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UNAM, la universidad neoliberal según Andrés Manuel

25/10/2021

El presidente López Obrador abrió un tema de debate polémico cuando se pronunció sobre la neoliberalización de la UNAM y de la educación superior en el país, no es la primera vez que critica o muestra descontento contra un sector de intelectuales, estudiantes o trabajadores universitarios, sin embargo vale la pena preguntarse el porqué de su calificativo.

No es sorpresa que este gobierno federal, al igual que los anteriores, aunque éste, con mayor presencia mediática y respaldo en popularidad, desee tener el control sobre todos los sectores del país: sindicatos, gobiernos estatales, órganos electorales, el poder legislativo, el judicial, universidades, consejos empresariales, organismos autónomos y fuertes relaciones de representación en organismos internacionales.

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Recientemente se acusó a un Grupo Consultor del CONACYT por hechos plagados de sospechas por corrupción. Desatando una lluvia de polémica entre los “defensores de la comunidad científica” y los “defensores de la lucha anticorrupción de la 4T”. Pero, ambos olvidándose de lo que necesita la verdadera comunidad, porque ninguno de ellos se unió por ejemplo, a la lucha de los integrantes de centros públicos de investigación para que mediante una jurisprudencia no perdieran derechos laborales dignos, o el que nadie se queja más allá de la retórica por el bajo presupuesto que se le destina a la ciencia en el país, entre otras tantas luchas en que la verdadera comunidad científica está sola.

Hoy es el presidente quien acusa, los obradoristas esgrimen que es una reflexión de fondo y no un ataque del poder presidencial. Sostienen que la UNAM es neoliberal por las décadas de influencia de gobiernos que seguían esta agenda, que redujeron su presupuesto, que impulsaron rectores y autoridades afines a su proyecto y que con planes de estudio terminaron con la formación “de izquierda” que impulsaba la máxima casa de estudios.

Esgrimen que con el fin de beneficiar a la educación privada, acabaron con la infraestructura y el presupuesto público, generaron centros de adoctrinamiento de “derecha” o neoliberales al llegar a buenos acuerdos con los dueños de estas nuevas mafias universitarias, como el ITAM por citar alguno.

Por el otro lado, no solo es la oposición partidista de todos los días la que acusa de un ataque a la educación y a la autonomía, sino también, una buena parte de la comunidad universitaria que suele disentir con el gobierno, pero tampoco comulga con la oposición partidista, que antes de venir el de afuera, abogaba por abortar el orgullo universitario para reconocer las fallas y transformar la UNAM para mejor.

La realidad es que el debate es complicado por los calificativos en sí, lo que me resulta más complicado de afirmar o negar es si la UNAM es de derecha, ya sea una parte, en sus programas de estudio o en sus estructuras de poder interno, por lo ambiguo del término y el uso camaleónico que se le suele dar en la política partidista. 

En cuanto al neoliberalismo, diferentes especialistas coinciden en que al ser un proyecto político y una forma de ver el mundo, intenta imponerse como la perspectiva correcta en la mayoría de los espacios: economía, educación, política y cualquier otro ritmo cultural.

Con base en su análisis, centra las debilidades de la educación en: el asistencialismo Estatal, los sindicatos educativos que defienden los modos del pasado y la ideología de derechos sociales que contrarían las nuevas políticas públicas de esta corriente. 

Es innegable, que hay una agenda neoliberal en materia de educación, que se ha venido implementando los últimos años, que reduce el gasto público por alumno año con año, que aumenta el número de alumnos por aula y no la infraestructura, que transfiere la responsabilidad a gobiernos estatales, que ha disminuido de manera ofensiva las remuneraciones de los docentes, y que en general intenta disolver el concepto de educación pública bajo la premisa de eficiencia presupuestaria.

Pero este neoliberalismo a la mexicana que ha beneficiado a particulares específicos, amistades de los funcionarios en turno, a quienes se les premia con el control de universidades públicas para deteriorarlas y alentar la migración a instituciones privadas, no termina en la práctica en este sexenio.

Si bien existe la tesis de que el conflicto del presidente con la UNAM es a causa de que aún no posee su control y que su grupo 4T en la universidad aún no cobra gran relevancia, es sólo cuestión de tiempo para que su poder se expanda a esta institución. Porque nos guste o no, lo que parece es que los morenistas llegaron para quedarse por algunos sexenios más.

El problema es que aunque la retórica del presidente muchas veces tiene algo de sentido, su crítica se vuelve hueca al revisar su actuar en materia educativa, pues en el Congreso, morena y el Verde, han optado por ignorar las insistencias del PT en una reforma educativa de fondo, han sido sordos ante la tibieza y falta de fondo que tenía la Ley General de Educación Superior que aprobaron.

No hay cambios fundamentales con los dos pésimos secretarios de educación de este sexenio, que ni han reinstalado a los docentes que se resistieron a la reforma de EPN, ni han dado un piso presupuestario justo a las universidades estatales. 

La propuesta del presupuesto de egresos de la federación para 2022, hace los mismos recortes que Calderón o EPN sugerían para las principales universidades públicas y que mediante cabildeos lograban salvaguardar el sostén para miles de universitarios, es decir, no hay un giro de 180 grados en el actuar de este gobierno.

Entonces sí, AMLO tiene razón en que el neoliberalismo ha tocado hasta las universidades públicas, las ha dañado y bárbaramente, pero por el momento no hay esperanzas de que este tipo de políticas cambie, porque la UNAM es sólo otro bastión del cual hacerse en la conquista de esta autodenominada 4T, que todo lo que toca parece condenarse a la tan temible austeridad. 


Alexis Javier Esperanza Reyes

Ciencia Política y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Twitter: @JavierEsperanzz 


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