
Ocurrencias van, ocurrencias vienen en esta nefasta administración de López y su frustrada 4-T, de entre las que destaca su terquedad de haber cancelado el Nuevo aeropuerto que se construía en Texcoco, argumentando Corrupción, que obvio NUNCA probó, y empeñarse en construir un ridículo aeropuerto en lo que era una Base Militar, sin importarle los millones de pesos ya invertidos y otros muchos más en tener que pagar por la cancelación.
Y esa Ocurrencia grave, sigue generando problemas, escándalos, conflictos, porque finalmente será un gran fracaso el que haya decidido hacerlo. En esa línea, el 22 de marzo del 2021, Carlos Urzúa publicó en El Universal, “La faramalla del aeropuerto”. El sustantivo femenino “faramalla” significa en nuestro país, de acuerdo con el Diccionario del Español de México, un “gesto exagerado, aparatoso y de poca sustancia”. Para ilustrar el empleo de la palabra ese diccionario, editado por El Colegio de México, presenta el siguiente ejemplo: “Así que desde el día uno sabíamos que habría fiestón loco; que el gobierno iba a gastarse el dinero en pura faramalla”. Vaya texto tan acertado, tan cercano a la penosa realidad que ha sufrido nuestro país desde hace décadas.
Como ejemplo evidente de una gran faramalla gubernamental puede recordarse la que se dio recientemente, el pasado febrero, en una de las funciones del circo a tres pistas conocido como “la mañanera”. Sucede que en esos días la Auditoría Superior de la Federación (ASF) dio a conocer los resultados de su programa de auditorías a la Cuenta Pública de 2019 y, como era de esperarse, el presidente López Obrador acusó al organismo de querer dañar su gobierno.
Ese ejercicio de fiscalización del gasto público por parte de la ASF fue, además de profesional, amplio, pues incluyó el empleo de los recursos federales por parte de los gobiernos locales, así como de los otros poderes. Pero las observaciones más interesantes hechas en la auditoría resultaron ser, por mucho, las relativas a las erogaciones del propio gobierno federal en 2019, aun cuando solamente fueron auditadas un treinta por ciento de ellas.
El informe reporta un buen número de faltas graves, pues deben ser consideradas como tales hasta que no sean clarificadas o subsanadas por la administración federal. Como ha sucedido año tras año, las erogaciones de Pemex y la CFE se llevan los más altos “honores” en el informe de la ASF. Pero hay otras observaciones igualmente serias, en especial sobre los actuales programas sociales, algo que era infrecuente en administraciones anteriores. Por otro lado, en el caso de la inversión pública poco pudo decir el informe, pues en 2019 ésta fue, para desgracia del país, mínima.
La faramalla, el alboroto que fue hecho para obscurecer las otras acusaciones de la ASF en su informe, tuvo como pretexto el costo final de la cancelación de lo que iba a ser el aeropuerto internacional de Texcoco. Según la ASF se tiraron a la basura alrededor de 332 mil millones de pesos. Según el presidente, eso es una sobrestimación “de más de 200 mil millones de pesos”. ¿Cuál de las partes tiene la razón? Ninguna de ellas, pero la equivocación de la ASF fue la menor: el costo total excedió fácilmente los 240 mil millones. Por un lado, alrededor de 80,000 millones de pesos ya habían sido invertidos o estaban a punto de serlo. Por el otro, más de 160,000 millones en bonos de aquel aeropuerto siguen en manos de inversionistas (muchos de ellos extranjeros). Esos bonos se convirtieron en otro pasivo de la nación.
Pero, al final del día, el asunto no es una cuestión de números. La faramalla fue puesta en práctica para menoscabar la credibilidad de todo el informe de fiscalización y para, lo cual es más preocupante, tratar de amedrentar a las autoridades de la ASF. Esperemos, por el bien de todos, que ese episodio no influya en el trabajo futuro de los auditores.
SE SATURARÁ PRONTO
Sumándole además a esta grave Ocurrencia de López, lo que El Economista difunde también el 22 de marzo del 2021: “El aeropuerto de Santa Lucía se saturará en 5 años: experto”. De acuerdo con proyecciones, pasados cinco años del inicio de las operaciones conjuntas entre el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), ambos aeropuertos verán rebasada su capacidad y no podrán atender la demanda exponencial que tendrá la aviación en los próximos años.
De acuerdo con David Almaguer, presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Ingenieros en Aeronáutica, es posible que ambos aeropuertos operen conjuntamente, sin embargo, el aeropuerto construido en la Base Aérea de Santa Lucía no permitirá operaciones simultáneas con la Ciudad de México. “No se niega que sí se puede operar, pero su vida útil va a ser con un límite de cinco años”, dijo en entrevista con A21.
El aeropuerto capitalino tendría que llevar a cabo alrededor de 600 operaciones diarias para mantener niveles óptimos de seguridad –enfatizó Almaguer–, sin embargo, actualmente se llevan a cabo más de 900 al día, lo que coloca a las operaciones del Benito Juárez en un arco rojo y genera complicaciones. “Estamos hablando de literalmente un 50% más del nivel óptimo de operaciones”, dijo. Estas proyecciones indican que, con el AIFA y el AICM funcionando a la par, para 2027 se alcanzarían las 1,200 operaciones, 600 en cada uno, “apenas cubriendo el margen mínimo de operación entre ambos”.
Pero todo lo anterior estimados lectores, a López le viene guango, no le importa ni los miles de millones que se perdieron, los que se han tenido que pagar del aeropuerto que canceló, así como todos los gastos que está costando el nuevo que se le Ocurrió hacer, dado que como se mencionó, era una Base Militar, la cual tuvo que acondicionar para que ahora sea un aeropuerto civil, que será controlado y manejado por Militares.
La terquedad de López y la complicidad de quienes tienen la obligación de hacerle ver que está equivocado e impedírselo, como lo son los Diputados y Senadores, antes al contrario, empinados como lo han estado al “Jefe” desde el 1 de septiembre del 2018, aunque todavía no estuviere en funciones como presidente, simplemente sólo acatan órdenes y cumplen las Ocurrencias y Caprichos de quien no les ha quitado privilegios y beneficios de ser legisladores, claro, del partido de López o de sus partidos satélites, a cambio de aprobar todo lo que les ordene.
Grave y preocupante que las Ocurrencias de López le cuesten al país, miles de millones de pesos que se irán por el caño, pero que él insiste en llevarlas a cabo, en este caso, argumentando que son sus proyectos prioritarios, como su Tren Maya, su refinería que van destinados al fracaso total. Por ello sigo insistiendo en preguntarles a los 30 millones de ilusos que votaron por él ¿Para eso votaron? ¿Ese es su Cambio prometido? ¿Seguirán apoyándolos?
Carlos Aguila Franco
Periodista y analista político desde 1984, egresado de la UNAM. Experto en comunicación social y campañas políticas. Ha colaborado con medios y diarios como el Diario de los Ángeles (EEUU), ABC Radio, Ruiz-Healy Times, entre otros. Funcionario de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Conasupo, Segob, PGJDF, DDF, Gobierno del Estado de Sonora, Municipio de Tlalnepantla. Exsecretario técnico de la Comisión de Asuntos Electorales en la LVII Legislatura del Estado de México (2009 a 2012). Autor de los libros: “La realidad de los partidos políticos” (1995), “La ciudad que entró en caos” (1998), “La ciudad de México en caos y desesperanza ¿Un mentiroso a la presidencia?” (2006), “Diez años de caos y corrupción en la CDMX (2008).”
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