
Hace unos días que López Obrador cumplió años, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México le escribió un tuit de felicitación que decía: “#FelizcumpleañosAMLO #FelizCumpleañosPresidente cumpliendo el anhelo de millones de mexican@os de un país con justica, libertad y democracia”. Esa frase ilustra el país de fantasía en el que viven el Presidente y sus allegados.
Por supuesto que todos los mexicanos anhelamos un país justo, libre y democrático, eso es, además, lo que prometieron en campaña, pero es totalmente falso que lo estén cumpliendo. Lamentablemente esas tres cosas (y muchas otras más) son justamente lo que la falta a nuestro país y lo que, al parecer, menos busca el Gobierno.
Un país donde se descalifica públicamente a quien piensa diferente a quien está en el poder, donde los ciudadanos tenemos más miedo a salir a la calle que los delincuentes, donde se le niega el derecho de asociarse como partido político a más de 260 mil ciudadanos que cumplimos todos los requisitos para hacerlo y donde el desempleo va en aumento sin que el Gobierno haga nada, está muy lejos de la libertad, la justicia y la democracia.
Pero para nuestra desgracia, esos no son los peores problemas que enfrenta nuestro país: estamos viviendo una crisis sanitaria que ha superado los pronósticos más pesimistas y que ha derivado en una crisis económica que ha dejado miles de familias sin sustento, y Tabasco (estado natal del Presidente, por cierto) está prácticamente bajo el agua. A López Obrador no parece importarle.
Es cierto que ni el Gobierno ni nadie puede controlar del clima, y que la pandemia de COVID-19 ha afectado todos los países del mundo, pero lo que sí pueden hacer es mostrar un mínimo de empatía, solidaridad y responsabilidad.
En lugar de eso, el Presidente ha actuado como un niño que puede ser feliz comiendo un pastel de cumpleaños de su deporte favorito sin preocuparse por mucho. Parece que olvida que tiene en sus manos el manejo de un país azotado por tragedias tan grandes como el coronavirus o las inundaciones en Tabasco.
Lo que tiene que hacer el Gobierno es priorizar la atención al sistema de salud y a desastres naturales. Hasta ahora se ha hecho todo lo contrario: el presupuesto a salud ha disminuido y el Fondo para la Atención de Desastres Naturales desapareció.
Es más que urgente que cambien el rumbo. Deben invertir en apoyo a los damnificados y reconstrucción, en mejorar el sistema hospitalario y generar las condiciones necesarias para que la tan esperada vacuna contra coronavirus pueda traerse y utilizarse en México una vez que esté lista. No van a hacer nada de esto hasta que dimensionen la realidad y salgan de su país de fantasía.
Daniela Kuri Breña Morales
Twitter: @danikbm
Activista Política

