
«Érase una vez», como también «Había una vez», es una expresión que, en la tradición popular, introduce un cuento y particularmente un cuento de hadas, o sea, inicia la primera frase del cuento.
Amlodino y la lámpara maravillosa, erase una vez un populista soñador y fantasioso que se encontró una urna mágica que le dio los votos para tener acceso al genio de la lámpara maravillosa, el genio le concedió tres deseos, el primer deseo fue el ser el todo (el Estado soy yo) y de ahí armar su reino, el segundo deseo fue el de ser el único con razón (la si razón pues) y sapiencia popular y política, el tercer deseo lo trae entrampado pues al parecer el genio es un genio del pasado que no está actualizado y por eso los deseo concedidos no han sido bien entendidos y Amlodino no ha logrado cumplir sus deseos tal cual es lo pidió, en el último deseo se jugará el todo y su final puede ser el ostracismo encerrado en una lámpara olvidada por la historia.
Valga la introducción, para dar inicio al cuento político que estamos viviendo y desarrollando en México, el peje en el país de las maravillas podría ser un título del primer capítulo y su entorno sería su utopía de país, siguiendo al conejo de la corrupción sin darle alcance lo que lo hace ver cada vez más chuiquititito, cuando él cree ser parte del ejército de la Reyna de corazones y en sus aposentos se le aparece el gato sonriente que se burla de sus ocurrencias y dislate, mientras los gemelos pío y martinazo recaudan en sobres las «aportaciones» del sombrerero y lo dejan ver como a la oruga azul y todo queda en un correr, correr sin alcanzar al conejo y sin saber el final anunciado y deseado.
El sastrecillo valiente sería el capítulo de este cuento de la Política Lópezobradorista, en la cual es obvio que es el que asume el papel principal aunque el final sea totalmente puro cuento, año tras año el pejejillo valiente hizo campaña con el lema del combate a la corrupción y que está sería acabada de un solo golpe, encontró eco tras un sexenio en el cual la corrupción pasó a ser un emblema y sinónimo de gobierno, logró ser nombrado y aceptado, los aldeanos le creyeron, ¿motivo?, tal vez el hartazgo, ¿resultado?, el pejejillo no resultó valiente y si muy corrupto.
El flautista de amlolin, si así como se oye, los mexicanos cayeron embelesados ante la retórica populista de amlolin, quien aseguraba combatir a todos los malos políticos y hasta a los corruptos (ratas) de cuello blanco y una vez que obtuvo el manejo de la orquesta, cambió la tonada de su flauta y lleva al precipicio a la clase media, a los intelectuales y a todo aquel que se opone a su realidad, toca diariamente la melodía populista de la desinformación, cesa que protege a «sus corruptos» y agrede a quienes no están con él, el final del cuento será escrito por lo aldeanos y parece ser no será del agrado ni feliz como sueña y asegura amlolin.
El pejejito feo, sí, así como se oye, el pejejito feo, recorrió todo el bosque político electoral victimizándose, quejándose y sobre todo buscando compasión, creció y se convirtió en un ganso, un ganso con los mismos complejos y sentimientos de revancha y venganza, vuelve a recorrer el bosque graznando sus complejos y sentimientos de víctima, se cree un ganso fuerte y poderoso pero sus complejos y sentimientos encontrados lo sigue haciéndose ver como un pejejito feo.
Amlibaba y sus 40 ladrones este capítulo de nuestra realidad política no requiere mucha imaginación, ya que saltan a vista nombres muy actuales y en funciones, compadrazgo y nepotismo, obras y compras, políticas públicas y hasta «aportaciones», la realidad es dura, pero al final de cuentas ahí está y ahí están los «40 ladrones y su jefe Amlibaba» y nadie lo puede refutar, casas, contratos, compadrazgos, amiguismo y hasta pacto con el crimen organizado y de cuello blanco, ¿o no?
Peje y el Lobo, hay muchos cuentos, fábulas y parábolas adaptables a nuestra política a la mexicana y está de al ladrón, al ladrón o ahí viene el lobo, es la que queda como «anillo al dedo» a nuestra realidad, desde una mañanera se grita permanentemente «ahí viene el lobo» y el peje ha perdido credibilidad, se queda solo y aislado a su gusto, pues nadie puede sustituirlo (al menos eso cree él), así tenemos que la historia de Andrés Manuel López Obrador y su cuarta transformación será recordada con el inicio, el desarrollo y el final de… Érase una vez.
Miguel Ángel Hernández Albarrán

![López Obrador: el poder del discurso populista de [Luis Antonio Espino]](https://m.media-amazon.com/images/I/41Nr3qMJEBS.jpg)

