Gane quien gane, las cosas no cambiarán. Todo está destinado a empeorar a menos que se hallen nuevos yacimientos petroleros y se aprenda a capturar el dióxido de carbono, lo cual aseveraría futuramente la entrada de mayor capital a México.
Los bancos, tal y como fue mencionado, no tendrían porqué temer, poseen acciones internacionales y el pequeño porcentaje bursátil que representa México para ellos, en caso de ocurrir una catástrofe económica derivada de las elecciones venideras, podrá ser bien sobrellevado.

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