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Más allá de los muros: Repercusiones del #8M2021 en México

15/03/2021
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En el marco del Día Internacional de la Mujer, mucho se ha discutido sobre la legitimidad de manifestaciones que podrían considerarse violentas como pintar monumentos, paredes de negocios, romper ventanas o hasta prender fuego. 

Aunque podría decirse que no se puede pedir eliminar la violencia con más violencia, sobre todo cuando se pone en riesgo la integridad de otros, es completamente injusto desacreditar un movimiento que reclama lo que corresponde: trato equitativo a las mujeres en todos los sectores y protección tanto a nuestra seguridad como a nuestra vida misma. 

La injusticia radica, en primer lugar, en que quienes tienen conductas violentas son solo algunas, pero lo más importante es que desvía la atención de lo que realmente importa, que es del fondo de los reclamos. En lugar de poner la atención en la forma de algunas, deberían de observar las razones de nuestra indignación. 

Centrarse en las formas de protesta significaría de escuchar, y lo normal es que quien se sienta ignorado en un momento de desesperación, miedo y enojo (como nos sentimos ahora las mujeres) reaccione de forma violenta. 

Antes de discutir si rompemos o no rompemos, los ciudadanos deberíamos reflexionar y educarnos para eliminar la cultura machista y así construir una sociedad más justa para nosotras. El Gobierno, por su parte, debe buscar la forma de protegernos para que podamos sentirnos seguras y desarrollarnos en condiciones de igualdad. 

Las mujeres estamos indignadas porque no podemos salir a la calle sin miedo a que nos acosen, violen o hasta asesinen, porque todavía nos cuesta el doble de trabajo que a los hombres crecer profesionalmente y sobre todo porque, quien debería cuidarnos y hacernos justicia no lo hace. 

Que el Presidente afirme que el Zócalo no se llenó el 8 de marzo porque la mayoría de las mujeres no están de acuerdo con la forma de manifestarse de algunas demuestra su poca disposición a revisar lo que nos afecta a nosotras y al país. 

Nos dijo que dejamos de manifestarnos por darle la razón, cuando vivimos una situación sanitaria que nos obliga a limitar nuestras salidas a la calle. Se sigue pensando el centro de todo, a pesar de situaciones tan delicadas como las injusticias que vivimos las mujeres o la pandemia por COVID 19. 

El gran muro que pusieron alrededor de Palacio Nacional representa más que la protección a un monumento, muestra que no están dispuestos a tenernos tan cerca como dicen, y el gran despliegue policial en el lugar de la marcha feminista demostró que le tienen más miedo a quien se expresa que a los verdaderos delincuentes. Eso es alarmante para la democracia y la libertad.

Es muy preocupante que en un país donde hace tanta falta la equidad y la justicia, un hombre acusado de violación sea candidato del partido del Gobierno, pretendan que las mujeres víctimas de violencia escapen de ella respirando hondo y contando hasta diez, o cancelen programas vitales para las mujeres como los refugios o las estancias infantiles. 

Por supuesto que es importante que protestemos en las calles, redes sociales o uniéndonos al paro del nueve de marzo para poner en la mesa nuestras demandas, pero la mejor forma hacer valer nuestra voz y que el Gobierno note su importancia es a través de las urnas. No votemos por quien nos minimice o ignore. 


Daniela Kuri Breña Morales 

Twitter: @danikbm

Activista Política


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