
De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, el precio del maíz blanco utilizado para la producción de la tortilla, así como de otros alimentos, aumentó dos pesos por kilo en un año, por lo que se espera un incremento en estos.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante el mes de marzo, el precio de la tortilla de maíz incrementó un 6.15 por ciento, en comparación con el mismo periodo del 2020.
Además, el precio de la tortilla aumentó sobre la inflación general anual un 4.67 por ciento. Mientras que el precio del maíz en abril del presente año es el más alto que se ha registrado, equivaliendo así a una cuarta parte del valor actual.
Por otra parte, el precio promedio a nivel nacional de mercado del maíz blanco se encontró en 6 mil 129 pesos por tonelada, siendo un repunte anual de 31.6 por ciento, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
En lugares como Hermosillo, Sonora, se ha reportado que el kilo de tortillas se encuentra en 23 pesos, aunque el promedio ronda los 16.18 pesos por kilogramo, según datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM).
La directora de análisis económico de Banco Base, Gabriela Siller, considera que el valor del maíz en el mercado nacional e internacional continuará presionando la inflación mexicana.
Demanda y acaparamiento
Otro factor en el aumento del precio en varios productos como la masa y la tortilla es el acaparamiento de las grandes comercializadoras, como es el caso de Segalmex.
A su vez, Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) ha incumplido en la venta directa del grano a los productores mexicanos y se encuentran almacenando toneladas de maíz en diferentes bodegas dentro de territorio nacional.
“En las bodegas de Segalmex existe maíz echándose a perder, mismo que resolvería de fondo este problema, pero no se nos permite el acceso a él, con el argumento de que es para consumo de Diconsa…» mencionó Rubén Montalvo.
Los líderes de la industria tortillera han señalado que los aumentos se deben a los incrementos en los precios de las toneladas del maíz y harina, al igual que el de los combustibles, por lo que exigen una intervención del gobierno federal.
