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El terror revolucionario de la 4T

10/07/2021
Alexis Javier Esperanza

Esta semana dada la detención de Cárdenas Palomino quien fungiera como el tercero al mando en los temas de seguridad durante la estancia de Felipe Calderón en Los Pinos, el maestro Álvaro Delgado recordó aquel homenaje del calderonismo al grupo de García Luna y la retórica con que se manejó el tema de la Policía Federal, “es un sacerdocio civil” sostuvo entonces el PANista, y tal como en la época del terror francés destacaban las persecuciones a sacerdotes hoy vemos como uno a uno van siendo señalados los hombres píos de FCH. 

El primer actor importante en ser detenido y llevado ante la corte fue el segundo al mando del sexenio blanquiazul, Genaro García Luna, exsecretario de seguridad, protagonista en la fallida guerra contra el narco, quien ahora es señalado de enriquecimiento ilícito, vínculos con el crimen organizado y en general de ser el conecte entre el ocupante de Los Pinos y los líderes de estos cárteles, o si nos vamos más lejos, de ser el hombre de confianza de algunos capos en el gabinete calderonista. 

Como una banda criminal, el ahora nombrado “Grupo de García Luna” contempla varios exfuncionarios vinculados no sólo con la corrupción sino también con la tortura y la impresentable práctica del calderonismo de inventar bandas de presuntos secuestradores o narcotraficantes para exhibirlos en televisión nacional y dosificarnos nuestra nota diaria de pseudocombate a la criminalidad, todo mientras en la residencia oficial se recibían a representantes del narcotráfico o se pactaba con ellos “en lo oscurito”. 

“Haiga sido como haiga sido” el tortuoso sexenio culminó con cifras escalofriantes de violencia y con el panal alborotado, llegando a la escalada infernal que vimos en el sexenio de EPN y en el actual. 

Con la llegada de López Obrador, la retórica se dividió en dos frentes: reconocer los errores del pasado para no repetirlos y seguir adelante con el tan anunciado proyecto de nación de la 4T; así como el condenar y culpar civil y políticamente a los responsables de la trágica situación actual pero no tocarles a profundidad ni llevarlos a la corte, o por lo menos no a todxs…

Basados en estos hechos es que en especial la oposición PANista (antes de su alianza) hablaban de un pacto de impunidad del presidente con el PRIismo peñanietista, porque en efecto, poco se ha hecho para sancionar las culpas del sexenio pasado que son tan públicas y están hasta señaladas internacionalmente (véase Odebrecht).

Pero la revolución necesita de un sacrificio para ungirse de pureza, y así como se invadieron monasterios y quemaron iglesias para asesinar sacerdotes en la Francia revolucionaria, hoy se persigue con el ligero peso de la ley a “Los Sacerdotes Civiles de Calderón”.

García Luna expía sus culpas en el extranjero junto al socio comercial y criminal de FCH, el Chapo Guzmán, y avanzando en los niveles que habría que perseguir está ahora Cárdenas Palomino en prisión, Juan Ramón Pequeño prófugo y otros exfuncionarios señalados.

¿Será acaso que el gobierno federal se está tornando radical y esto es sólo una muestra de a lo que va encaminada la consulta del 1 de agosto? O se quedará todo en la mediaticidad y la espectacularidad política que deja mudo a Felipe que en otras circunstancias tan activo suele ser en Twitter. 

A mí me parece que se atiende lo mínimamente posible a los crímenes y señalamientos del pasado, el mensaje del presidente López Obrador ha sido el de “dar vuelta a la hoja”, “olvido no, perdón sí” y en general, una oferta de no meterse con las administraciones previas más que en lo retórico, en el discurso mañanero, pero no en lo judicial, a menos, que como en estos casos, haya alguna presión internacional. 

Tanto Genaro García Luna como Cárdenas Palomino tienen cuentas pendientes con el gobierno de Los Estados Unidos de América, por lo que no se le puede olvidar tan fácilmente a nuestro fiscal florero, digo, Manero, el perseguir y llevar ante los tribunales estos casos.

En lo que corresponde a la oposición, sería tan exagerado hablar de persecución política la detención de esta banda de aunque presuntos, muy sospechosos criminales; tan exagerado como la tontería del sacerdocio civil que muy convencido sostuvo Calderón. 

Otra cosa es el hablar de justicia selectiva, que parece ser la única que conoce nuestro sistema político, lo que nos queda es tener la suerte de que la ruleta que decide donde pone el ojo nuestra fiscalía, caiga sobre los criminales que más daño le han hecho a la patria.

Aunque considerando lo anterior, que ni se inmute el condecorador de malos policías, que ningún terror dura cien años, más pronto el fuego consumirá los interiores de esta 4T en una batalla de facciones que aniquilará los males del pasado que buscan seguir sangrándonos.


Alexis Javier Esperanza Reyes

Estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Twitter: @JavierEsperanzz


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