
Termina el año, termina el 2020, hay quienes se preguntan si habrá algo que agradecer a este tiempo anual, todos tenemos diferente opinión y calificación de la circunstancia que hemos vivido este año, estos meses. Calificaciones desastrosas de incertidumbre, de luto, temor y depresión, otros de han reencontrado consigo mismos, la familia y con su lado espiritual.
Hay luto, pérdidas y ausencias, hay distanciamiento que ha acercado, hay mucha incredulidad y sobre todo desinformación.
Hay exceso de engaño político y hasta perversidad en el manejo de la PANDEMIA que tiene en jaque a la humanidad y al mundo y su sistema político, social y económico. Hay chispas de responsabilidad política y gubernamental, pero exceso en populismo e irresponsabilidad hacia gobernados; aclaro, estos casos abundan y son de países tanto desarrollados como en sociedades emergentes.
Hay grandes ganancias en lo científico, lo solidario social, hasta en lo espiritual, las pérdidas económicas han sido sorteables, la evidencia de la mezquindad, la perversidad, indolencia, ignorancia y hasta la criminalidad mental de algunos ha sido evidente.
Cada quien hará su resumen personal de cómo le ha ido o cómo siente le fue en este 2020, quedan unas cuantas horas, decidir cómo estamos o sorteamos este año es parte de la introspectiva personal.
¿Aprendimos?, ¿nos reencontrarnos?, ¿nos hicimos mejores personas?, al final de cuentas el balance de todo lo que nos ha pasado y nuestro deseo de vida nos hará preguntarnos si podemos decir… ¿Gracias 2020?
Miguel Ángel Hernández Albarrán
