
En 3 minutos te explicaré por qué este sexenio es como pasar un semestre en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Así se siente este sexenio, cuando todos los días estábamos escuchando a los activistas en la explanada. Esto también aplica para otras facultades y centros de estudios con este tipo de ideología socialista-comunista.
Llegábamos a las 7am, tomábamos clase y todo iba bien hasta las 10am en que nos costaba trabajo escuchar al profesor en turno. A partir de esa hora, era común estar escuchando en la explanada principal a los activistas con megáfonos gritar consignas contra el neoliberalismo, el libre mercado, el consenso de Washington, las empresas, las autoridades universitarias y en general contra el gobierno en turno. Esto ocurría con más frecuencia los lunes, martes y jueves, porque el miércoles hay pocas clases y el viernes es de fiesta entre los universitarios.
Es verdad, muchos de mis exprofesores, también habían participado en los movimientos de los sesentas o setentas, y por supuesto que comulgaban con una ideología marcadamente marxista. Otros profesores no, yo tuve muchos profesores excelentes que sí estaban actualizados y nos querían enseñar cómo es el mundo competitivo que está fuera de las aulas de la UNAM, ese a donde todos tenemos que entrar tarde o temprano, y muchas veces no salimos tan bien preparados como pensamos; sobre todo si tenemos que migrar y competir con alumnos de otros países.
Digamos que la doctrina marxista siempre estaba latente en este ambiente «anti-autoridades» y de supuesta «libertad», los puestos ambulantes venden como pan caliente las camisetas del Che, de Cuba y de Bob Marley. Por cierto, hablando de ideologías que crean marcas, te recomiendo echar un vistazo a mi ya controversial libro: «Andrés Manual de Marketing».

Este sexenio para mí, es una continuación de ese ambiente, sumamente politizado, donde tenemos a una nueva élite gobernante que es beligerante, anti-imperialista y que sigue pensando que está en las explanadas de la UNAM.
Hoy, los que estábamos en las aulas, la mayor parte está trabajando, echándole ganas para subsistir, pagando impuestos y muchos que ya son parte de la clase media, hoy son defenestrados por su “nefasto aspiracionismo”.
A los activistas no les gusta que la gente vaya a la UNAM a estudiar, porque «no se involucran» en la vida social del país, desde su perspectiva entrar a clases en vez de estar escuchando sus peroratas diarias es una muestra de individualismo.
Hoy en día esos activistas, que salieron con promedios bajísimos como el propio presidente, que además cursó la carrera en 14 años, están improvisando al frente de una nación; improvisando porque nunca abrieron un libro de gerencia pública, de economía, ni de medio ambiente.
Estos personajes no pudieron superar sus clases de prepa o CCH donde vieron a Marx, luego se enamoraron de los filósofos franceses y finalmente llegaron a Chomsky, para concluir que todo estaba mal por culpa del capitalismo y su herramienta: los malvados medios de comunicación.

Cuando hablas con las personas más dogmatizadas de este culto, siempre te hablarán de lo aberrante que es vivir en este «sistema capitalista,» con esta terrible «cultura consumista».
El problema es que cuando los cuestionas, su respuesta siempre va a un lugar común: «Pues es que ese debe ser nuestro papel, debemos proponer el siguiente modelo», pero nunca ofrecen una alternativa concreta. Es lo mismo que ofrece el Presidente AMLO y su 4T, una discusión eterna que en la práctica, nunca entrega buenos resultados, al grado de tener que inventarse sus propios «otros datos», para enmascarar su incapacidad.
Ellos decidieron que no había más posibilidades para alcanzar la justicia social, más que a través del cumplimiento de su dogma y mito de la igualdad. Y como no tienen una visión más práctica, creen que todo el cambio depende de la estructura social, y que ésta debe ser cómo ellos quieren, juzgando así a lo que abiertamente les gusta ser «enajenados» por el consumismo. (Enajenados es otra de esas palabritas marxistas de café au lait).
Por eso, descalifican cualquier otra opción de progreso. Por eso, son expertos teorizando, destruyendo las propuestas de otros, pero son muy malos concretando. Éste será el sexenio más improductivo en México desde el siglo pasado.
Gus Pérez
Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Santiago de Compostela. Profesor de la UNAM, el INAP y la Ibero. Autor del “Andrés Manual de Marketing,” “PAN: Liderazgo en pugna” y “PRD: ¿Ocaso o consolidación?”
