
El gobierno, y en especial el Presidente, ya han dado claras muestras de querer concentrar el poder y llevar al país hacia un régimen autoritario. Ya no solo vemos burlas, descalificaciones y ataques mediáticos hacia quien piensa diferente, las instituciones que deberían velar por nuestros derechos y por la democracia (como la Suprema Corte y el Tribunal Electoral) están evidentemente cooptadas.
Lo más lamentable es que este gobierno tan renuente a la crítica no ha hecho nada bien su trabajo: la inseguridad va en aumento, la economía en declive (desde antes de la pandemia por COVID-19), millones de personas han perdido su tratamiento médico, y un largo etcétera.
Por supuesto que el mal trabajo del Presidente y su afán por callar a quienes disentimos debe preocuparnos e indignarnos, pero para que nuestra democracia funcione y el país mejore no sólo debemos exigirle a él que se comporte a la altura de la responsabilidad que tiene, también tenemos que pedírselo a la oposición.
Podríamos dedicar textos gigantescos a los graves errores del gobierno y al enorme daño que estos le hacen al país, pero no podemos olvidar que, en un país democrático como todavía es México, es responsabilidad de la oposición formar un contrapeso a las malas decisiones del gobierno.
Desafortunadamente, hasta ahora la oposición tampoco ha cumplido con su trabajo. Los partidos existentes están totalmente desdibujados, concentrados en mantener su cúpula de poder y, lo que es peor, alejados de los ciudadanos.
Ante un país inmerso en una situación tan difícil, los ciudadanos debemos ser conscientes, activos y críticos, pero no podemos dejarnos llevar por ideas simplistas, utópicas o que alimenten el discurso de odio y división que tanto daño nos ha hecho.
Para restarle poder al Presidente y su gobierno no funcionarán las alianzas cuyo único fondo es la voluntad por ocupar un cargo público, pues quienes las conformen podrían terminar unidos por conveniencia a quien prometieron derrotar. Mucho menos servirá desgastarnos en pedir una renuncia que nunca podremos esperar de alguien que no acepta la derrota ni tolera las diferencias.
Mientras más nos enfoquemos en lo que queremos eliminar o evitar, más grande y poderoso lo haremos. Debemos transformar nuestro enojo e indignación en impulso para lograr lo que sí queremos para México, sin conformarnos. Tomará tiempo y esfuerzo, pero nuestro país lo merece y lo vale.
Daniela Kuri Breña Morales
Twitter: @danikbm
Activista Política

