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Se fue Romo, sigue la deserción pejiana

08/12/2020

Voltaire decía: Solo entre la gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa solo tiene cómplices; la gente interesada, tiene socios; la gente política tiene partidarios; la gente de la realeza tiene cortesanos; «únicamente la gente buena tiene amigos».

Nada más exacto para lo que le ha sucedido a López en sus dos años de pésima administración y las constantes renuncias de los lacayos que designó el 1 de diciembre del 2018 que con la de Alfonso Romo ya van más de una docena.

ROMO SE FUÉ

El pasado 2 de diciembre, un día después de cumplir dos años López en su nefasta administración, le renunció Alfonso Romo, el empresario regiomontano que tuvo el cargo de jefe de la Oficina de la Presidencia de México. Pero en otra de sus Ocurrencias, López afirmó vía su cuenta de twitter: “Alfonso Romo dejará la coordinación de la Oficina de la Presidencia, pero seguirá siendo mi principal enlace con el sector privado. Lo cierto es que fue funcionario público solo por tratarse de nosotros. Convenimos que estaría dos años y se cumplió el plazo”.

De ser cierto lo que dijo López, que preocupante que así hayan pactado López y Romo, que solamente estaría dos años, porque el cargo que ocupó como jefe de la Oficina de la Presidencia es importante para su administración. Y si a ello sumamos que meses antes se vino especulando que ya quería renunciar, pero López no se lo aceptaba, hecha abajo ese supuesto acuerdo. 

No puedo entender como siendo un cargo de la mayor relevancia que tenía Romo, tanto López hubiese aceptado que estuviera dos años y Romo también. Ningún gobernante en su sano juicio lo llevaría a cabo, al menos que su trabajo fuera irrelevante o solamente estuviere de adorno, o florero como ahora les llaman. Vale la pena saber los resultados que tuvo Romo en esos 24 meses. Porque era notorias las diferencias entre Romo y López.

Recordemos lo señalado el 11 de noviembre del 2020 ante estudiantes del Tecnológico de Monterrey: “Tú me puedes decir, el ingeniero Romo tiene poder porque es Jefe de la Oficina de la Presidencia. Pero ese cargo es una vacilada porque eres todo y nada: aconsejas, pero no decides”, y el 19 de noviembre del 2020. “No podemos manejar un país que está decreciendo a 9%, como si estuviéramos creciendo a 9%”, externado durante la inauguración de la XLII Convención del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, el 19 de noviembre.

De igual manera, a Romo le pasó lo mismo que a López, prometió muchas cosas y poco o casi nada les cumplió, obviamente entre los empresarios de los que presumía ser su amigo. Lo que le valió un enorme descredito entre ellos, sobre todo por la cancelación del aeropuerto en Texcoco y la planta cervecera de Constellation Brands, en Mexicali, Baja California.

Y más dudas surgen si renunció o lo renunciaron, porque después de su salida, López el jueves 3 de diciembre del 2020, que el Gobierno prescindirá de la Oficina de la Presidencia: «Ya no vamos a tener esa oficina porque él me va a seguir ayudando sin ser funcionario y vamos a aprovechar también para ahorrar». Otra Ocurrencia o mentira, dado que con lo que afirmó se entiende que Romo seguirá trabajando, pero gratis.

Como entender o creer que Romo seguirá siendo el principal enlace de López con el sector privado, sin tener un cargo oficial y hasta lo acompañará a sus giras. Por ello pregunto, ¿puede alguien sin cargo oficial tomar decisiones, negociar, ofrecer, plantear proyectos, programas o apoyos de los empresarios?

Como lo señalé, es importante saber que hizo Romo en dos años. Esto es parte de lo que se comentó en algunas columnas: El FInanciero-3-diciembre-2020. Romo: el cambio sin cambio. Salvador Camarena. Con la salida de Alfonso Romo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se termina, hay que decirlo de inmediato, una relación que siempre bordeó el conflicto de interés. Todo este tiempo se supo que el regiomontano estuvo lejos de construir una muralla china entre la función pública y sus negocios. NO estoy diciendo que los mezclara para su beneficio, pero no hizo lo que empresarios de otros países suelen hacer cuando entran en política: poner de manera pública en manos de terceros sus negocios y no pisar más la oficina privada. En fin.

