
Con la Reforma Eléctrica como una de las tres últimas iniciativas fuertes que tendrá el presidente en su segunda mitad, es necesario considerarla como una manzana envenenada para la oposición y un tema de debate que desde la ciudadanía debemos analizar a profundidad y lejos de los fanatismos.
Junto a las iniciativas que pretende enviar el ciudadano presidente en materia Electoral y para anexar a la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, el proyecto de reforma eléctrica plantea un tema central en la mitad que culminará el sexenio actual.
Diversos intereses económicos y políticos buscan negociar para obtener los mejores beneficios en la materia, de entrada parece una discusión bipolar a modo de La Disputa por la Nación. Ambos grupos se acusan de querer volver al pasado, algo de lo que ya había escrito en este espacio.

¿Qué es un Bartlett?
De los cuadros de esta autodenominada cuarta transformación vale la pena rescatar a Manuel Bartlett Díaz, exgobernador de Puebla, quien fuera secretario de gobernación en el sexenio de Miguel de la Madrid y orquestara el fraude electoral de 1988 en favor de Salinas de Gortari.
Un PRIista destacado, bien forjado en su educación partidista y ahora, un cercano e importante funcionario para el gobierno de Andrés Manuel.
Su transición no fue fácil ni inmediata, hoy en día hay miembros de morena que no tienen en alta estima a Bartlett por su pasado turbio. Y entonces ¿cuál fue el camino que tuvo que caminar este “dinosaurio” para redimirse y tener una encomienda tan destacada?
Para renovar su carrera política y tener una medalla digna de presumir ante las críticas y envidias que desataría su presencia en la izquierda, trabajó por muchos años en la defensa de la agenda nacionalista que reivindicaba la hoy tan presumida corriente del nacionalismo revolucionario Cardenista o del periodo de López Mateos.
Destacó en su papel de senador en el sexenio de EPN como un crítico de las reformas estructurales y de toda ley o acción, de ese presente o del pasado que trastocara lo que denominaba los intereses de la nación que descansaban en la comisión de energía o en PEMEX.
Y así, con una sola medalla entre tanto descrédito, se presentó ante en líder de la oposición para que se expiaran sus culpas. Así, hoy dirige la CFE y tiene una encomienda muy difícil de acatar según le informó al presidente, de no reformar la carta magna y darle las herramientas necesarias a empresas nacionales de recomponerse, retomar directrices en el mercado y hacer a un lado a la competencia de privados.
Esta oportunidad constituye la manzana envenenada que ahora el presidente López lanza contra la oposición. Hace un llamado desde la tribuna y su cada vez más visible espíritu PRIista, para que el partido tricolor retome la conciencia del cardenismo, escuche las palabras y advertencias de López Mateos y dejen morir el salinismo y ya de paso, al PAN para que se pregunten si esa alianza parlamentaria y electoral es lo que Gómez Morín hubiera deseado.
Hay que aceptar que funciona de diferentes maneras, primero, porque hace tiempo que el PRI ya había considerado apoyar por lo menos la reforma energética. El coordinador de la bancada, Rubén Moreira, ha dado señales que advierten que a veces un voto en bloque no es posible y que, al igual que el diputado y dirigente nacional de ese partido, Alito Moreno, sostiene que “al PRI nadie lo presiona” y que se tomarán muy enserio considerar los pros y contras y votar con la libertad y reflexión a la que cada parlamentario decida.
Y aunque el PAN ya haya amagado con que una alianza se defiende en los hechos y no en la retórica, que, o “están con nosotros o no están”, y que y el sector empresarial que coordina y financia ‘Va X México’ los sentó a pactar y comprometerse a una votación en bloque, junto a la rémora que cargan con el cadáver del PRD, el hecho de que a veces hay “diputadxs rebeldes” que votan con libertad y distinto a lo que desde arriba se dictó.
Como si fuera un lavado de manos, Alito (a quien también conocen como Amlito Moreno por su pragmatismo y doble discurso) ya se excusa junto a Moreira por los pobres descarriados que se les escapen y que sumen puntos vitales para que la reforma presidencial pase, anotándoles una medalla que presumir más adelante si es que llega a ser necesario, para unirse a ese bando y poder lavarse la cara tan bien como lo ha hecho Barlett.
Sin duda, más allá de las negociaciones fácticas o en lo oscurito que puedan tener nuestros representantes en el Congreso, es vital que como ciudadanía atendamos a las diferentes visiones críticas a la reforma. Que contrastemos y que no nos cerremos con verdades absolutas y fanatismos cuál tapa oídos que nos impida el diálogo con los otros. Para ello, le invito lea los artículos y columnas que en este medio escriben personas desde la pluralidad de posiciones.
Alexis Javier Esperanza Reyes
Ciencia Política y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Twitter: @JavierEsperanzz
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