
Exclamar «ya no puedo más» tiene muchas connotaciones entre las que podemos resaltar el sentimiento de cansancio, enojo, intolerancia, renuncia y fracaso, entre otras, habrán quien le dé una interpretación diferente, pero estas serían las más acertadas para describir a quien lo expresa, sobre todo si nos referimos a un político o gobernante, claro que habrá que ver contexto y circunstancia de quien lo dice, como lo dice y por qué lo dice.
Si la expresión se da por cansancio, agotamiento o por enfermedad, la respuesta sería pues a descansar, dejar de trabajar, buscar un substituto, renunciar al cargo o encargo y a descansar o a jubilarse, reconocer que ya no hay ánimo, fuerza, interés o ganas de seguirle, es mas sano que terminar su carrera con desánimo, deshonra o fracasado y derrotado.
Resultaría muy peligroso si el político y gobernante diga en un momento de enojo o de intolerancia que ya no puede más, porque estaríamos ante la posibilidad de una reacción violenta , impensada, irracional y muy dañina para la gobernanza, los gobernados o los representados políticamente por quien debe de tener estabilidad emocional, física e intelectual, cuerdo pues en sus acciones y emociones de lo contrario, sus decisiones pasan a ser y representar un peligro para la sociedad.
Si la expresión es parte de una renuncia adelantada y con negación a aceptarla, también representa un riesgo a la gobernanza y a la gobernabilidad si se trata de un gobernante y si es representante político es riesgo a la gobernabilidad social, claro que si hay madurez y se hace efectiva la renuncia con la firmeza de una transición que garantice continuidad y corrección en los temas de gobierno, administración pública y estabilidad política, económica y social, estaríamos por lo correcto, de lo contrario se generaría un vacío de poder con inestabilidad gubernamental, política y social.
Reconocer el fracaso no es fácil, reconocer errores lo es más, darlo a entender puede ser marrullería, auto victimización o de plano aceptación y claro que al final de cuentas queda la negación aún con la expresión dicha y reafirmada, hacerlo en público y buscar su difusión, dejando todo a la libre interpretación, al final de cuentas siempre habrá el pretexto para la mal interpretación y tendrá la justificación de que lo único que expresó es un simple… Ya no puedo más.
PD. Cualquiera que sea la interpretación de la frase «YA NO PUEDO MÁS», hay que estar atentos, insisto, marrullería, distracción, aceptación, fracaso, renuncia o mero cansancio, la salida debe de tener el cuidado y la garantía de que no habrá ingobernabilidad política y social, que no sea pretexto para la confrontación que genere violencia más allá de lo político y caiga en lo social, en lo cuerpo a cuerpo y en las calles.
Miguel Ángel Hernández Albarrán

