
La educación es un derecho humano y se encuentra asentado en la Constitución Mexicana, además se considera uno de los grandes avances en la historia de nuestro país, el hecho de que sea observada como un bien público y social, que se busca sea accesible para todos los grupos poblacionales, con criterios de calidad y equidad. Recordemos que la OCDE ha expresado que “la educación tiene un papel clave en el desarrollo de los seres humanos, ya que sin ésta es más difícil tener acceso a un mejor empleo y a una vida digna”, y ciertamente, para un gran número de personas es la única forma de poder tener acceso a una menor calidad de vida, y de romper el círculo vicioso de la pobreza.
Es importante tener presente que la educación es un agente que ejerce gran influencia para el avance y progreso de los seres humanos y de las sociedades, ya que no solamente proporciona conocimientos, además enriquece la cultura, y los valores humanos fundamentales. Por otro lado, propicia la movilidad de las personas para que puedan lograr mejores niveles de empleo, además de impulsar la ciencia, le tecnología y la innovación.
Para lograr estos avances, y consolidad el hecho de que las y los estudiantes reciban una educación de calidad, se deben desarrollar e implementar políticas públicas eficientes y fortalecidas que cubran las necesidades reales de la población. En este sentido, la autoridad educativa es la responsable de diseñar planes y programas educativos que rijan a nivel nacional, respetando los estándares internacionales, orientados a satisfacer el derecho humano a una educación de calidad.
Hagamos una pequeña pausa, en entendamos que en un plan de estudios y qué es un programa educativo. Un plan de estudios es un esquema o conjunto de acciones que se establece para lograr una meta educativa. El principal objetivo de un plan de estudios es ofrecer un orden de asignaturas o materias, las áreas de estudio o campos a la que se enfocan, los procesos de enseñanza y aprendizaje a desarrollar, así como también los criterios que se considerarán para evaluar a los estudiantes.
Un plan de estudios es una hoja de ruta, una propuesta formativa para docentes, padres y estudiantes, ya que posibilita tener una visión estructurada y clara de los aprendizajes, habilidades y competencias que serán desarrollados, así como los conocimientos que serán adquiridos al finalizar un periodo específico de tiempo.
Por lo tanto, un plan de estudios requiere tener como componentes básicos y fundamentales, objetivos, metodologías y criterios de evaluación, que permiten establecer los conocimientos y habilidades que se adquirirán durante el proceso educativo y asegurarse de que los alumnos consoliden dichos conocimientos.
Albert Víctor Kelly, autor estadounidense de textos sobre el currículo, establece que un plan de estudios necesita contener: 1) el contenido; 2 los métodos de enseñanza y aprendizaje; 3) las metas y objetivos, y 4) la forma de medir su efectividad.
De este modo, un programa educativo es la estructura que permite organizar y detallar un proceso pedagógico, un programa educativo brinda orientación al docente en referencia a los contenidos que se requieren impartir, las formas en que se desarrollarán las actividades de enseñanza y desde luego, los objetivos y metas a lograr. Así, elaborar o diseñar un programa educativo representa una tarea que conlleva formular objetivos, determinar contenidos instruccionales, actividades, experiencias, aprendizaje, seleccionar, recursos didácticos y medios auxiliares, indicar procedimientos de aprendizaje, para un sistema de evaluación con criterios objetiva y claramente definidos, todo ello es considerado como una sistematización de actividades diseñadas con una finalidad educativa a desarrollarse dentro y fuera del ambiente áulico.
Con fecha 12 de junio de 2022 comenzó la circulación del documento emitido por la SEP titulado Plan de Estudios de la Educación Básica 2022, siendo ya el tercer intento, o la tercera versión, del propósito de reformar el plan y los programas de estudio de los niveles de la educación básica (inicial, preescolar, primaria y secundaria), considerándose el principal “sustento” de la denominada Nueva Escuela Mexicana.
El 20 de agosto de 2022 se anuncia la entrada en vigor del Acuerdo Número 14/08/22 en el que se establece el plan de estudio para la educación preescolar, primaria y secundaria, sin haberse realizado previamente algún tipo de diagnóstico que considerara a los diferentes agentes educativos, y sin considerar contar con una “guía” que ayudara a los docentes a entender de qué se trataba. El argumento principal es que “la Secretaría de Educación Pública (SEP), se propuso “transformar de fondo el sistema de educación básica”, justamente en un momento en el que organismos nacionales e internacionales han resaltado alertas rojas, respecto a problemas estructurales que se han profundizado a raíz de la pandemia: el abandono escolar, la pérdida de aprendizajes y los problemas socioemocionales.
