
En la actualidad, el estrés Laboral está considerado como uno de las principales causas que afectan el desempeño de los colaboradores, independientemente del servicio que brinde el centro de trabajo. Básicamente, el estrés laboral se presenta cuando hay “incompatibilidad entre las exigencias del trabajo o ambiente laboral, y las capacidades, recursos y necesidades del colaborador”
Para la OIT (Organización Internacional del Trabajo), el estrés “es la respuesta física y emocional a un daño causado por un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades percibidos de un individuo para hacer frente a esas exigencias. El estrés relacionado con el trabajo está determinado por la organización del trabajo, el diseño del trabajo y las relaciones laborales, y tiene lugar cuando las exigencias del trabajo no se corresponden o exceden de las capacidades, recursos o necesidades del trabajador o cuando el conocimiento y las habilidades de un trabajador o de un grupo para enfrentar dichas exigencias no coinciden con las expectativas de la cultura organizativa de una empresa”. (En: Estrés en el trabajo: Un reto colectivo. Servicio de Administración del Trabajo, Inspección del Trabajo y Seguridad y Salud en el Trabajo – LABADMIN/OSH. Ginebra: OIT, 2016. 62 p.).

El estrés es ya una preocupación a escala mundial, por lo que la Organización Mundial de Salud (OMS) se ha visto en la necesidad de resaltar la importancia de estudios de salud intelectual del trabajador y su relación con las condiciones laborales. Preocupante es que la propia OMS ha Actualmente, señalando a señalado a México con un 75% de estrés, China con un 73% y Estados Unidos con un 59%, en la población trabajadora, es por ello la relevancia de investigaciones realizadas, en donde se observa dentro de los resultados, que la docencia es una profesión que muestra un alto riesgo de presentar estrés laboral debido a la naturaleza del puesto y al entorno de trabajo, considerando que la exposición prolongada al estrés se encuentra a su vez, asociada con un patrón de consecuencias para la salud, encontrándose entre las de mayor frecuencia: los trastornos músculo –esqueléticos, agotamiento, depresión, síndrome del edificio enfermo (OMS: “conjunto de molestias ocasionadas por la mala ventilación, la descompensación térmica, las cargas electromagnéticas y las partículas y vapores de origen químico en suspensión que circulan por el edificio en el que vivimos o trabajamos”), violencia, fatiga, frustración entre otros, afectando negativamente el comportamiento, lo que genera insatisfacción, falta de compromiso, fatiga física, baja autoestima, compromiso nulo y deseos de abandonar el trabajo; estos problemas tienden a reflejarse también en la calidad de la relación docente-alumno.
Se estima que este proceso inicia cuando las demandas del contexto superan la aptitud para resolverlas, teniendo como consecuencia que la persona desarrolle y enfrente un estado de impotencia y fracaso, lo cual impacta negativamente en sí mismo y, por lo tanto, en su desempeño. Cuando una persona cambia su estado habitual de bienestar a causa del estrés laboral se le denomina síndrome de burnout.
El término burnout o desgaste, no es algo nuevo, lo describió en 1974 el psiquiatra estadounidense Herbert Freudenberg, quien lo definió como “un estado de fatiga o frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o relación que no produce el refuerzo esperado”, el exceso de fuerza y/o demandas cada vez mayores de energía provocan que la persona se “queme” (agota) y, por lo tanto, tienda a fracasar en su intento por alcanzar sus metas laborales.
De este modo, el síndrome de burnout se constituye como una respuesta al estrés laboral, fundamentalmente compuesta o conformada por un conjunto de emociones y actitudes negativas hacia el trabajo y las personas con que se relaciona por su labor. El burnout se ha considerado ya como una enfermedad, y que representa un riesgo para las profesiones relacionadas al trabajo con individuos, como lo es la educación, salud y recursos humanos. Se reconoce a la profesión docente como una labor propensa a desarrollar este fenómeno, debido a que implica realizar diversas actividades dentro y fuera del aula, que van desde relacionarse con compañeros de trabajo, alumnos, padres de familia, elaborar planeaciones curriculares, evaluaciones y participar en actividades de organización. A esta combinación de factores, se suman la mayoría de las veces, una sobrecarga de estudiantes en el aula y problemas de aprendizaje en los mismos, todos estos componentes van generando un excedente laboral que abona a la aparición del síndrome de burnout, y su consecuente manifestación de síntomas físicos, psicológicos y sociales para el docente con cansancio crónico y desgaste profesional.
Es importante también señalar que, a través de diferentes estudios realizados por diferentes especialistas en el área médica y laboral, se han obtenido resultados que señalan a las mujeres como las más propensas a presentar fatiga emocional, en contraste con los varones, una de las principales razones de esta vulnerabilidad, se debe a que desempeñan dos papeles con funciones diferentes: el del trabajo y la casa, y es de destacar que en los centros escolares, un gran porcentaje del cuerpo docente está conformado por mujeres.
Debido a las necesidades laborales actuales, la función del docente demanda cada vez más habilidades y compromisos para el logro de las múltiples actividades que implica su función dentro y fuera de los centros escolares, por lo tanto, emplea tiempo y energía que deberían estar destinados para el descanso, recreación y cuidado de sí mismo. Estas condiciones, ejercen un impacto relevante que genera el estrés laboral, que a su vez repercute en la salud física y mental del docente, y es frecuente tener reportes de dolor de garganta, dolor de cabeza y trastornos en la higiene del sueño, incidiendo de manera directa e indirecta, en la calidad educativa.
Entre los signos de alerta para poder observar el estrés y/o burnout en el personal docente, se encuentran:
- Recurrentes eventos de irritabilidad (gritos, golpear sobre el escritorio).
- Deslindarse de responsabilidades, justificando que el incumplimiento es debido a otras personas (compañeros de trabajo, directivos, padres de familia, etc).
- Se muestra habitualmente cansado.
- Inasistencias recurrentes (una o dos veces al mes).
- Llegar tarde al centro de trabajo con regularidad.
- Frecuentemente se observan problemáticas en los grupos atendidos.
- Buscar realizar otras actividades diferentes a las académicas para “relajar a los alumnos”
- Platicar de sus situaciones personales con los estudiantes.
- Generar situaciones conflictivas entre pares (compañeros de trabajo), y autoridades escolares.
Desde la perspectiva de los estudiantes, un docente con estrés laboral y/o burnout, ocasiona que ellos se sientan:
- Agobiados.
- Maltratados.
- Agredidos: verbal y psicológicamente.
- Ridiculizados o exhibidos con frecuencia frente a sus compañeros.
- Experimentan falta de respeto hacia ellos.
Como corolario, es elemental destacar que las instituciones educativas necesitan voltear a ver y valorar la relevancia del papel de las y los docentes dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, considerar que la salud física y emocional del personal es fundamental pues un colaborador estresado y no atendido, gradualmente irá presentando una merma en el nivel y calidad profesional, ya que se encuentra afectado de forma negativa en sus emociones y percepción de sí mismo, por lo tanto las relaciones maestro-alumno; maestro-maestro y maestro-institución presentarán un desgaste paulatino que terminará afectando al centro educativo en general.
Las políticas laborales, en lo que corresponde al ámbito educativo, requieren ser evaluadas y replanteadas, mayormente cuando en México se le da poca o ninguna importancia a las condiciones de riesgo que implica el proceso de la actividad docente, debido a la carga emocional y afectiva que en esta profesión es muy demandante, ya que se trabaja con personas. Es momento de valorar las consecuencias de este malestar y las secuelas para la salud que esto conlleva.


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