
El sensei Andrés Manuel, como buen instructor a la espiritualidad, nos ha otorgado este decálogo, para la construcción de la «nueva normalidad» (aunque parece que no ha seguido sus propios consejos).
Todo lo que necesitamos, a su percepción, es no ser materialistas, ser optimistas y espirituales para alcanzar la felicidad. Para nada se necesita seguridad, una economía fuerte o empleo. Puntos más importantes que debería de contener el decálogo de un Jefe de Estado. De buscar optimismo y espiritualidad, mejor voy al templo a escuchar al sacerdote, imán o rabino.
El Jefe del Ejecutivo Federal en plena crisis económica y con poco más del millón de empleos perdidos (sin contar el desempleo acumulado de 2019). Así como con una pandemia que ha cobrado la vida de 17 mil personas y una crisis en el sector salud con desabasto de medicinas, que ha orillado a médicos a manifestarse por falta de insumos. Debería de preocuparse menos por la espiritualidad y más por proveer a los organismos gubernamentales de los insumos necesarios para su efectivo funcionamiento.
Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad: https://t.co/8GD5ghxht2
Video: https://t.co/5hLwlxbbUd pic.twitter.com/hwUqE6l2fR
— Andrés Manuel (@lopezobrador_) June 13, 2020
El gran Gurú de la política, plantea que «sigamos acatando las recomendaciones» pero… es él quien prefiere no usar gel antibacterial o cubrebocas, a parte de salir a giras no esenciales (todo indica que su Tren Maya no necesitaba de su presencia para iniciar las obras, pero su ego sí que necesitaba la atención que el Tren le propiciaba).
Dice que no nos dejemos envolver por lo «material». «La felicidad no reside en la acumulación de bienes materiales ni… con lujos, extravagancias y frivolidades». Pero que tal la acumulación de 23 lujosas casas de Barttlet. Claro, sin olvidar la acumulación multimillonaria de su Consejero Empresarial, Salinas Pliego. ¡Di no al materialismo, lujos o extravagancias!, pero no cabe duda de que al Senador Macedonio le sienta bien el bonito reloj Rolex de 188 mil pesos.
Es fácil pedir que se despeguen de lo material cuando tu coordinador parlamentario, Ricardo Monreal, tiene con su esposa e hijas 19 propiedades, de las que al menos 7 son fincas residenciales.
Y claro no podemos dejar a los grandes empresarios, hijos del presidente, que apenas llegó al poder, ya tienen una fábrica de cerveza artesanal, refrescos y chocolates. La “humildad” y sobre todo la “congruencia” son banderas de esta “izquierda tan austera” y tan desapegada de lo material, lujos y extravagancias.
El decálogo moralista también busca concientizar nuestra postura ambientalista. Defendamos «el derecho a gozar del aire puro… de la flora y la fauna y de toda la naturaleza» dice quien ha respetado como como pocos la naturaleza. Esto a pesar de que impulsa energías a base de carbón y combustóleo.
Eso sin dejar de lado la destrucción de 83.2 hectáreas de manglar sin permiso y por la que se recibió, en su momento, una multa de 13.9 millones de pesos. Todo para la construcción de una muy amigable refinería petrolera en Dos Bocas Tabasco.
Por otro lado, escribe del derecho a gozar de la flora, fauna y toda la naturaleza, no obstante, ha pugnado por un Tren Maya sin un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA).
De acuerdo con el grupo medioambiental Greenpeace y expertos de la UNAM, la obra podría poner en riesgo la vida de plantas y animales, así como daños hidrológicos y del suelo provocado por las vibraciones de construcción, y funcionamiento del Tren, esto de acuerdo con el Observatorio Latinoamericano de Geopolítica de la UNAM.
Todo parece apuntar que las acciones espiritualistas del Lama Andrés no son precisamente tan verdes como lo ilustra en su decálogo. Todo indica que el derecho a gozar de la naturaleza vale, siempre y cuando no se interponga con su modelo desarrollista de los años 70.
Otro punto importante es «eliminar las actitudes clasistas… y discriminatorias en general». Pero lamentablemente en este punto también nos deja mucho que desear el maestro de la espiritualidad.
Quizá no logré entender la elevada iluminación que tiene el presidente, pero eso de conservadores vs liberales, estar con la transformación o en contra, no parece aminorar la polarización. Al contrario, acentúa la división y el clasismo. Tampoco se puede dejar de lado la constante discriminación y ataques desde el poder si llegaras a demostrar alguna disidencia contra el Señor Presidente. De un momento a otro puedes pasar de ciudadano mexicano a “adversario” del régimen.
Este documento deja en claro que el presidente debe de ocuparle más la situación económica, de salud, seguridad y educación del país. Es terrible ver que, pese al fuerte desempleo, falta de apoyos a Pymes, 17 mil muertes (fecha del 14 de junio), entre muchos otros asuntos críticos, López Obrador se ponga a pensar en el optimismo y la espiritualidad de las personas.
Como si eso fuera a pagar la luz que le cortan a los que ya no pueden pagarla, o como si eso generara ingresos para aquellos desempleados por la pandemia que ya no tienen para pagar la renta u otros servicios básicos.
Me parece que el primero que debería de leer el decálogo y reflexionar sobre éste, es nada menos que su propio autor.
Héctor Gabriel Mújica Hernández
Ciencia Política de la UNAM