En enero de 2023 se dio a conocer, como primera versión, el texto “Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana” que fue acompañado de los “programas analíticos” (en versión borrador) correspondientes a cada uno de los niveles de estudio. Una segunda versión fue titulada “Plan de estudios de la educación básica 2022: Marco y estructura curricular”, cuya variante consistió en reestructurar y/o cancelar algunos apartados contenidos en la anterior versión. Cabe señalar que estas versiones cuentan con un apartado nombrado “malla curricular”, y en ambas, no existe contenido alguno, solamente cuenta con la leyenda de que está “en proceso de construcción”.
A este respecto, es pertinente señalar que las mallas curriculares constituyen una herramienta que apoya a los docentes en las acciones de planificación y organización del trabajo que facilita el desarrollo gradual de lo que los estudiantes deben aprender con respecto a un área determinada del currículo.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) se dio a la tarea de analizar el nuevo plan de estudio, encontrando ausencia de claridad en los contenidos prioritarios, lo que implica que el personal directivo y docente de cada escuela, encarrará verdaderos retos para llevar el plan a la práctica en las aulas, lo cual hace correr el riesgo de que las brechas de desigualdad que se viven en el país se agudicen todavía más, ya que el desarrollo de habilidades dependerá de los recursos y capacidades con los que cuente cada comunidad educativa. También se observa que nuevo plan de estudio está escaso de acciones o procedimientos que les permitan a las y los docentes, aterrizar y aplicar los cambios sugeridos dentro de las aulas, ya que la descripción que se encuentra en el nuevo plan de estudio, es básicamente narrativa carente de una justificación que tenga bases en evidencias reales.
Se habló de realizar un pilotaje durante el ciclo escolar 2022-2023, iniciando en el mes de octubre de 2022, y se aplicaría en primer grado de preescolar, primaria y secundaria de 960 escuelas públicas a nivel nacional, lo que equivale al 0.4% de las escuelas de educación básica del país. Sin embargo, los criterios de selección no se dieron a conocer, como tampoco se determinó cómo sería el proceso de implementación una vez concluido el pilotaje, finalmente, el pilotaje no se llevó a afecto. El nuevo plan de estudio manifiesta recelo y desconfianza, poniendo en duda la veracidad de pruebas estandarizadas como PISA y PLANEA, argumentando que “ignoran el contexto que influye en las puntuaciones obtenidas”.
De este modo, promueve la Evaluación Formativa en la que técnicamente, las y los docentes decidirán cómo evaluar a sus estudiantes para acompañar su proceso educativo, generando con ello que se pierda la posibilidad de tomar decisiones de política pública basadas en evidencia, con datos comparables a nivel nacional e internacional.
Desde esta perspectiva, la encomienda para directivos y docentes, es la construcción de los “programas analíticos para cada grado escolar” (considerando a la Fase a la que pertenece), sin tener experiencia alguna y formación en la creación de diseño curricular, ya que de acuerdo con el Dr. Sergio Tobón, quien es investigador en socioformación, prácticas pedagógicas, reforma educativa, evaluación del aprendizaje, “el programa analítico es la planeación flexible del proceso de formación para el ciclo escolar, por fase y grado, en el cual se contextualizan los contenidos de los programas sintéticos a los problemas e identidad cultural de la comunidad en la cual está inmersa la escuela. A esto se articula el codiseño, que es agregar nuevos contenidos cuando se requieren para abordar determinadas problemáticas locales que no están consideradas en los contenidos de los programas sintéticos” (Tobón, 2023; SEP, 2022).
Como puede observarse, si se pasa por alto por parte de la autoridad educativa, las características que definen a un plan de estudios y a un programa educativo, parece muy sencillo delegar la tarea nuevamente a los actores educativos, la tarea de construir un documento que necesita cubrir ciertas características para considerarse un “programa” académico o de estudios, independientemente de cómo quiera ser llamado. Por estas razones, el IMCO hace las siguientes recomendaciones:1.- la planeación y la capacitación docente son de vital importancia, se necesitan guías prácticas y objetivos que clarifiquen a dónde se quiere llevar la política educativa, qué resultados se buscan, y cómo se medirán. 2.-Retomar las evaluaciones estandarizadas en las escuelas. Aunque ha habido estimaciones en la pérdida de aprendizajes, hasta el momento se desconoce su dimensión con precisión; 3.- Contar con indicadores actualizados sobre la población escolar. Actualmente no se tiene un levantamiento de datos oficial que mida el abandono o la deserción escolar ni las motivaciones de estos.
Recordemos: Un plan sin rumbo, lo único que genera es colocar en riesgo el objetivo de la educación como un medio para adquirir, actualizar, completar y ampliar los conocimientos, capacidades, habilidades y aptitudes de los niños y niñas que le permitan alcanzar su desarrollo personal y profesional como lo establece el artículo quinto de la Ley General de Educación, y el ODS 4, “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas y todos”.

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