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El papel de los agentes educativos en el proceso de aprendizaje

Enfoque Educativo con Laura Aguila 🖋️

El término agente educativo refiere a todas las personas que  de manera intencional, organizada y sistematizada contribuyen con la atención, cuidado, desarrollo y educación de las niñas y los niños desde el nacimiento, independientemente de la institución, modalidad y/o función dentro y fuera de un centro escolar.

La participación de esta figura es determinante para construir un ambiente que favorezca el desarrollo de las capacidades intelectuales, emocionales, sociales, académicas y físicas a través de un conjunto de experiencias de aprendizaje.

Se considera a la familia como el primer espacio en el cual las y los niños se desarrollan y por lo tanto se representa el de mayor importancia como agente educativo debido a que es en la familia donde se adquieren los hábitos, costumbres y valores fundamentales para las y los niños.

La sociedad es enmarcada como el segundo agente educativo de relevancia, entendida como el conjunto de individuos que comparten fines, conductas y cultura y que se relacionan interactuando entre sí  de manera cooperativa en la conformación de un grupo o comunidad.

El Estado y sus instituciones también se encuentran en la categoría de agentes educativos, e incluye a toda autoridad política y educativa, que además de las funciones propias que le corresponde como ejecutivo, legislativo y  judicial, debe contribuir a educar a la población.

El personal docente, quien se enfrenta a un proceso en el que tiene que afrontar problemáticas relacionadas con alumnos con dificultades, por ejemplo, de atención, concentración, conducta, aprendizaje, etcétera, y que a su vez se ve presionado por cumplir programas de estudio que muchas veces están alejados de las necesidades reales de la comunidad a la que atiende, también se encuentra dentro del concepto de agente educativo.

Si se coloca al aprendizaje como un proceso constructivo y creativo, el rol del agente educativo es convertirse en un mediador, promover el aprendizaje entre pares y de construir ambientes de aprendizaje horizontales, en donde “el grupo” sea la clave para aprender, a través de un clima socioemocional positivo y con reconocimiento y respeto a la diversidad, ya que el rol que desempeñan los niños y las niñas en su formación como personas, “aprendiendo a ser”, dependerá sustancialmente de estos ambientes positivos teniendo muy en cuenta que en edades tempranas, el juego constituye un medio de adquisición de conocimiento constante a través del cual se apropian de su entorno y ponen en práctica sus conocimientos para construir nuevos aprendizajes

A través de las generaciones, habitualmente se concibe al proceso educativo como el que sucede “dentro de las escuelas”, en un ambiente áulico y bajo la responsabilidad del o la profesora, sin embargo este proceso engloba a diferentes agentes educativos.

Si se considera que actualmente el entorno escolar atraviesa por situaciones complejas debido a los efectos de la pandemia por Covid-19 y a los recortes presupuestales emanados de políticas públicas desequilibradas, además del abandono y desinterés por parte de la autoridad federal para atender las necesidades educativas de la población, el escenario se antoja cada vez menos amable para quienes participan en estos procesos.

Cada vez con mayor frecuencia se delega en las escuelas y al personal docente el total de las responsabilidades sobre los procesos educacionales, careciendo de apoyos y capacitación para atenderlos, generando una sobrecarga de trabajo, olvidando las más de las veces que la educación es un bien público, y que se debe garantizar una perspectiva de equidad, el acceso a la educación en todos los niveles, poniendo énfasis a los procesos de aprendizaje.

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Si bien es cierto que la figura de las y los profesores cada vez es mayormente reconocida como profesionales de la educación, una buena parte de su labor se encuentra sustentada en el acercamiento que pueda tener con las familias de sus estudiantes, para establecer una comunicación abierta y positiva que apoye a las y los alumnos, y así asumir con mayor eficacia la dirección del proceso de enseñanza y aprendizaje, ya que como se ha comprobado durante los últimos años, las funciones de las y los docentes, así como de los centros educativos, resultan incompletas si no se considera el contexto familiar y las necesidades educativas reales de las y los estudiantes, consolidando con ello, la capacidad orientadora que como agente educativo desempeñan.

