
México no está bien y el gobierno actual no sólo no ha logrado mejorarlo, sino que sus acciones han tenido resultados que nos han hecho estar peor en varios aspectos. Prometieron una transformación y sí han hecho cambios consistentes en la cancelación de programas, obras y contratos con el pretexto de “terminar con la corrupción”, pero es difícil encontrar algún ciudadano de a pie que esté mejor con ellos.
La cancelación del Seguro Popular, ha dejado sin tratamiento a miles de enfermos, la de los contratos sobre compra de medicamentos ha provocado un desabasto que ha costado vidas y la cancelación del NAIM provocó la pérdida de cientos de empleos, además de una desconfianza en los inversionistas que ha afectado en gran medida la economía. Esto por mencionar sólo algunos ejemplos de cómo el cambio parece ir para peor.
Ante tanta ineficiencia y malos manejos, aunados a la polarización y el revanchismo que se promueven desde el poder, naturalmente surge gran enojo, miedo y desesperación en muchos mexicanos preocupados por la manera en que sus familias se verán perjudicadas.
La minimización y falta de respeto del Presidente a quien disiente, sumada a una oposición que actualmente es insuficiente, ausente y que en ocasiones hasta se alía con el partido en el poder abonan en gran medida a esos sentimientos y, lo que es peor, al deterioro del país.
Es más que entendible y justificable estar inconforme y demostrarlo, pero esa inconformidad mal canalizada, puede expresarse en formas que no le ayudan al país. Por supuesto que el gobierno que fue elegido por ciudadanos debe rendirnos cuentas, escucharnos y ver por el bien de todos, pero nosotros tampoco podemos perder de vista lo que dictan la democracia y la ley.
Para proteger el orden democrático y constitucional que, con justa razón, nos preocupa tanto que el gobierno y el partido en el poder dañen, no podemos ir en su contra solicitando la renuncia de un Presidente que, nos guste o no, fue elegido democráticamente.
Lo que debemos exigirle al gobierno es que se comporte a la altura para resolver los grandes problemas que enfrenta el país y que trabaje para que juntos lleguemos al lugar donde podemos y debemos estar, sin divisiones ni revanchismos que sólo nos dañan. Pedir su terminación antes del tiempo establecido por la ley es, además de antidemocrático, ingenuo.
La única forma viable y legal para ponerle un límite al actuar equivocado del gobierno es la participación política activa para conformar una verdadera oposición que llegue al Congreso en 2021, lo cual implica, por supuesto, no dejar informarnos y de expresar nuestra inconformidad. Todos nuestros esfuerzos deben estar enfocados en ello. Sin duda no será fácil, pero podemos.
Daniela Kuri Breña Morales
Twitter: @danikbm
Activista Política

