
Un estudio de la Universidad de Oxford ha concluido que el uso de dexametasona reduce la mortalidad hasta en 30% en pacientes con COVID-19.
Dichos pacientes hospitalizados con complicaciones respiratorias graves que necesitan ventilación mecánica.
La dexametasona es un fármaco barato, el cual suministraron a más de 2.000 pacientes gravemente enfermos.
Según los resultados preliminares, el tratamiento del fármaco redujo las muertes en un 35% entre los que respiraban con la ayuda de un ventilador. A su vez redujo en una quinta parte en otros pacientes que solo recibían oxígeno.
«La dexametasona es el primer fármaco que ha demostrado mejorar la supervivencia en COVID-19» explica Peter Horby, uno de los investigadores principales del ensayo ‘RECOVERY’ para probar una serie de tratamientos potenciales para COVID-19.