El Financiero-3-diciembre-2020. Romo a AMLO: “¿Qué legado quieres dejar?” Darío Celis. Alfonso Romo, para efectos prácticos, ya estaba fuera del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El anuncio que hizo ayer el Presidente sólo fue la confirmación. El jefe de la Oficina de la Presidencia de República se fue aislando poco a poco, a medida que se achicaba frente a las estridentes decisiones antieconómicas del tabasqueño. La cancelación de la planta de Constellation Brands, el desmantelamiento de los reguladores energéticos y, más reciente, la iniciativa para desaparecer el outsourcing, fueron sonoras derrotas. Tampoco pudo influir en la estructuración del último paquete de obras de infraestructura. La secretaria de Energía, Rocío Nahle, no permitió la entrada privada a los grandes proyectos de petróleo y energías renovables.

Jorge Arganis, el secretario de Comunicaciones y Transportes, le dio el tiro de gracia a las Asociaciones Público-Privadas, tras convencer al Presidente de cancelar el Paquete Sureste que iba a adjudicar Banobras. Romo perdió la batalla frente a los duros de la 4T. Hace un año fue nombrado por López Obrador coordinador del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico. Fue una designación de membrete. El nombramiento nunca se pudo formalizar legalmente. Y es que significaba coordinar al gabinete económico. Ningún secretario quiso que Romo se le metiera. Con el pretexto del Covid-19 el fundador de Pulsar y Vector se recluyó en su rancho de Monterrey. Estuvo alejado de la CDMX y de Palacio Nacional prácticamente cuatro meses. Volvió a encontrarse con AMLO en julio para cenar con Donald Trump en la Casa Blanca. Tomó su avión y viajó a Washington. Hizo una escala en Nueva York para ver a Larry Fink, mandamás de BlackRock. A partir de entonces el empresario de la CDMX avecindado en la Sultana del Norte se dedicó, más bien, a parar las bolas rápidas de los legisladores de Morena y de uno que otro alto funcionario de la 4T. El 2 de octubre del año pasado Alfonso Romo le entregó a López Obrador un diagnóstico económico muy puntual. La presentación, de 28 páginas, la tituló ‘Convertir al elefante en caballo de carreras’. Romo anticipaba focos rojos. En materia de enseñanza digital decía: “Existe un alto riesgo al no dedicarse recursos públicos para que los niños y jóvenes de México desarrollen habilidades y conocimientos digitales, lo que lanza un mensaje de exclusión y ausencia de futuro”.

Demandaba fortalecer la confianza y evitar el pánico: Miscelánea fiscal no persecutoria e intimidatoria y que en cambio alentara la deducción de intereses. Urgía al análisis de la Ley de Extinción de Dominio.

A esta ley la veía como de “alto riesgo” y como factor de paralización del país. Proponía formar un comité de líderes de los sectores público y privado para matizarla. “Puede marcar el sexenio”, advertía. De la Secretaría de la Función Pública, que encabeza Irma Eréndira Sandoval, pedía pasar de ser una ‘Gestapo’ con inhibiciones y amenazas, a una dependencia que procurara transparencia y orden y no fiscalización.

Al final de su diagnóstico, Alfonso Romo Garza-Madero, el tataranieto de Francisco I. Madero, le planteaba a Andrés Manuel López Obrador la siguiente pregunta: “¿Qué legado quieres dejar?” Y Romo se contestaba: “Inercia de desarrollo, bienestar social, crecimiento y prosperidad; un país confiable, lleno de confianza y orgullo; un gabinete reconocido como el mejor de la historia de México”.

Así la cruda realidad de López que, a dos años de pésima administración, cada día se va quedando sin sus lacayos, y todavía faltan los que se irán como candidatos en las elecciones del 2021, convirtiéndolo en El Solitario del Palacio. 


Carlos Aguila Franco

@CarlosAguilaFra


Periodista y analista político desde 1984, egresado de la UNAM. Experto en comunicación social y campañas políticas. Ha colaborado con medios y diarios como el Diario de los Ángeles (EEUU), ABC Radio, Ruiz-Healy Times, entre otros. Funcionario de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Conasupo, Segob, PGJDF, DDF, Gobierno del Estado de Sonora, Municipio de Tlalnepantla. Exsecretario técnico de la Comisión de Asuntos Electorales en la LVII Legislatura del Estado de México (2009 a 2012). Autor de los libros: “La realidad de los partidos políticos” (1995), “La ciudad que entró en caos” (1998), “La ciudad de México en caos y desesperanza ¿Un mentiroso a la presidencia?” (2006), “Diez años de caos y corrupción en la CDMX (2008).”