – Aprender a vivir juntos es el mecanismo de la educación para el desarrollo de las personas, educación que se oriente hacia objetivos comunes, atenuando las diferencias. Cuando se trabaja de manera cooperativa en actividades deportivas, culturales, lo que se promueve es establecer una convivencia de ayuda, organización y complemento de ideas, favoreciendo que los conflictos pierdan fuerza, abriendo espacio para la construcción de un grupo cohesionado, armonioso y con sentimientos de satisfacción, siendo una referencia para la vida futura.
  • Aprender a Ser. – Considerando que la educación es un proceso continuo y permanente, constantemente actualizado en búsqueda de plena calidad, el aprendizaje a ser contribuye a la formación integral del individuo, en todos los sectores del conocimiento: la inteligencia, las habilidades de pensamiento y los criterios de razonamiento lógico, la argumentación basada en la cultura, las diversidades y el conocimiento científico. Aprender a ser debe ser valorado en el mundo de hoy preparando a la persona a lo largo de la vida para desarrollar el aprendizaje para saber, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser, en el sentido literal de la palabra SER como persona. El aprendizaje debe ser integral, sin descuidar ninguna potencialidad de cada individuo. (Delors, Jacques (1994). «Los cuatro pilares de la educación», en La Educación encierra un tesoro. México: El Correo de la UNESCO).

En el año 2021, en plena pandemia por la emergencia sanitaria de Covid-19, la UNESCO emite el documento “Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación”, el cual presentó un balance de la situación educativa mundial, teniendo como propuesta un “nuevo contrato social para la educación”, sustentado en la equidad, la sostenibilidad, el conocimiento, el aprendizaje, la ciudadanía y la democracia, planteando cinco propuestas de para una transformación educativa.

Este informe pretende seguir la línea de los dos históricos documentos anteriores que siguen siendo referentes esenciales en el ámbito de la enseñanza, debido a que brindaron los cimientos para estructurar las políticas de educación en el mundo: el llamado informe Faure publicado en 1972 con el título Aprender para ser, y el informe Delors en 1996, cuyo nombre original es La educación encierra un tesoro.

Sobhi Tawil el actual dirigente del equipo de “Futuro del Aprendizaje e Innovación” de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ha señalado que “el informe llega a la conclusión de que los métodos actuales de enseñanza y aprendizaje están desfasados y resultan incluso contraproducentes. Los sistemas educativos pueden contribuir mucho más a la creación de sociedades equitativas y pacíficas, al logro de un planeta sano y al aprovechamiento compartido de los avances de la humanidad en beneficio de todos sin excepción. Sin embargo, en vez de esto, la forma en que se está impartiendo la educación está generando de hecho algunas de las dificultades que estamos experimentando para afrontar los desafíos planteados por el mundo actual”.

Básicamente, el nuevo documento denominado “Reimaginar juntos nuestros futuros”, plantea que necesitamos un nuevo contrato social para la educación a fin de repensar de nuevo la enseñanza, el aprendizaje y las relaciones entre alumnos y docentes, y entre los conocimientos y el mundo. Forjar este nuevo contrato requiere ante todo adoptar una visión común basada en la defensa de los derechos humanos, de una educación de calidad a lo largo de toda la vida, del principio de que la educación es un bien público común, y del papel desempeñado por los docentes.

Si se lee con atención, este informe además de retomar los principios fundamentales de Aprender para ser, y La educación encierra un tesoro, se complementa de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030.

Lo más relevante es que la visión de un hombre llamado Jacques Delors, continua permeando actualmente con sus importantes contribuciones en diferentes campos, uno de ellos, la educación.

Laura Aguila Franco

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