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Envío de remesas a Centroamérica durante 2021 alcanza nuevo récord

15/02/2022
remesas 2021

El 2021 cerró con nuevas cifras récord en envío de remesas a países de Centroamérica, superando así los volúmenes registrados durante 2019 y 2020.

Según datos del Banco Mundial, la región centroamericana superó los 32 mil millones de dólares, lo que para algunos países como El Salvador representó hasta el 26% de su Producto Interno Bruto (PIB).

De acuerdo con el BM, el aumento en el envío de remesas para las naciones de ingresos medios y bajos experimentó un incremento del 7.3% en 2021, por lo cual, a escala global representaron alrededor de 589 mil millones de dólares.

El organismo señaló que América Latina y el Caribe fue la región del mundo con el mayor crecimiento, mostrando un incremento del 21.6% al recibir remesas que superan los 7 mil dólares al año, por migrante.

Algunos de los factores que contribuyeron al gran incremento de las partidas por parte de los migrantes son la determinación de ayudar a sus familias en épocas de necesidad, la recuperación económica en Europa y Estados Unidos, los estímulos fiscales y los programas de promoción del empleo.

Por lo tanto, las remesas crecieron un 35% para Guatemala, 27% para México y 26% para El Salvador y Honduras.

En el caso del costo de las transferencias de dinero por parte de los migrantes, se redujo medio punto porcentual en promedio por 200 dólares, por lo que México sigue siendo el país al que menos ha costado mandar remesas desde una economía del G20, con un costo promedio de 3.7%.

Por otra parte, autoridades del Banco Mundial han calificado a los flujos de remesas como “un respiro para los ajustados presupuestos de los hogares«. Además, consideran que las remesas deberían ser un componente fundamental de las políticas públicas para la recuperación tras la pandemia por COVID-19.

Proyección para 2022 según el BM

El organismo ha proyectado que las remesas seguirán creciendo este año, pero existen riesgos de que éstas sean inferiores a lo que se ha previsto.

La crisis por la COVID-19 está lejos de terminar, planteando un gran riesgo para las perspectivas de crecimiento mundial, el empleo y los flujos de remesas hacia los países de ingreso bajo y mediano.

También ha enfatizado en que los programas de estímulos fiscales en los principales países de destino de los migrantes no pueden continuar indefinidamente.