
Uno de los grandes problemas que se ha venido arrastrando administración tras administración, ha sido el de la Salud. El 29 de noviembre del 2019, se publicaba en el Diario Oficial el decreto por el cual se estableció una nueva institución llamada INSABI o Instituto de Salud para el Bienestar. Dicho instituto pasó a sustituir al Seguro Popular, que había funcionado por 17 años y que hasta 2018 atendía a 53 millones de mexicanos.
Lo que para muchos podría haber sido una gran oportunidad, las reformas adoptadas en el sector salud han sido una pesadilla para millones de mexicanos sin seguridad social.
De acuerdo con el CONEVAL (2018-2020), en las zonas rurales la población afiliada del Seguro Popular/INSABI, se vio afecta al pasar del 69.3% afiliados a un 48.9%, una reducción del 20.4%. En términos generales el porcentaje de población con carencia por acceso a los servicios de salud aumentó 12 puntos, lo que significó que 15.6 millones de personas no tuvieran acceso a servicios médicos, eso en tan solo dos años.

Para el Estado de Morelos la situación no ha pintado mejor, del 2018 al 2020, la gente sin acceso a servicios de salud pasó de 300 mil a más de 625 mil morelenses sin acceso a servicios de salud, en una Estado con poco más de un millón 971 mil habitantes, lo cual considero un tema alarmante.
He podido constatar a lo largo de mi vida en Morelos, cómo el sector salud en el Estado ha llegado a sus límites y está desbordado.
No es un tema solamente de la gente que se ha quedado sin acceso a servicios de salud, también es un tema de escasez de medicamentos, falta de personal de médicos, enfermeros y especialistas, para llevar a cabo una buena gestión en los servicios de salud.
En este sentido debo enfatizar la importancia de establecer una mesa de coordinación entre autoridades federales, locales, médicos y especialistas en materia para que en forma consensuada y coordinada se puedan solucionar los problemas que actualmente existen, considerando que la salud en este sentido se ha convertido también en un problema de seguridad debido a que afecta a más del 50% de la población.
Porque claro que también se debe de dar más presupuesto, pero de nada sirve dar más dinero si no hay coordinación y consenso; de esa forma se destina recursos a un barril sin fondo, sin la capacidad de concretar un plan concreto que garantice la operatividad de los proyectos en materia de salud.

No sólo es necesaria una coordinación al interior de la administración local de Morelos, sino que también resulta urgente y necesario que en este rubro el Estado de Morelos tienda puentes y busque coordinarse con entidades como Guerrero.
Esto porque Morelos atiende a muchos guerrerenses que, por necesidad y falta de infraestructura en su Estado, deben de hacer largos viajes para atenderse hasta Cuernavaca o Emiliano Zapata.
Si bien el problema en salud heredado y actual ya es grave, a nivel local se amplifica. Morelos, como muchos otros Estados de la República se han visto duramente afectados. Las indefiniciones y falta de coordinación entre diversos actores en el rubro del sector salud son un tema que debe tratarse con prioridad. La situación actual nos ha demostrado que, si en las políticas del sector salud se estornuda, Morelos se enferma.
Alfonso Duarte Múgica
General en retiro
Todas las redes: @AlfonsoDuarteM
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