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En Durango se juegan más que una entidad

11/05/2022

La segunda elección que en orden alfabético se disputará en un mes es Durango, un clásico ‘swing state’, joya de la corona en el norte del país. Desde el 2003, es un termómetro que mide el estado de ánimo nacional, de ese año hasta la fecha, quien gana en las elecciones federales dentro de aquella entidad, ya sea generales o intermedias, es quien resulta vencedor al final de la jornada. Ahí ganó Calderón por la estructura priista, Peña cosechó lo que sembró, y López Obrador capitalizó. El PRI, PAN y ahora MORENA, reconocen la importancia que tendrá Durango en 2024, porque todavía en 2021 se presentó una noción importante: mitad y mitad se dividieron en torno de los dos proyectos de nación antagónicos. Parece que esta idea continuará y alcanzará otra dimensión en este año, cuando la hegemonía neoliberal sea puesta a prueba.

Sin embargo, para luchar a muerte por 2024 como se ha planteado en diferentes espacios de la arena pública, se tiene que buscar ganar espacio por espacio, sin reticencias ni temores. Las tierras duranguenses son vitales para una narrativa donde nos encajonan a decidir entre solo dos alternativas, a pesar de que ellos mismos no comprenden lo anterior, dado que deciden esto únicamente a través de las dinámicas y cuotas partidistas que se imponen, tanto individualmente como en eventuales alianzas. Es el caso de más de una decena de alcaldías, donde los caciques agarran cada quien su lado y solamente tienen altura de miras para el nuevo patrón, o en su caso, la marioneta a quien mandatar. 

Otro ejemplo claro de lo que menciono se trata a partir de los candidatos a gobernador. El primero, oficialista, priista de cuna y panista cuando le conviene: Esteban Villegas Villareal. La segunda, la principal opositora, Marina Vitela Rodríguez, morenista que ha tenido una carrera política meteórica, pero de muy buen contacto con poderes de severo peso. Y quien cierra la terna, la emecista Patricia Flores Elizondo, ex Jefa de Oficina de la Presidencia en el sangriento mandato de Felipe Calderón. Los tres, sin distingos, cumplieron con las necesidades de sus agrupaciones y posteriores alianzas, convirtiéndose en aquellos entes que iban a despresurizar las viejas rencillas que cada grupo político ostenta en su seno. 

La terna matona

El pasado estudiantil de Esteban Villegas Villareal, donde fue uno de los líderes indiscutibles de su generación, lo colocan como uno de los personajes más prominentes de su tiempo en Durango. Sin embargo, su actividad en los círculos, donde aquella actitud rebelde e indomable, le ha provocado un estigma insustituible con el poder económico, aquel que ve con mejores ojos a su rival inmediata que a él. Lo mismo sucedió como presidente municipal de Durango, donde quemó otros valiosos puentes de los que hoy depende, como el panismo, reacio a su nominación dentro de la alianza. Todavía es un activo joven y valioso en el PRI, que, aunque trabajó para el ‘nuevo’, sus ideas son algo lejanas a ello: es muy grillero, movilizador, y siempre busca a los cuadros para fortalecerse, contrario al actuar político de aquella élite con la que convivió. Vaya, es un ejemplo indiscutible de los ‘alitos, que buscan ‘reconstruir México’ tras la ‘destrucción’ que trajo MORENA.

Enfermera, Marina Vitela, priista de cepa, vino a traer un brío de renovación a la coalición gobernante nacional, que atravesaba por un duro cacicazgo del PT con Alberto Anaya y los González Yáñez. A ellos con facilidad les ganó la gubernatura, y ahora le regresan el no-favor ayudando a Villegas. Sin embargo, su prueba más compleja fue frente al senador José Ramón Enríquez, quien tenía adeptos en múltiples partidos y élites políticas del tamaño de los Monreal. La definición de su nominación sucedió gracias a la intervención de los altos mandos militares, tanto nacionales como regionales, en una clara intromisión que nadie debe pasar por alto. Como Claudia Sheinbaum o Rosa Icela Rodríguez, Vitela es de las pocas mujeres que el ejército mexicano tiene en alta estima. Al presidente, otra vez, lo doblaron. Ahora ‘Juntos Haremos Historia’, enfrenta una consistente situación precaria en cuanto a movilización y alianzas, aunque AMLO y Marina hacen de todo, junto a Claudia y el canciller Marcelo Ebrard, impulsan la derrota del ‘Alito duranguense’. 

La trayectoria de Patricia Flores se liga directamente a la de Felipe Calderón, a pesar de que ha tomado algunas decisiones que lo han distanciado de él y su círculo cercano. Sin embargo, se conoce que los operadores restantes de Calderón trabajan para que Flores no tenga un deshonroso tercer lugar y por lo menos pinte color, caso contrario al de Salomón Chertorivsky, que hizo el ridículo en 2021. Patricia conoce muchas cosas del expresidente, y por eso es un activo que conviene mantener aún más cerca.

Lo que se juega el PRI para 2023…y 2024

La campaña de Villegas está asociada directamente al gobernador coahuilense Miguel Ángel Riquelme, quien trabaja activamente sobre Durango y Tamaulipas para llegar con credibilidad al año posterior, donde quiere colocar a su delfín como sucesor, mandatando la cuota de género para el Estado de México, bastión máximo del tricolor. Si gana Durango y Tamaulipas no cae por completo, Riquelme tendrá todo a favor. Ya lo leen desde Toluca de esa manera. 

La elección está too close to call. En empate técnico. Es un volado. Para cualquiera.

Eder Jorge Guillén Muñoz 🖋️

@EUt911

Ciencia Política UNAM


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