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El 6 de junio lo ganó todo aquél que lo quiera

15/06/2021
Isidro Rangel O'Shea

Complejidad del análisis

El título, aunque pudiera ser, no responde a la pésima costumbre, que algunos llaman estrategia, de decirse vencedor apenas habiendo cerrado las casillas electorales; provocando que, por algunas horas, sean 2 o hasta 3 los ganadores de cada puesto de elección popular.

Mas bien, el título responde a la complejidad con la que se pueden analizar los resultados electorales del 6 de junio pasado, consecuencia, sobre todo, de dos factores: 

  1. La arista desde la cual la queramos analizar: Cámara federal de diputados; gubernaturas; resultados absolutos; resultados comparados al 2018; historia de los partidos; presuntos objetivos; etc.
  2. La unidad básica de análisis que utilicemos: diputaciones; gubernaturas; entidades de la república; distritos; municipios; casillas, o incluso votos.

Respecto a las dos, pero, sobre todo, respecto a la segunda, es verdad que los números son hechos, y no opiniones. Sin embargo, los números por si solos pueden decirnos muy poco si no les damos una interpretación como especialistas en análisis político. Así pues, bastaría con tener matemáticos puros como analistas, lo cual evidentemente sería un error.

Dicho lo anterior, quiero dar ejemplos de las diferentes formas en las cuales podemos analizar las elecciones intermedias del pasado 6 de junio: 

En primer lugar ¿qué buscaba cada partido?, o mejor dicho ¿qué prefería cada partido?: ¿Ganar la mayor cantidad de presidencias municipales y gubernaturas (poder ejecutivo subnacional)? o bien, ¿ganar la mayor parte de curules dentro de la cámara de diputados federal?

En segundo lugar, podemos analizar los resultados del 6 de junio, también a partir de las diferentes unidades de análisis que consideremos interesantes: votos; distritos; entidades federativas; etc.

Habiendo planteado ambas formas de análisis, quiero mostrar que el análisis de las anteriores elecciones es más complejo de lo que se ha mostrado en la mayoría de los medios de comunicación. Sin embargo, producto de lo mismo, es más fácil que los diferentes especialistas “tengan razón” en “algo”, a que no la tengan.

II Resultados Electorales en las entidades federativas

La primera cuestión al respecto, son las gubernaturas, y de esta, también se pueden hacer diversos análisis a partir de diferentes perspectivas.

Indudablemente, MORENA, no ganó, arrasó; pero ¿alguien se ha preguntado qué tanto podía perder MORENA en este apartado? Prácticamente nada. Pues de las 15 gubernaturas, ellos solo tenían una, Baja California, donde, asimismo, la coalición conformada por el PRI – PAN y PRD prácticamente se echó la soga al cuello con una candidatura no solamente insípida, sino irracional, si el objetivo verdaderamente era conseguir la gubernatura.

Indudablemente el PRI y el PRD fueron los grandes perdedores, el PRD perdió, aunque por mínima diferencia el único estado que le quedaba: Michoacán. El PRI perdió todo territorio que gobernaba y que estaba en juego, y no solamente eso, sino que perdió también Campeche y Colima, estados que no conocían la alternancia.

El PAN, si bien no perdió tanto, también perdió, pues perdió por sorpresa un bastión: Baja California Sur, que se suma a Baja California, el cual también por muchos años había sido su bastión.

Movimiento Ciudadano, es también el gran triunfador, pues hacerse de Nuevo León, no es hacerse solamente de una entidad, sino hacerse de uno de los estados más poderosos económicamente hablando, lo cual va junto con pegado respecto a la relevancia política. Así pues, se añade a Jalisco, pues si bien hoy, el gobernador tapatío formalmente no es parte del partido naranja, compitió a través de dichos colores, y más importante aun: la gente lo observa como parte de este, pues continúa siendo un operador para dicha opción política. Hoy Movimiento Ciudadano cuenta con dos de las entidades más importantes del país; habiendo estado muy cerca también de la victoria en Campeche.

III La Cámara de diputados Federal

Esta parte ha sido más mencionada en los diversos análisis de los medios de comunicación. Sin embargo, creo que vale la pena añadir ciertos elementos específicos y matices.

