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No le gustó el modito

28/04/2020

“No me gusta el modito, no somos florero”, esta frase que evoca a los 70’s nos da a entender en qué etapa estamos actualmente, unos dirán retroceso otros que el modismo es un firma muy muy propia de las expresiones «sui generis» de Andrés Manuel López Obrador, sus frases han sido parte de su auto calificación, muchas de ellas ya han pasado a ser hasta calificativos a su persona.

Por cierto, eso de «no soy florero» es una aseveración más, que define a su gabinete tal cual. Sí, sí tiene un gabinete florero de cabo a rabo, no hay uno solo de sus secretarios que no esté en calidad de adorno decorativo como ejemplo del autoritarismo de su forma de ejercer el mando centralista. El término florero les cayó como «anillo al dedo» a todos y cada uno de los responsables de la administración pública federal ¿o no?.

Por cierto hablando de malos modos, el ejemplo es el mismo López Obrador, ya que su estilo de manejar la confrontación y la polarización política y social se basa precisamente en eso, en su total falta de empatía o educación (en todo contexto).

Para él la moral tiene una sola calificación y significado; y esa definición es propia de nadie más, él califica solamente su propia moral la cual cae en la inmoralidad, su inmoralidad, lo demás no existe si no lo califica o descalifica.

Hay que imaginarse la Macuspana de inicio de los 70 cuando al niño Andrés Manuel lo reprendían y le decían «cuida tus moditos y pórtate bien, no hagas travesuras y no digas mentiras,» pues al parecer se le quedaron los malos modos y se volvió mitómano compulsivo, buleador, burlón y lo tramposo que debió ser en su infancia y así sigue ya en su senilidad manifiesta.

Dicen que al malmodiento lo que más le molesta es que otros tengan modos diferentes de comportamiento. Su intolerancia no les permite dilucidar que es bien común, para él todo es y debe de ser desde su óptica obtusa y autoritaria de lo contrario hay berrinches y actuar irracional y vengativo (¿ o me equivoco?).

En fin todo calificativo que lo describa es acertado como el del texto de Jean Meyer al referirse a AMLO como narciso rey (no merece más que minúsculas) y que describe tal cual a quien se cree emperador de palacio nacional.

Seguirá aplicando el «modito» en su persona y en su manera de hacer política y politiquería, seguirá siendo el Benito Juárez, el Estado y la «Víctima», por ende seguirá teniendo un gabinete «florero» sumiso, abyecto y carente de dignidad, seguirá escuchando la lisonja fácil de los Ackerman, los Epigmenios, los Sandoval Ballesteros, los Monreal y demás «tapetes» al final de cuentas esos son su corte y… Los moditos.

PD. Queda claro que la burla pasa a ser una política pública con el sello personal de AMLO.


Miguel Ángel Hernández Albarrán

Twitter: @miguelanh

Opinador e irreverente de la política
Guerrero y guerrense de corazón

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