Desde esta perspectiva, la relación que se forma entre las casa y la escuela es parte sustancial en el proceso de formación de las y los estudiantes, relación que ejerce su presencia también dentro del ambiente del aula y en general de la escuela, conformándose como uno de los medios más poderosos para mediar en la relación entre  el personal docente y el alumnado en la consecución de objetivos y metas para el aprendizaje. Sin embargo, lo ideal es que estas alternativas no queden al libre albedrío de autoridades escolares y docentes, sino que deban regularse y consolidarse a través de programas y políticas de los sistemas de enseñanza.

La autoridad educativa requiere volver a colocar al frente de una forma veraz y realista el interés superior por la protección integral de niños, niñas y adolescentes como se encuentra asentado en la Agenda 2030 en los ODS 1,3,4 y 5, para lo cual son urgentes normas y políticas públicas que garanticen una vida sana y educación de calidad.

Los agentes educativos al tener un papel tan relevante, deberán buscar cumplir con estos objetivos y construir las bases para ofertar servicios educativos formativos desde la primera infancia en espacios donde se promuevan la participación de las familias y el personal educativo, para acercarse a lograr el desarrollo integral de las y los niños.

Como puede observarse el papel del agente educativo en la primera infancia si bien es importante, también se asume como intrincado y en el contexto de lo público, no siempre se está preparado para asumir dicha complejidad, ya que lamentablemente los niños aún siguen siendo objeto de vulneración de sus Derechos, sea por su misma familia o el entorno social, y los agentes educativos, no siempre cuentan con las herramientas necesarias que les permita responder ante estas situaciones.

La corresponsabilidad se convierte entonces en un asunto clave y  fundamental a la hora de garantizar los derechos de los niños, lo cual, indica que los agentes educativos difícilmente lograrán los objetivos si trabajan sin una organización y estructura que involucre a todos los responsables (familia, sociedad, Estado, escuelas), ya que no es correcto que este cometido se delegue a solamente una sola de las partes, realmente se precisa articular esfuerzos estatales, gubernamentales, que involucren a instituciones tanto públicas como particulares, para que los derechos de la infancia sean respetados y restablecidos cuando hayan sido vulnerados.

Se hace una invitación a que como sociedad se reflexione sobre el papel del agente educativo desde la primera infancia, ya que aún existen vacíos en las funciones de estas figuras, recargándoles o adjudicándoles obligaciones que pueden excederlos; carencias que inclusive, pueden observarse en los planteamientos de las políticas públicas, que aún no logran incorporar de manera completa, el rol docente en los programas de educación inicial, olvidando que el agente educativo al estar en interacción constante y permanente con los niños, termina siendo un modelador y moldeador significativo a seguir e imitar, acciones que a su vez conllevan a la conformación del ser y estar en el mundo de cada niño y cada niña, pues como bien lo señalaba en Psiquiatra estadounidense Karl Menninger:“lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.”


Laura Águila Franco

@laura_aguila

Lic. en Psicología por la UNAM. Me he desempeñado como Psicóloga Escolar por espacio de 20 años, y como Directora Académica en los niveles de Preescolar y Primaria en colegios privados los últimos 15 años.

Formadora de Directivos y Docentes en la Reforma Integral de la Educación Básica (UNAM-SEP, 2009-2010), Participante en el Sexto Congreso Nacional de Primaria 2014 “Desafíos en el Aula”, en la Unidad de Congresos del CMN Siglo XXI.


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Un comentario

  1. Como bien apunta el artículo, es indispensable una mejor organización y estructura que involucre a todos los responsables en el proceso educativo; debemos reconocer que a los seres humanos en los que se enfoca nuestra labor deben garantizarse los derechos humanos y la mejor atención posible. El camino a tomar: el compromiso y la capacitación.

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