En primer lugar, efectivamente, fueron los partidos a favor de la 4T los perdedores, pues hoy no cuentan con el número de curules necesarias para hacer reformas a la Constitución; y si somos realistas, hemos de saber que era este el objetivo de los partidos de oposición.

Aunado a ello, hay que considerar la falta anticonstitucional que habían cometido los partidos pro 4T en la todavía actual legislatura, donde rebasaban por mucho el límite de sobrerrepresentación del 8%.

Por otra parte, prácticamente todos los partidos cuentan hoy con una bancada decente en tamaño, efecto de que los partidos pequeños no solamente no lograron su registro, sino que tampoco ganaron ningún distrito de los 300 en disputa. Y no es agradecerlo solamente porque estos sean pequeños, sino porque han mostrado que únicamente actúan como lapas de los otros partidos y del erario.

Cabe aclarar que coaliciones electorales no son sinónimo de coaliciones parlamentarias, por ello será importante observar cómo se comportan todos los partidos, especialmente, el PVEM y MC. ¿Pues qué o quién nos asegura que el PVEM no puede cambiar de aliados ante la debacle del partido en el poder?

Por otra parte, aunque en México se empieza ahora a utilizar el término de partido bisagra, debemos recordar, que no está bien definido en los estudios de Ciencia Política quién o quiénes son los partidos bisagra; mucho menos en regímenes presidenciales como el nuestro. 

Un partido bisagra puede ser considerado así, tanto por el tamaño de su bancada, lo cual conlleva a la llamada capacidad de chantaje, significando el dar la diferencia de votos necesarios para una u otra opción política dentro del Congreso, o bien puede ser un partido de centro, teniendo como consideración primordial el espectro político izquierda – derecha.

III Municipios

El domingo 6 de junio se eligieron alrededor de 2,000 alcaldes, y aunque la naturaleza de este tipo de elecciones puede ser la más distinta, dado que suele haber mayor voto personalista, las apretadas elecciones a nivel estado o distrito, nos afirman también, que en este nivel de análisis nos podemos encontrar resultados muy diferentes que lo que existen a nivel de las entidades.

Los ejemplos más claros (más allá de los memes, y uno que otro análisis) que no se han abordado a fondo, son sin duda, los de la Ciudad de México, que dejó de ser totalmente pro-AMLO para pasar a ser 50 y 50; asimismo el Estado de México, donde el PRI recuperó prácticamente todos los municipios que en el 2018 había perdido, y donde MORENA sufrió una caída parecida a la del PRI en el 2018, quedándose por debajo de los 25 municipios, a diferencia del 2018 cuando obtuvo 56.

Sin embargo, no son solamente la Ciudad de México y el Estado de México los únicos casos, pues en estados en donde MORENA ganó la gubernatura, como Campeche o Michoacán, no consiguieron ser primera fuerza en municipios, y por otra parte, en estados como Nuevo León y Jalisco solo se llevaron 8 de 51 alcaldías y 15 de 125 respectivamente.

Con todo lo anterior, se puede afirmar que los análisis pueden ser desde diversas aristas o incluso, reitero, a partir de las unidades básicas de análisis, lo cual va muy apegado al tipo de elección y circunscripción que se quiera estudiar.

 

¿Ahora, qué tenemos?

Las diferentes aristas y perspectivas permiten (así como les gusta) que todos se puedan decir ganadores; sin embargo, también hace falta la audacia y la inteligencia para hacerlo. Al respecto, es evidente que el partido en el gobierno, pero específicamente el presidente López Obrador no lo ha sabido hacer, pues pudo haber salido el lunes 7 con un discurso triunfalista con base en haber ganado 12 de las 15 gubernaturas, pero prefirió salir enojado con los mexicanos, especialmente con la clase media que lo llevó al poder.

Así, la gran noticia es, que, a pesar de disturbios y carencias democráticas, hoy México continúa teniendo no solamente una democracia electoral, sino ahora también pluralismo político que se refleja en muchos colores.

En fin, empieza ya la carrera rumbo al 2024. 

¡Agárrese quien pueda!


Mtro. Isidro Rangel O’Shea

Análisis Político y Electoral

@IsidrOShea


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