Saltar al contenido

¿Qué se necesita para que haya medicamentos en los hospitales?

03/11/2022
alejandro vazquez

Cada año las autoridades encargadas de garantizar el derecho a la salud en México, tienen la obligación de satisfacer la demanda de medicamentos y otros insumos requeridos por la población que se atiende en el sistema público de salud.

Para ésto, los funcionarios deben contar con recursos humanos, financieros y materiales suficientes, para asegurar el abasto suficiente y continuo en las más de 22 mil unidades de atención que existen en nuestro país.

En el caso de México, con 130 millones de habitantes, el sector público requiere cada año más de 2 mil millones de piezas de medicamentos y más de 900 millones de materiales de curación, para la prevención y el tratamiento de los diferentes padecimientos que se presentan en la población.

Llevar esta gran cantidad de piezas de manera oportuna a los sitios adonde se atiende la gente, precisa la coordinación de las instituciones públicas y el sector privado, en el que participan las empresas farmacéuticas y de dispositivos médicos, que producen o importan los productos, así como los distribuidores, que pueden ser públicos, privados o provenir de ambos sectores.

El Rey del Cash': ¿qué se sabe del libro sobre AMLO y una supuesta red de financiamiento? - Político MX

Las tres partes son esenciales en la cadena de suministro del sector salud. Deben actuar bajo un marco normativo riguroso, cumplir leyes, reglamentos y normas que conducen en todo momento a ejecutar  prácticas seguras que ayuden a prevenir y a proteger a la población contra posibles riesgos sanitarios relacionados con los productos. 

Se organizan en un sistema llamado ciclo de abasto, el cual comprende: 1) el cálculo de la demanda del año siguiente; 2) la compra de los productos; 3) la producción y/o importación del medicamento y de los dispositivos; 4) la distribución a los almacenes regionales establecidos; y 5) la entrega final de los medicamentos a las clínicas y los hospitales. Con el fin de que los productos estén disponibles desde que inicia el año, el ciclo debe comenzar al menos con diez meses de anticipación.

En la primera etapa la autoridad sanitaria debe conocer con detalle la demanda institucional; es decir, qué medicamentos e insumos ocupan las más de 22 mil unidades de atención, en qué cantidades y en qué tiempos. Esta información se obtiene con base en los consumos históricos y permite anticipar una aproximación del monto financiero que será necesario para pagarlos. Este es un proceso importantísimo pues de él se desencadenan todas las demás etapas del ciclo de abasto.

En la etapa de compra, la autoridad realiza un estudio de mercado con el propósito de identificar qué empresas tienen los productos requeridos, en qué cantidades, a qué precios, así como bajo qué condiciones de tiempo y entrega. En este proceso se determinan los proveedores más convenientes (precio-calidad) a fin de garantizar las mejores condiciones para el Estado. 

Existen algunas enfermedades cuya presencia en la población es tan grande, que para lograr contar con el volumen necesario de insumos, se requiere sumar la fuerza productiva de varias empresas a la vez. De ahí que sea una práctica normal, que el gobierno compre a diversas compañías las diferentes marcas que existen de un mismo producto, hasta cumplir el 100% de la demanda.

Para contar con un modelo más eficiente, sostenible e independiente, el marco legal vigente facilita a las autoridades realizar compras primero a las empresas nacionales o las extranjeras con presencia en México; después a las compañías de los países con quienes existe un tratado de libre comercio y, finalmente, para casos en los que estos mercados no satisfagan eficientemente las necesidades, con productores de otras naciones que tengan la disponibilidad de los insumos requeridos.

Además, la ley exige la realización de licitaciones públicas, lo que permite comprar el mayor volumen de piezas en las mejores condiciones precio-calidad, siempre asegurando eficacia y seguridad de los bienes adquiridos; dejando como última opción, para casos de excepción debidamente justificados y controlados, la adjudicación directa, la cual no siempre resulta ser lo más económico, pero que al final es necesaria porque no hay medicamento más caro, que el que no se tiene disponible.

La tercera etapa es la producción. Una vez que se determinan las empresas a quienes comprará, éstas se enfocan en importar la materia prima necesaria, fabricar, empaquetar, almacenar y realizar las pruebas pertinentes de calidad y seguridad a sus productos, y así estar listos en los tiempos solicitados para entregar las mercancías.

Las fases 4 y 5 corresponden a la distribución territorial y entrega final de los bienes terapéuticos a los puntos de consumo. Aquí los distribuidores enfrentan el enorme reto de organizar una logística eficaz, moderna y económicamente conveniente, que les permita recoger los productos con los fabricantes, para después llevarlos a los almacenes regionales, procurando siempre que dicho proceso sea ágil y escrupulosamente apegado a las buenas prácticas de almacenamiento y distribución, a fin de mantener en condiciones óptimas los productos y permitir que no pierdan su vigencia, seguridad y eficacia.

Es importante mencionar que la dispensación final a los puntos de consumo corresponde, en la mayoría de los casos, a las instituciones públicas. Ellos se encargan de recoger los productos en los almacenes regionales y de llevarlos a las farmacias de clínicas y hospitales en donde serán utilizados.

Esta fase es crucial porque en ella se materializa la capacidad real del Estado para garantizar a la población el acceso a medicamentos y el cumplimiento de su derecho a la salud.

Alejandro Vázquez

Consultor en Asuntos Públicos y Comunicación

Egresado de la UNAM

Twitter: @alexo_00

LinkedIn: www.linkedin.com/in/alejandrovazquezgonzalez29082017


Los comentarios realizados por las plumas invitadas en dlpoder.com reflejan perspectivas y análisis personales. DLpoder es un medio de comunicación democrático en donde todas las perspectivas aportan valor y son respetadas sin discrepancia.