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Tan, tan, se acabó el proyecto de la #4T

15/04/2020

El léxico del mexicano es rico en frases que en muchas ocasiones «caen como anillo al dedo», otras nos dan a entender cierta equidad «ni muy muy, ni tan tan», bueno hasta para dar por terminada una plática, tema o hasta un juego y canción se utiliza el «tan tan» se acabó.

Parece ser que ante el agotamiento de un discurso coherente que dé seguridad, confianza y credibilidad la comunicación gubernamental utiliza las frases comunes para aceptar sin conceder que se han equivocado o ignoran muchas cosas, aunque queda la sensación de que mienten y creen que engañan.

Frases que pasan de ser chuscas, divertidas y hasta parte de la chunga social y política o, tal vez, ya sea motivo de un uso común en el actual esquema político administrativo del gobierno federal, como un mero dejo de «me vale» lo que piensen o crean.

Tal vez esta sería la mejor interpretación de lo dicho por el subsecretario López-Gatell para dar una respuesta final en una de sus conferencias informativas sobre el covid-19, así de simple con un «tan tan» dio por contestada, sin contestar, una interrogante que al final de cuentas requería una afirmación que diera confianza y certidumbre ante la crisis de la pandemia.

Y bueno del «ni muy muy, ni tan tan» nos vamos a otra frase presidencial «nos fue requetebien». Sí, así de simple se describe lo que carece de coherencia política, económica y hasta de soberanía. Esta frase vuelve a relucir en la mañanera al hablar del acuerdo (desacuerdo) con la OPEP, frase triunfalista que nos deja la sensación de que la soberanía nacional pasó a ser mero papel higiénico de la casa blanca.

A la izquierda se olvidó de toda arenga nacionalista de territorialidad que tanto pregonaban en sus marchas anti imperialistas.

Si se piensa que esta crisis conjunta (de salud, económica, social y global) «nos cayó como anillo al dedo», estamos ante la negación total y absoluta de que no tan sólo estamos equivocados, si no que de plano estamos perdidos al carecer de una oposición política. No existe un verdadero contrapeso político.

AMLO dice ser la encarnación del Estado mismo en persona, nos está llevando a una vorágine de destrucción de instancias, políticas públicas y hasta de la democracia misma por la vía del autoritarismo mesiánico de un personaje bipolar.

Hay infinidad de temas en los que se ha equivocado quien tiene en mente un mal proyecto llamado cuarta transformación, proyecto que es personal, no de nación, de la búsqueda del bien común, sí no más bien de una venganza de carácter unipersonal, a base de revancha y dogmatismo por la vía de la compra populista de conciencias.

El proyecto, su proyecto, ya se agotó, ya carece de sustentabilidad y sobre todo de credibilidad. Es momento de actuar políticamente (sin la catarsis del uso y abuso de las redes) y entrar al plano de la lucha política que le quite el poder a quien lo detenta.

Hay que decidir qué hacer, si se permite seguir en la ruta de la dependencia dócil, ante la amenaza velada de la estigmatización o la lucha frontal que haga ver al «reyezuelo de palacio» que el tiempo ya se le agotó y está pasando del «ni muy muy, ni tan tan» al simplemente fin de su sueño, mal llamado de la cuatroté y exclamar como punto final… Tan tan.

PD . Esta crisis ya lo desnudo tal cual, esta crisis lo atropelló y sobre todo lo evidenció cómo realmente es, carente de moral pública, social, política y  personal, es cuánto.


Miguel Ángel Hernández Albarrán

Twitter: @miguelanh

Opinador e irreverente de la política
Guerrero y guerrense de corazón

Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.
Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión
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