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Escritura a mano vs escritura digital | Laura Aguila Franco

13/10/2023
Laura Aguila Franco

El lenguaje hablado es la primera habilidad que permite a los seres humanos comunicarnos, y esto ocurre durante la primera etapa de la vida. Posteriormente acercar a las niñas y los niños a la escritura se convierte en todo un arte: aprender a tomar correctamente el lápiz, dibujar los primeros trazos, conocer las letras y formar palabras, constituyen el primer acercamiento al lenguaje escrito, para que, alrededor de los 5 años de vida, puedan identificarse con claridad las letras y copiar o producir palabras y frases cortas. Expertos en el área, como Pep Hernández, Doctor en Ciencias de la Educación y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, señalan que lo más relevante de fomentar la escritura “a mano” en los niños, se relaciona con los procesos cognitivos y neurológicos que se favorecen: “hay que aprender a utilizar las manos y los dedos con el objetivo de hacer las formas de las letras de manera legible, y eso ayuda a desarrollar la coordinación ojo-mano, es decir, la motricidad”.

La memoria y el aprendizaje en general también se benefician, tal y como se observa en los resultados de la investigación realizada en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y publicada en la revista científica Frontiers, y que arrojó datos de que tanto los niños como las personas adultas “aprenden más fácilmente y recuerdan las cosas de forma más eficaz cuando escriben a mano que a través de un teclado”, encontrándose que es escribir a mano también brinda protección  al cerebro contra el envejecimiento, debido a que durante el proceso de escritura se activan varias regiones del cerebro, manteniendo la mente alerta, de acuerdo a lo resaltado en la revista Neurology Journals, de la Academia Estadounidense de Neurología. De igual forma, en palabras del autor del “Manual práctico para enseñar a leer y escribir”, Profesor Víctor Cerrudo, señala que el principal mecanismo de memorización ortográfica de las palabras es la escritura. 

Hay que tener presente que la escritura a mano involucra una serie de procesos complejos, como la planificación motora, la coordinación viso-motora y la memoria muscular, que tienen un impacto positivo en el desarrollo cerebral, en el caso de los niños, aprender a escribir a mano ayuda a mejorar la comprensión y retención de la información, así como a desarrollar habilidades de expresión creativa, que tanta falta hace en las generaciones actuales de estudiantes, y en el caso de los adultos, la práctica de la escritura a mano es de ayuda para mantener la agilidad mental y mejorar la memoria a largo plazo.

Es importante considerar que, con la práctica de la escritura a mano, también se fortalece la comprensión y el análisis crítico, pues tomar notas o hacer resúmenes a mano, dan la oportunidad al cerebro de procesar y organizar la información de forma más profunda, promoviendo la reflexión y el pensamiento crítico, necesarios para un proceso de aprendizaje más significativo y real.

El propio Dr. Pep Hernández comenta que actualmente “hay un sinfín de estímulos que propician que la comunicación y la escritura del alumnado esté mediada por dispositivos digitales. Los libros de texto y las plataformas educativas digitales han provocado una metamorfosis de cómo interactuar entre los contenidos, la metodología docente y el alumnado”. Ha logrado permear en diferentes esferas, no solamente en el ámbito educativo, el teclado y la pantalla han penetrado tanto en las actividades de las personas, ya sean educativas, laborales y personales, que en el año 2020 en una encuesta realizada en el Reino Unido referente a si las personas escribían a mano, uno de cada tres participantes afirmó no haber escrito a mano ni una sola vez en los seis meses anteriores.

Si bien es cierto que es ineludible estar a la vanguardia en el uso de la tecnología y los dispositivos electrónicos, como herramientas enriquecedoras de los procesos de aprendizaje y enseñanza, hay que voltear a observar que la “escritura digital” no es conveniente que invada totalmente la vida de las y los estudiantes. Desde el punto de vista de la pedagogía y las neurociencias, se considera que se “han prendido alarmas”, ya que el uso de la tecnología se inicia cada vez a edades más tempranas, restando oportunidades a otras actividades consideradas “necesarias” para el desarrollo del cerebro en la infancia, como las actividades psicomotrices que se logran a través de la actividad física y el juego.

La escritura a mano “ralentiza”, es decir, significa que se requiere de mayor tiempo para realizar la tarea, lo cual beneficia otro proceso fundamental: la memorización, ya que la escritura manual obliga a centrarse cada vez más en lo que se está tratando de memorizar. Es por esta razón que las y los estudiantes que toman notas a mano, son más propensos a recordar con mayor facilidad el material, porque el proceso los hace involucrarse más profundamente con ello para describirlo con “sus propias palabras”.

De este modo, podemos considerar y valorar de manera importante, los principales beneficios que reporta la escritura a mano versus la escritura digital:

  • Mejora el aprendizaje y los procesos de memoria.
  • Ayuda a mejorar la comprensión lectora, favoreciendo la capacidad de análisis y síntesis.
  • Enriquece el aprendizaje de la ortografía, al no contar con un “auto corrector”.
  • Favorece la creatividad y el pensamiento crítico.
  • La actividad neuronal se incrementa.
  • Retrasa el deterioro cognitivo.
  • Contribuye a reducir el estrés.
  • Incrementa la concentración.

Si estas bondades parecieran de poca relevancia, entonces reflexionemos acerca de que la escritura como forma de actividad comunicativa humana, está considerada como “un arte”, al permitir la facultad de crear un producto verdadero y original, a través de la reflexión.

Laura Aguila Franco

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